Agroquímicos

Todo ingeniero agrónomo  sabe que, para decidir aplicar un agroquímico, necesita calcular el umbral de daño económico de la plaga. Para esto tiene que hacer una cantidad de conteos, calculada estadísticamente según tamaño y forma del lote. De acuerdo a la cantidad de insectos o malezas, su estadío, y el estado fenológico del cultivo, sabe si es necesario el control.
La enorme mayoría de los productores no usa este servicio, lo que resulta en un terrible endeudamiento del sector agropecuario, contaminación de suelo, aire  y napas, y lo peor: 8 de cada 10 alimentos tienen un nivel de agro-toxicidad mayor al aceptable según la OMS.
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NO HAY FUMIGACIÓN CONTROLABLE 
GENERACIÓN DE DERIVAS DE PLAGUICIDAS 
Ing. Qco. Marcos Tomasoni - Noviembre 2013  

Resumen 
El fenómeno del movimiento de plaguicidas en el aire se denomina técnicamente DERIVA. Existe muy poca bibliografía que aborde este fenómeno con un enfoque complejo, ya que solo se ha desarrollado el estudio de las derivas de agroquímicos al momento de la aplicación, lo que denominamos Deriva Primaria. Este trabajo avanza en un abordaje amplio de los movimientos de plaguicidas en el aire a partir de considerar efectos climáticos y fisicoquímicos en tiempos posteriores a las aplicaciones. La evidencia de estos movimientos, nos dan elementos suficientes para concluir que las aplicaciones con plaguicidas son incontrolables, haciendo imposible la prevención de las contaminaciones sobre el ambiente y las poblaciones expuestas luego de las aspersiones.

Informe completo: https://redjusticiaambientalcolombia.files.wordpress.com/2013/12/colectivo-paren-de-fumigar-no-hay-fumigacion-controlable-nov-2013.pdf

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https://www.pagina12.com.ar/110060-un-informe-contra-corriente

Un equipo de investigadores del INTA cuestiona el agronegocio
Un informe contra corriente
Pese a que el INTA fue históricamente de posición proempresarial y favorable al agronegocio, un equipo de sus investigadores publicó el libro Plaguicidas en el ambiente. El INTA no promocionó el trabajo.
Los investigadores reafirmaron la necesidad de un modelo de agroecología.
Los investigadores reafirmaron la necesidad de un modelo de agroecología. 
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es el máximo espacio técnico-científico del país dedicado al campo. Su consejo directivo está integrado por el sector privado (Mesa de Enlace) y durante décadas impulsó el modelo transgénico. A contra corriente, una reciente investigación del mismo instituto cuestiona duramente al agronegocio: afirma que el uso de transgénicos no produce mayores rendimientos, advierte que la aplicación masiva de agroquímicos llevó a una situación de “vulnerabilidad” y reafirmó la necesidad de otro modelo agropecuario (agroecología).
“Plaguicidas en el ambiente”, es el nombre del libro, de 156 páginas que lleva el sello del INTA y cuyos editores son los investigadores Virginia Aparicio, Eliana Gonzalo Mayoral y José Luis Costa.
Uno de los principales argumentos del agronegocio, con empresas como Bayer/Monsanto y grandes medios de comunicación, es que los transgénicos y la siembra directa (no arar la tierra) son necesarios para aumentar la producción. “La adopción masiva de la siembra directa no implica un aumento de rendimiento de los cultivos extensivos”, afirma en las consideraciones finales el trabajo.
Sobre el uso de agroquímicos, los científicos de INTA remarcan que “el bajo uso de plaguicidas raramente disminuye la productividad y la rentabilidad”. Detalla una investigación sobre 946 establecimientos agropecuarios que no utilizan agrotóxicos y mantienen “alta productividad y alta rentabilidad”.
También desmienten una de las banderas centrales de las multinacionales del agro, que prometían un modelo con menos agrotóxicos: “La rápida adopción de cultivos transgénicos (caso algodón) con la justificación de reducir el número de aplicaciones, produjo el resultado contrario. El actual uso de plaguicidas para la producción de materias primas nos ha conducido a una situación de vulnerabilidad”.
El INTA cuenta con espacios específicos de trabajo junto a campesinos, indígenas y agricultura familiar, pero su mayor porcentaje (de fondos y personal) está volcado al agronegocio. Su cúpula siempre apoyó el modelo transgénico y de agroquímicos.
En 2017, el director del Centro Regional Buenos Aires Norte del INTA, Hernán Trebino, prohibió utilizar la palabra agrotóxicos, en total sintonía con las empresas. El INTA también forma parte de una campaña para mejorar la imagen de las fumigaciones con agrotóxicos, la llaman “Red BPA (Buenas Prácticas Agrícolas)”, impulsada por los empresarios de la Asociación de Productores de Siembra Directa (Aapresid). Tiene convenios con todas las grandes multinacionales del agro.
En 2015, el mismo grupo de investigadores del INTA publicó el libro “Los plaguicidas agregados al suelo y su destino en el ambiente”. Allí confirmaron que los agroquímicos permanecen durante meses en el suelo y afectan cursos de agua, constataron que Argentina es el país con más uso de químicos y menos “eficiente” en la producción de granos, alertaron que el actual modelo agropecuario explota el suelo hasta “agotarlo” y favorece principalmente a las grandes empresas.
La Gerencia de Comunicación del INTA no difundió el trabajo crítico a los agroquímicos (como sí lo hace con los escritos favorables a los transgénicos).
El nuevo libro del INTA recuerda que en 2009 se creó la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos (decreto presidencial 21/2009, bajo supervisión del ministro de Ciencia, Lino Barañao) que había señalado la “escasa información generada en el país sobre glifosato”. Esa justificación fue repudiada por organizaciones sociales de pueblos fumigados y por científicos como Andrés Carrasco, que recordaron las decenas de trabajos académicos que cuestionaban los efectos sanitarios y ambientales de los agroquímicos.
La nueva investigación del INTA retoma aquella argumentación oficial: “Nueve años más tarde, podemos observar como el sistema de investigación respondió con múltiples publicaciones que reportan concentraciones de plaguicidas en agua subterránea, agua superficial y suelo. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS) reclasificó al glifosato como probablemente carcinogénico para el ser humano”.
Los investigadores del INTA revalorizan el trabajo del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario, que estudiaron localidades de menos de 10.000 habitantes y hallaron entre las principales enfermedades problemas en glándula tiroides y dificultades respiratorias. “En algunos de esos pueblos, la tasa de cáncer es 713,7 cada 100.000 mientras para Argentina la tasa es 206 cada 100.000”, alerta la investigación del INTA.
“Es necesario reducir la carga de plaguicidas aplicadas en el ambiente. Es necesario que el sector agropecuario comience a ejecutar un cambio de paradigma productivo, revalorizando el manejo integrado de plagas y los sistemas de producción agroecológicos”, proponen los investigadores del INTA. Y afirman que un modelo sin transgénicos y agroquímicos ya fue probado, incluso por instituciones del estado: “Existen resultados que no sólo indican que es posible producir con una menor carga de plaguicidas, sino que ésto, además, beneficia económicamente al productor”.


Plaguicidas en el ambiente


Plaguicidas en el Ambiente es un documento que surge como iniciativa del Proyecto Nacional de Suelo (PNSuelo-INTA) 1134044: “Destino ambiental y degradación de los plaguicidas agregados al suelo”, para poner a disposición de los profesionales interesados el estado del arte de la problemática del uso de los plaguicidas en la Argentina.

Descargar:
https://inta.gob.ar/documentos/plaguicidas-en-el-ambiente


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Los vegetales fumigados que producen cáncer, daño hormonal y neuronal


El Senasa encontró 82 agrotóxicos diferentes en 38 frutas y verduras. 
Cómo actúan los venenos que producen los riesgos más peligrosos para la salud.

El 44% de los agrotóxicos detectados por el Senasa son disruptores endócrinos (36 de 82). “Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal (tanto en seres humanos como en animales), responsable de múltiples funciones vitales como el crecimiento o al desarrollo sexual. Al imitar o alterar el efecto de las hormonas, los disruptores endocrinos pueden enviar mensajes confusos al organismo ocasionando diversas disfunciones”

Informe completo: 
https://foroambientalsantiago.blogspot.com/2018/10/los-vegetales-fumigados-que-producen.html

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​​​“Las docentes rurales somos testigos privilegiadas del costo humano de este modelo basado en transgénicos y agrotóxicos” 


Diseminadas entre las millones de hectáreas donde se producen intensamente commodities de exportación, hay cientos de escuelas rurales donde estudian miles de niños y niñas lo que les enseñan cientos de docentes: todxs ellxs expuestxs al contacto con los agrotóxicos que el modelo agroindustrial aplica cada vez en mayores cantidades. 

Atrás de los slógans sobre “sustentabilidad”, “progreso” o “desarrollo” elaborados por las grandes corporaciones del agronegocio y repetido​s​ por la enorme mayoría de nuestra clase política, se desarrolla cotidianamente una tragedia difícil de dimensionar y que expone con toda crudeza la barbarie del experimento a cielo abierto al que está expuesto el pueblo argentino. 

En medio del silencio de autoridades, organismos de control, muchos gremios, colegios profesionales y agrupamientos de productores, son cada vez más las voces que se levantan dejando en evidencia complicidades que van desde lo más pequeño y cotidiano, a lo más general y perverso.

El cierre de 39 escuelas rurales dispuesto por la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, no puede disociarse de una política que busca "despejarle" el camino al agronegocio​.

Ana Zabaloy es parte de la Red Federal de Docentes por la Vida, que en buena parte del país denuncia las situaciones a que son expuestas las escuelas rurales, junto a sus trabajadorxs y sus niños.




​(hacé click en la imagen para ver el audiovisual)
Imágenes integradas 2
Imágenes integradas 1
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https://www.mdzol.com/nota/788395-agroquimicos-las-consecuencias-del-uso-sin-control/


Agroquímicos: las consecuencias del uso sin control

Preocupa el uso sin control de agroquímicos en Mendoza. Detectaron productos prohibidos. Una investigación científica avanza sobre cómo afecta la exposición crónica a esas sustancias. Hay mutaciones celulares en trabajadores rurales que están expuestos.

 Algunas horas por día, al menos 4 veces al año, durante 15 años. José Luis se cuelga la mochila para "desbichar" la chacra como parte de una rutina anual de trabajo que coincide con el ciclo de los cultivos. Ahora está en la cosecha de la uva, luego será la aceituna, trabajos que alterna con la aplicación de plaguicidas con su mochila. "Se hace de todo, uno aprende. Aplicar los productos no es lo que más me gusta, pero hay que hacerlo porque cuando se termina la cosecha se termina el trabajo fuerte ", explica José Luis mientras espera junto a sus compañeros de trabajo que los pasen a buscar luego del mediodía en Colonia Bombal, Maipú.
El hombre cuenta que cada vez que aplica plaguicidas hay algunos cuidados: un barbijo o un pañuelo y algunas veces guantes. Pero sus patrones, explica, toman algunos recaudos. "Cuando se termina el día nos dan leche para lavar el estómago", cuenta. Tos, algún sarpullido. Pero nada grave, cree él, le ha producido ese trabajo. Al menos nada que le hayan diagnosticado




Trabajadores 2
Trabajadores rurales tras un día de trabajo, en Maipú.

En la misma zona rural las escenas se repiten y son parte de la vida cotidiana. Maipú y Guaymallén tienen la particularidad de concentrar muchas fincas de pequeñas dimensiones donde se cultivan alimentos para consumo de toda la provincia. Sobre ruta 2 dos hombres preparan la mochila con matayuyos. Ese es el nombre popular y genérico para los químicos que se usan para desmalezar de manera más rápida que la mano del hombre. Sin ninguna protección, Jorge, uno de los propietarios del campo, echa el veneno con una botella de gaseosa. El tanque se desborda y se derrama veneno sobre las manos del hombre. La aplicación también es casera: recorren los surcos rociando glifosato y otros compuestos para erradicar la maleza. "No hace nada esto. A otra gente que está más tiempo le puede afectar, pero nosotros lo hacemos acá nomás", cuenta.
En realidad, Jorge puede que tenga consecuencias en su salud por el uso de agroquímicos, pero no se esté dando cuenta pues es un proceso silencioso.

Contaminados

Atribuirle problemas de salud al uso de plaguicidas es complejo. Pero las investigaciones realizadas en Mendoza generaron indicios fuertes. En el Laboratorio de Genética, Ambiente y Reproducción (GenAR) de la Universidad Juan Agustín Maza un grupo de docentes investigadores CONICET- UMaza y estudiantes avanzados, estudian los investigan los efectos que puede tener para la salud la exposición crónica a plaguicidas y detectaron que los trabajadores rurales que estuvieron expuestos por varios años a esas sustancias tienen niveles aumentados de daño genético respecto de otras personas que no utilizan plaguicidas en el ámbito laboral. El estudio tiene una importante relevancia y fue publicado por una prestigiosa revista científica de la UNAM (leé el paper completo acá ). 
 Las mutaciones celulares detectadas pueden ser marcadores de problemas de salud a futuro.




Fumigadores 7
Así preparan los agroquímicos para aplicar en Colonia Bombal, Maipú.

El estudio se hizo en dos etapas: primero a través de una encuesta de profundidad donde se relevaron datos de usos y costumbres en la aplicación de esos productos. Allí se confirmó que el acceso a químicos es indiscriminado e incluso aún se usan plaguicidas prohibidos o de uso restringido. Luego, a un grupo de 20 de ellos, voluntarios para este estudio, se le tomaron muestras de células epiteliales para analizar en laboratorio. "Estudiamos en Maipú el riesgo de toxicidad crónica en trabajadores rurales que por años aplican plaguicidas. En muchos casos usan una combinación de ellos, que son 4 o 6 productos por año. Se relevaron a 100 trabajadores rurales. Se les preguntó qué productos usaban, con qué frecuencia, cómo se protegían al aplicarlos. De ese relevamiento se recabó que hay 54 principios activos diferentes que son usados. Algunos de los químicos que se usan están prohibidos, como el metamidofos o el endosulfán, que está prohibido pero es citado todavía por algunos agricultores", explicó Nora Gorla, investigadora del CONICET y directora del Laboratorio de GenAR de la Universidad Juan Agustín Maza.




Laboratorio de a 2
Nora Gorla y su equipo analizan las muestras en el laboratorio.

Para comparar los resultados, tomaron como "grupo control o de referencia" a 20 personas de de sexo y edad similar , pero que no habían estado expuestas a plaguicidas. "Se les tomó muestra del epitelio bucal, de la cara interna de la boca. Es un raspado que se hace en la cara interna de la mejilla y ahí se obtiene una buena cantidad de células y se puede ver el estado de esas células. Los resultados fueron importantes. Cada una tiene el material genético, que está en el núcleo de la células. Se analiza y uno puede ver el "estado de salud" de esa célula. Se puede saber si ese núcleo está saludable o si ha tenido alteraciones genéticas. Tenemos biomarcadores que nos pueden alertar si hubo daño en ese material genético", explicó la científica. "Lo normal es que hubiera un núcleo solamente. Sin embargo existen micronúcleos, que es material que ha sufrido daño y no se puede incorporar en el núcleo principal y queda como material extra. Las burbujas o brotes que se observan en algunos núcleos tampoco son normales. Se estudia en el microscopio la "salud" de las células. En el caso que estudiamos se ha duplicado o triplicado el nivel basal de daño en las personas expuestas a plaguicidas respecto del grupo humano de referencia", aseguró.
Los resultados individuales y grupales fueron entregados por escrito a cada participante junto a una cartilla informativa de las medidas de seguridad que deben tomar al manipular estos productos, contempladas en la Buenas Prácticas Agrícolas.
Las conclusiones presentadas en el "paper" de la investigación son importantes: "La frecuencia de micronúcleos en el grupo expuesto crónicamente a plaguicidas fue ocho veces mayor respecto al GR (las personas no expuestas), además se observaron aproximadamente cinco veces más brotes nucleares y el doble de células binucleadas. Este último parámetro indica un efecto de alteración en la cariocinesis, sumado al daño genético evidenciado con los demás parámetros", explica el texto.




Mutación celular

Los científicos explican que muchas enfermedades son producto de la acumulación de daño genético. "Si el material genético se daña hablamos de mutaciones, de cambios que pueden ser heredables o no. Importa ver si la población está en edad reproductiva o no. Esas células pueden trasmitirse o generar problemas en las mismas personas. La peor de las situaciones sería favorecer el desarrollo canceroso. El cáncer es el producto de acumulación de daño en el material genético. Esto hay que manejarlo con mucho cuidado, no es una situación de blanco o negro. Es aumentar el nivel de daño genético. Se acumula el daño según la cantidad de exposición. Un adulto tiene un nivel de daño mayor que un niño por el tiempo de vida transcurrido. Lo que hemos evaluado no se puede decir que es 100 por ciento culpa de los plaguicidas", agregó Nora Gorla.
Los datos sobre las consecuencias del mal uso de plaguicidas surgió inicialmente de una fuente extraña: en el informe presentado ante el Congreso por el jefe de Gabinete Marcos Peña figura el ranking de personas intoxicadas por el mal uso de esos químicos. Mendoza está a la cabeza de esa lista con 127 casos. Sin embargo es un subregistro de la realidad y que solo tiene en cuenta los casos de intoxicación aguda. "Ese dato no es correcto porque son muchos más casos. Nosotros recibimos cerca de 300 consultas mensuales, pero son por intoxicación aguda. El tema es la afectación silenciosa que hay por la exposición crónica", explicó a MDZ Sergio Saracco, director de toxicología e investigador. Saracco asegura que muchos problemas de salud tienen origen en esa exposición y que por eso han recibido derivaciones de centros de salud de zonas rurales como Corralitos, Puente de Hierro y Beltrán. "No son inocuos para la salud. Fueron creados para hacer daño y una de las consecuencias es el daño neurológico", agrega Nora Gorla.





El uso de plaguicidas tiene mucho de folklore en el campo mendocino, a pesar de que se trata de la manipulación de sustancias tóxicas. 




Medidas de protección trabajadores rurales

Así, por ejemplo, los compran sin ninguna prescripción y se designan en la mayoría de los casos por el número, por el uso genérico (como matayuyos) y según "usos y costumbres". "Hay que echarle matayuyos para mantener limpio. Después se pone veneno para los bichos. Hay que usar protección. Guantes y barbijo. Pero hay muchos que no los usan. El riesgo es todo del productor, y después el intermediario se lleva la mayor parte de lo que se junta", explica Luisa Gil, que trabaja en las chacras de Maipú desde 1981 en su chacra al costado de la ruta provincial 2. 
El 20% de los trabajadores rurales no usa ningún método de protección para evitar contaminarse y todos tienen algún grado de desprotección. Incluso el pañuelo en la boca es uno de los métodos folklóricos más usados.

El glifosato y los productos prohibidos que se usan 

Entre los datos relevantes que surgieron de la investigación del GENAR está cuál es el herbicida más usado. Y allí hubo una sorpresa porqu es el glifosato, un herbicida creado para el desarrollo de la soja transgénica y que tiene como particularidad "matar toda vida vegetal". 
Pero además se mencionaron otros productos, varios de ellos prohibidos. "De un total de 12 plaguicidas mencionados por los trabajadores, los insecticidas fueron los más citados (55.83 %), seguido por los herbicidas (30.54 %) y los fungicidas(13.63 %). Los plaguicidas que los participantes refirieron usar en los últimos dos años fueron: metidatión (nombrado 31% de veces), glifosato (25 %), metoxifenocida (11 %) y en menor proporción (5 % o menos cada uno) imidacloprid, carbosulfán, carbofurán, endosulfán, avemectina, captan, mancozeb", detalla el estudio. 
El metidatión, el más usado,  es un organofosforado que pertenece al grupo Ib (altamente peligroso) en la clasificación toxicológica de la Organización Mundial de la Salud.




Laboratorio detalle agroquímicos
Daniela Ferré investiga la presencia de sustancias en el ganado bovino.

Además del estudio enfocado en los alimentos vegetales, sumaron el análisis en el ganado bovino,es decir que productos químicos se utilizan en la producción bovina de carne en Mendoza. Al cruzar los datos descubrieron que los consumidores de alimentos pueden estar absorbiendo algunas de estas sustancias por varias vías."La misma encuesta que se hizo para recabar información se hizo para productores de carne. Le preguntamos qué medicamentos se usan, cada cuánto tiempo. Resultó que lo que más usan son insecticidas. Se llaman antiparasitarios, pero son insecticidas. Tienen los mismos principios activos. Cruzamos los datos y hay dos compuestos que se comparten: clorpirifos y cipermetrina, que son utilizados para la producción de carne y para la producción de frutas y verduras, en nuestro medio. Tenemos riesgo que nos entren residuos de estos compuestos por más de una vía. Carnes, frutas y verduras...Casi todos los insecticidas caseros que usamos tienen permetrina, un piretroide (al igual que la citada cipermetrina), entonces se agrega otra vía más de incorporación de estas sustancias a nuestra vida diaria. No es que hay de dejar de usar, pero ser conscientes y hacer un uso cauteloso y cuidado de los mismos", explicó Nora Gorla. 
Todo el equipo de la UMaza y el CONICET avanza con la investigación de los efectos de los agroquímicos en otras especies con la idea de detectar riesgos de manera temprana. Es decir, analizan si el uso de sustancias afecta al ecosistema en especies silvestres, sobre todo por el avance de los cultivos y la urbanización.




Laboratorio 6

El acceso a los químicos es sencillo porque no se cumple la ley. Incluso la aparición de productos prohibidos en algunos de los estudios indica que se siguen comercializando. 
Las consecuencias para la salud del uso de esos productos son difíciles de medir. Pero como explica desde el título la científica Rachel Carson, sus efectos existen y son silenciosos. 


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ACTUALIZACIÓN DE LA ANTOLOGÍA TOXICOLÓGICA DEL GLIFOSATO:
RECOPILACIÓN BIBLIOGRÁFICA DE LAS EVIDENCIAS CIENTÍFICAS SOBRE SUS RIESGOS

http://www.naturalezadederechos.org/cienciadigna/infoglifosa2.htm

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Periodismo transgénico

Fuente: http://www.lavaca.org/notas/periodismo-transgenico/


Por Darío Aranda
Es uno de los mayores aparatos mediáticos del país. Cuenta con suplementos de diarios, sitios web, programas de radio y televisión, y hasta un canal que transmite 24 horas al día. Son cientos de periodistas que difunden las bondades del modelo agropecuario en base a transgénicos y agroquímicos. Pero las empresas van por más: lanzaron una campaña mediática titulada “el campo hace bien” y buscan mejorar su imagen en las ciudades. La última: Monsanto inauguró programa en la TV Pública.
El conflicto por la resolución 125 (2008), las denuncias y pruebas sobre los efectos nocivos del herbicida glifosato, y los cuestionamientos a los transgénicos, entre otros factores, incrementaron las críticas al agronegocios. Las empresas del sector tomaron nota, y además de mantener (y aumentar) la pauta publicitaria para el conglomerado de medios, iniciaron campañas inter-institucionales.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es el organismo que debe controlar los agroquímicos (organizaciones de pueblos fumigados, médicos que trabajan con poblaciones afectadas e investigadores de universidades públicas cuestionan al Senasa por su complicidad con las empresas). En mayo pasado realizó una charla para periodistas titulada “Jornada sobre glifosato”. Abordó los “mitos” que hay sobre el herbicida, hizo eje en la “baja toxicidad” y en lo inofensivo que sería si se lo manipulase según lo sugerido por las compañías.
La charla fue organizada junto a Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes), conformada por Monsanto, Bayer, Syngenta, Basf, Dupont y una decena de empresas productoras de químicos.
Ni siquiera cuidaron las formas: el taller con periodistas se hizo en la misma sede de las empresa de agroquímicos (Reconquista 611).
“Buenas prácticas agrícolas (BPA)”, es el término utilizado por las empresas para justificar que con determinados cuidados pueden fumigar con agroquímicos hasta diez metros de las viviendas y no afectar la salud de la población. Esa argumentación es muy cuestionada por las organizaciones de pueblos fumigados, especialistas en derecho ambiental y por los propios ingenieros agrónomos, que sindican como irreal a las BPA.
Las grandes empresas del sector conformaron la “Red BPA”. Sobresalen Aapresid y Aacrea (empresarios-productores del agronegocios, hoy dentro del Gobierno y con gran capacidad de lobby), Bolsa de Cereales, CRA, Coninagro, Sociedad Rural, Ministerio de Agroindustria de Nación, Uatre, INTA. Las grandes empresas aparecen camufladas en “cámaras” u ONG: Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes) reúne a todas las grandes empresas empresas de agroquímicos: desde Bayer/Monsanto y Syngenta/ChemChina, para abajo. Idéntica situación es la de ASA (Asociación de Semilleras Argentinas), donde dominan las mismas empresas de agroquímicos, y se suman la “nacionales” Don Mario y Bioceres, entre otras. En las ONG sobresale Barbechando (espacio de lobby del agronegocios en el Congreso Nacional) y Fertilizar (impulsan la venta de insumos químicos para el campo).
“El campo hace bien”, fue la campaña mediática que lanzaron. Intentan “acercar el campo a la ciudad”; mejorar su imagen. El domingo 4 de diciembre realizaron su primer maratón, en Palermo, bajo la consiga: “El campo hace bien. Hace bien correr”. Impecables remeras blancas, con las tres letras clave (“BPA”) en color celeste y del lado derecho del pecho; y vivos celestes, verde/amarillos (como pequeñas ramas verticales) del lado izquierdo.
Amplia difusión mediática y dudosa concurrencia (ninguna foto panorámica de los corredores).
El ministro de Agroindustria de Buenos Aires y ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís, participó del maratón y subió a Twitter una foto, elongando junto a la ex presidenta de Aapresid (y actual funcionaria de Agroindustria de Nación), Beatriz “Pilu” Giraudo. El hashtag fue: “#ElCampoHaceBien”

Suple miento

Clarín publica los sábados el suplemento “Rural”. La Nación sale a la calle con “Campo”. Algunos titulares: “El área de soja certificada crecerá 30 por ciento esta campaña (entrevista a gerente de empresa Syngenta)”. “Se aprobó un nuevo evento biotecnológico en maíz”. “El agro cordobés reclama más obras e infraestructura”. “La soja juega su futuro entre América de Sur y Estados Unidos”. “Premio INTA: los mejores en calidad alimentaria”. “La semilla será protagonista en 2017”.
Una antigua frase define al negocio: “Periodismo es aquello que se publica en los espacios libres que deja la publicidad”.
En los suplementos campestres es muy notorio: publicidades de Dow AgroSciences, YPF, Rizobacter, Syngenta, Expoagro (feria que organizan ambos diarios en sociedad), Don Mario Semillas, Nissan, Bayer, Amarok, entre otros.
No hace falta ser periodista para confirmar la vinculación entre publicidades y notas. Son parte de un mismo modelo agropecuario. No se lee una crítica a las consecuencias: fumigaciones con agroquímicos, desmontes, afecciones en la salud y, mucho menos, a la irregular manera de aprobación de semillas transgénicas ni la carterización del mercado (tres empresas dominan casi el 90 por ciento del mercado: Bayer-Monsanto, Syngenta-ChemChina y Dow-DuPont).
Simple ejercicio mental: una multinacional tabacalera anuncia el lanzamiento al mercado de un cigarrillo que no afecta la salud. Los periodistas replican la noticia sin siquiera dudar del nuevo producto milagroso.
Monsanto, Syngenta o Dow lanzan una nueva semilla de soja (o maíz). Se utilizará junto a un cóctel de químicos (glifosato, glufosinato de amonio, 2-4D). La publicidad afirma que es más productiva que otras semillas, que no afecta la salud ni el ambiente. Decenas de periodistas reproducen la noticia sin siquiera dudar, mucho menos se preguntan cómo se aprobó esa semillas y, jamás, solicitan los estudios que dan cuenta de la veracidad del discurso empresario.
Por contraposición, cuando aparece algún estudio científico que cuestiona los agroquímicos se les despierta el gen de la mirada crítica y minimizan (o defenestran) al académico en cuestión. En Argentina hay más de cien estudios de universidades públicas (UBA, La Plata, Río Cuarto, Litoral, Rosario) que dan cuenta de las consecuencias de los químicos. Nunca fueron tapa de los suplementos campestres.
El caso más grotesco es Héctor Huergo, jefe del suplemento rural de Clarín. Se autodefine en twitter como “relator militante de la segunda revolución de las pampas” y, como muchos “periodistas agropecuarios”, tiene conflicto de intereses entre los temas que escribe y los auspicios personales. Su programa de televisión (jueves a las 22 en Canal Rural) y su sitio web personal (laindustriaverde.com.ar) tiene pauta publicitaria de Pioneer-DuPont, Casafe (Cámara de Sanidad y Fertilizantes, donde están todas las empresas de químicos) y Agrofy (mega-empresa agropecuaria Cresud, del millonario Grupo Irsa).
También es accionista de Bioceres, empresa en la que es socio con referentes de Aapresid (empresario de siembra directa y espacio de lobby político) y con Gustavo Grobocopatel (titular de uno de los mayores pooles del siembra del continente).
Una decena de diarios provinciales tienen suplementos campestres similares y repiten la misma lógica (difusores del discurso empresario) medio centenar de sitio web.

Ciencia go home

Argenbio es la organización de lobby científico-político fundado por las empresas Syngenta, Monsanto, Bayer, Basf, Bioceres, Dow, Nidera y Pioneer, todas productoras de transgénicos y agroquímicos. Lanzó la campaña “Transgénicos 20 años” (http://www.transgenicos20.argenbio.org). Es un sitio de publicidad transgénicos, aunque con un intento de discurso científico y técnico. Argenbio, junto a la Embajada de Estados Unidos, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Ministerio de Agroindustria organizaron el seminario “El desafío de comunicar lo que hacemos”, con el objetivo de fortalecer “el potencial de la agrobiotecnología para el desarrollo sustentable y equitativo de la región”.
Según la gacetilla de prensa, “destacados especialistas compartieron su experiencia y brindaron herramientas para optimizar la diseminación de la agrobiotecnología, mejorar la percepción en la opinión pública y contribuir al diálogo fluido entre los distintos actores de la cadena en la región”.
La apertura estuvo a cargo del Secretario de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, quien planteó que la biotecnología aplicada al agro permitirá “aumentar la productividad cuidando el medioambiente”. Pidió “mejorar la comunicación entre sus eslabones y la sociedad”.
   David Mergen, consejero agrícola de Estados Unidos en la Argentina, Paraguay y Uruguay, remarcó que persiste el desafío de “explicar al público los beneficios de la agrobiotecnología para alimentar a una población en crecimiento”.
Participaron los directores de la cámara empresaria Maizar, Martín Fraguío; de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), Martín Rapella; la coordinadora de proyectos especiales del Instituto Nacional de Semillas (Inase), Mónica Pequeño Araujo; funcionarios de la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (Conabia –organismo clave en la aprobación de transgénicos) y los equipos de comunicación de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y de la Bolsa de Cereales.

   Locos x la TV

“Locos por el campo”, es el nombre del programa que Monsanto, Toyota y Aacrea estrenaron en la TV Pública (en 2015 estaba en América 24). Va los domingos a las 14. Lo conduce Fernando Entín, que se autodefine como “galerista de arte, palermitano”. Y propone “visitar diversos establecimientos para conocer cómo se producen la soja, el trigo, la leche, la carne y el vino, entre otras cosas; conocer los desafíos cotidianos”.
Monsanto (adquirida este año por la alemana Bayer) es la mayor empresa de semillas transgénicos del mundo y creadora del cuestionado glifosato.
“Una empresa con intereses específicos en un sector estratégico no puede construir imaginarios sobre el campo en un medio público porque estarán dirigidos a sostener esos intereses (individuales y comerciales), y eso lejos está de los intereses ciudadanos. Esto nos llama a reflexionar acerca del rol de los medios públicos y en particular tratar de entender cuál es la época que se está viviendo en esta materia en la Argentina”, cuestionó Francisco Godínez Galay, del Centro de Producción Radiofónico (CPR), organización dedicada a la producción y a la investigación en comunicación.
Idéntica crítica le cabe a Aacrea, empresarios del agronegocios que, con un discurso “técnico” e intereses particulares (de ganancia y rentabilidad), establecen desde la televisión qué modelo de campo es el deseable para el país.

En primera persona

Matías Longoni ingresó a Clarín Rural en 1998 (proveniente de Telam). Duró un año y medio bajo las órdenes de Héctor Huergo (mandamás del suplemento Rural y con línea directa al cuarto piso, donde están los gerentes y directores). Pasó al “cuerpo del diario”, sus notas sobre temas rurales se publican en la sección política. Es un referente en el periodismo del agronegocios (aunque a él no le gusta ese término para llamar al sector).
Es un caso poco común en el periodismo de diarios porteños. Es una “firma conocida” y al mismo tiempo tiene vida gremial, de asambleas, discusiones paritarias y marchas en la calle junto a trabajadores. En 2012 fue uno de los seis trabajadores del diario que fue elegido delegado gremial. Desde el año 2000, cuando Clarín echó a más de cien trabajadores (incluidos los delegados), la empresa no permitía la organización sindical. Los postulados fueron trabajadores de carrera y con espalda para soportar presiones de la empresa. Longoni denunció públicamente las situaciones laborales en Clarín. Hace pocas semanas aceptó un retiró voluntario de Clarín, luego de 18 años en el diario.
“Yo no veo al periodismo agropecuario como vos”, comienza la entrevista que durará 45 minutos.
“Nunca sentí que hubiera temas prohibidos para escribir. Lo que falta es involucrarse con el tema, laburarlo, aunque también es cierto que muchas veces no hay estímulos por parte de jefes para ciertos temas”, señala. Y afirma que “entre el 70 y 80 por ciento” de la información agropecuaria la generan “las corporaciones”. Y ahí incluye empresas, Estado y universidades. “Los periodistas somos cada vez menos. A muchos les es más fácil copiar y pegar”, y replicar la información de esas corporaciones.
Sobre las fumigaciones con agroquímicos, se excusa. Dice no escribir porque él no cubre “ambiente”, pero señala que si alguien en la redacción tomara el tema: publicaría, con mayor o menor libertad, pero publicaría.
Afirma que en el suplemento Rural de Clarín sí hay temas vedados. Donde señala que se responde mucho a la pauta publicitaria. “Es totalmente sesgado el suplemento. Además Huergo no es periodista, es un empresario. Tiene negocios en todos lados, muchos son públicos, con los feedlot, con las semilleras”.
Reconoce que muchos medios del agro son más “un folletín de las empresas que periodismo”, y lo compara con el periodismo automotriz: “Está financiado por publicidad de las empresas, que son las que venden tecnología e insumos. ¿Es criticable? Sí y no. Muchos son medios autogestivos que viven de eso, como los que venden corbatas…”. Al instante aclara que sabe que no es lo mismo, pero sostiene el ejemplo: “Son medios que para sobrevivir tienen que subordinarse a la pauta”. Destaca que un contrapeso podría ser el estado, pero de inmediato se contesta: “Para que el kirchnerismo te diera pauta debías entregarle el culo”.
   -Uatre (sindicato de trabajadores rurales) pauta en muchos medios. ¿Compra silencio?
“Algunos compran silencios. Otros establecen solidaridades. Saben que tenés un medio y ayudan, como cualquier anunciante que ve que le puede servir para difundir lo suyo”, grafica y aclara: “Ningún periodista está obligado al silencio”.
Reconoce que el periodista agropecuario se siente parte de un sector, por eso tira para ese lado (siempre dentro del agronegocios). Y explica por qué: “El peor de los productores, el más garca, es más rescatable que el mejor de los políticos”.
Defiende al periodismo agropecuario, pero también lo cuestiona. Y lo pone en contexto: “Somos mejores que el periodismo político y económico, donde hay cada uno… Pero en líneas generales sufrimos lo mismo que otros periodistas, la pauta pública y privada que marca agenda, y las malas condiciones de trabajo”. Refiere a la precarización, bajos salarios, multitrabajo. Y resume: “El problema no es el periodismo agropecuario, el problema es el periodismo”.
Longoni sigue en el sector. Conduce (desde hace nueve años), Bichos de Campo (Canal Metro), junto a otros siete periodistas. Se emite los viernes a las 21.30. Entre sus anunciantes están Monsanto, Nitrap (agroquímicos) y Uatre.

Sorpresas desde adentro

Dante Rofi ingresó a La Nación Campo en 1997 y se mantiene en el suplemento. Era el típico periodista agropecuario hasta 2004, cuando estaba en el festival de Cosquín y vio que el folklorista Raly Barrionuevo subía al escenario a doña Ramona Bustamente, abuela campesina que resistía el avance de topadoras de empresarios sojeros. Esa misma noche, León Gieco le dedicó su recital a los campesinos del norte cordobés.
“¿Cómo podía ser que cubría campo y nunca había escuchado de esos campesinos?”, se preguntó. Volvió de vacaciones y comenzó a preguntar por esos campesinos. No tardó en dar con Apenoc (Asociación de Productores del Norte de Córdoba), una de las patas de lo que luego sería el Movimiento Campesino de Córdoba (MCC). Comenzó a conocer de otro campo, agricultura familiar, indígenas y también de las consecuencias del modelo de agronegocios: desmontes, desalojos, fumigaciones con agroquímicos.
Ya nada fue igual.
“La mayoría de los periodistas agropecuarios se olvida que son periodistas y pasan a ser representantes de las empresas”, resume sobre el sector.
Sobre por qué actúan así, Rofi descarta que sea por ingenuidad.  “Están validando un discurso. Creer que lo hacen por ingenuidad es subestimarlos. Saben muy bien lo que hacen”.
Resalta que en La Nación es clara esa línea que se baja, con editoriales sobre las bondades del modelo y apoyo al glifosato. “Si sos empleado, la lógica es ir por esa línea, no plantear otras posturas, no pensar mucho. Repetís el verso de que el mundo tiene hambre, los transgénicos producen alimentos y cierra por todos lados. Te surgen programas de radio, auspiciantes para el programa de TV, en el diario te quieren. Así la vida es hermosa”, sentencia.
Rofi es cotidiano usuario de redes sociales. En Twitter dejó siempre claras sus posturas de apoyo al kirchnerismo, su fanatismo por Racing y la crítica a algunos editorialistas del diario en el que trabaja. Discutió mil veces con sus pares y jefes. Cuando eran diez en el suplemento (años 2007) y ahora que son sólo cuatro (tres editores y él). “Se enojan cuando decís algo de los agroquímicos. Te saltan con el discurso de las empresas, que no hay pruebas científicas, pero la verdad es que no quieren ver las pruebas”, explica.
Está convencido que muchos periodistas del sector prefieren no conocer. Cita nombres de colegas pero para evitar problemas se pone en primero persona: “Cuando conocés lo que pasa, lo que provoco este modelo de agro, ya no podés volver a ser el mismo. Te cambia la vida”.
Rescata la convivencia con su jefe del suplemento. Saben que piensan distinto, se respetan, conviven. Va a cumplir veinte años en La Nación Campo y sumó trabajo (ad-honorem), dos veces por semana tiene una columna radial en la FM Tierra Campesina, de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza. Allí dice todo lo que piensa, del agro y de la política nacional.

La hora de la verdad

Sábado. 6 de la mañana. “La hora del campo”. Conducido por Alejandro Cánepa, se extiende durante tres horas. Comienza con la clásica “Zamba de mi esperanza” y antes del minuto es interrumpida por el auspicio del programa: “Dow AgroSciences”.
Cánepa arranca con buenas noticias: “En su gran mayoría, el campo está arrancando”. Precisa datos del Indec de mayor venta de maquinaria agrícola. Agrega: “Hay pueblos donde la industria metalmecánica toma 30 o 40 personas y es muy importante”.
Picado de noticias breves. Gobierno de Entre Ríos “asistirá” a productores de arroz, Chaco pidió devolución de fondos de tabaco a Nación, Buenos Aires aprobó ley de “feedlots” (engorde de corral –muy cuestionados por el impacto en el ambiente, alimentarlos con transgénicos y abuso de antibióticos–).
“La gente en el mostrador quiere cada vez más alimentos de feedlots”, afirma Cánepa en base a ninguna prueba. Paso siguiente, anuncia que hoy hablarán con el presidente de la cámara de empresas de feedlot.
La producción del programa es Gastón Ibañez, columnista Marcelo Pinto y César Tapia (conduce también en Canal Rural el programa de Coninagro, una de las entidades de la Mesa de Enlace).
Cánepa insiste en la mayor venta de maquinaria agrícola. Recuerda que viajó con el presidente de esa cámara de empresas a Estados Unidos, invitado por Aapresid.
Las publicidades a lo largo del programa son de Banco Galicia, Chevrolet, Cooperativa de Seguros La Dulce, Dow AgroSciences, Biogénesis Bagó y una decena de agroquímicos que intercalan frases como “la soja no se mancha” o “estimulante para el campo”, “sabemos cómo proteger tu soja”, y siempre finaliza con un locutor que lee a toda velocidad (como si fuera la letra chica de un contrato) “cuidado, puede afectar la salud y el ambiente”.
El próximo 9 de febrero cumplirá quince años al aire. Cánepa agradece especialmente a Dow AgroSciences y Biogénesis Bago porque lo “acompañan desde el inicio”. Y señala que Biogénesis fue parte de la creación misma del programa.
Mensajes grabados de oyentes. Productor de Chaco pide que se le baje impuestos a las empresas del agro que dan trabajo. Cánepa lo secunda: “Es buena la idea”.
Otro mensaje, sobre la buena producción de trigo y la apertura de mercados internacionales. El conductor comenta: “Macri cumplió con el campo (por baja de retenciones). El campo cumplió con Macri”. Pinto cuestiona que Macri haya calificado su primer año de gestión con un 8. Cánepa replica: “Fue lamentable lo de los últimos diez años. Ahora hay diálogo”. Pinto retruca: el ministro Alfonso Prat-Gay había anunciado 25 por ciento de inflación anual y fueron 40.
Cambio de tema. Agradecen a la empresa de ropa Cardón, que envió tres mates de regalo y viste a Cánepa desde 1990. Informan la apertura de cuatro locales en Paraguay. Pie justo para, con la excusa del día nacional del mate, entrevistar a “la primera sommelier de mate”. Más de 25 minutos sobre los “secretos” del mate y la yerba (tipo de mate, temperatura de agua ideal). Ni una mención a la explotación histórica del primer eslabón de la cadena, los tareferos (cosechadores de yerba). Es una regla en los programas agropecuarios invisibilizar la situación de los trabajadores del agro y mucho menos se cuestiona al sindicato Uatre (Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores), donde Gerónimo “Momo” Venegas se maneja como patrón de estancia. Causalidad, o no, la Uatre coloca mucha pauta publicitaria es los programas del sector.
Música de Abel Pintos, Dúo Coplanacu, José Larralde, Horacio Guaraní. Canciones que hablan de aspectos sociales y que podrían sonar en cualquier peña con público de izquierda.
Cánepa relata que estuvo con las cuatro cadenas de granos (las empresas de soja, maíz, girasol y trigo se reúnen por sector) y el denominador común fue el pedido de una nueva ley de semillas, que saldría en abril/mayo de 2017. No explica que es impulsada por grandes empresas (nucleadas en la Asociación de Semilleros de Argentina, entre ellas Monsanto).
Entrevistan a Dardo Chiesa, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que quiere una nueva ley, pero “no la lay talibán que quieren ASA y Monsanto” (los productores quieren pagar una sola vez, cuando compran la semilla. Las empresas quieren que sigan pagando por varias cosechas luego de la compra).
Explica que, como “gesto de buena voluntad”, las cuatro entidades (Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria) viajarán con Aapresid y Aacrea a la sede de la empresa Pioneer en Estados Unidos. Que seguramente se hablará del tema. Celebra que Macri le haya “devuelto la normalidad al sector”.
Cánepa, que también tiene programa en Canal Metro, avisa que son “plurales” y llamarán a ASA y a Monsanto.
La hora del campo tiene competencia. En radio La Red (AM 910, “La Red Rural”), en Rivadavia (AM 630, “Bichos de Campo”), en Mitre (AM 790, “Mitre y el Campo”), entre otros.
También hay tiempo para un médico veterinario que recomienda doble vacunación y antibióticos para los rodeos. Promete que (drogas mediante) no se enfermarán y darán buena producción. El veterinario es de Biogénesis Bagó.
El programa se acerca al fin. Aún hay espacio para dar cuenta de los premios “a la excelencia agropecuaria”, que otorgan el diario La Nación y Banco Galicia. Uno de los premiados, la empresa Red Surcos (de Santa Fe). Entrevista con su presidente, Carlos Calvo. Explica que ganó en la categoría “innovación y desarrollo” porque lograron que el herbicida 2-4D tenga “menor impacto, se volatilice menos y sea más sustentable”.
Cánepa complementa: “¡Qué bueno, hace que no se vuele, cae en el lugar y queda ahí. Qué buena invención. Bien merecido el premio!”.
El directivo de Red Surcos se despide y señala que es un honor ser auspiciante del programa de Cánepa.

Dos minutos para las 9 y el fin del programa. Alejandro Cánepa termina con una oración: “Nuestra señera, virgen de Luján, ayúdanos en nuestras tareas diarios y proyecciones, ahora y en la hora de nuestra muerte. Virgen de Luján, en vos confiamos”. Silencio y las últimas tres palabras: “Auspició, Dow Agrosciences”.

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Efectos del Glifosato

La propaganda desinformativa de Monsanto fue repetida durante años por muchos Agrónomos de nuestras universidades que abandonaron los libros, su visión crítica y científica, copiaron el libreto y lo repitieron por todos los pueblos del interior del país asegurando que “EL GLIFOSATO ES SEGURO”.
Eso, además de antiético es criminal porque están mintiendo. Mienten porque son empleados de las empresas de agro negocios, porque cobran un sueldo para engañar a la gente. La gente muere de cáncer mientras ellos lo niegan.
Un criminal, de esta naturaleza, fue enviado por Monsanto a través de CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) a recorrer el país. Se identificaba como Ing. Agr. Alberto ETIENNOT y, además de dar conferencias en La Rural, se metió en nuestros colegios para lavar el cerebro de nuestros hijos y ordenarles que “hablen de la inocuidad del Glifosato con sus padres”

 Es el que decía: “Se PUEDE TOMAR UN VASO DE GLIFOSATO SIN PROBLEMAS...” En

 Europa se comprobó que suicidas que bebieron 200 mililitros, murieron todos.


EL EJEMPLO DEL MATE

El OMS (ORGANISMO MUNDIAL DE LA SALUD) recalificó al Glifosato como Case II-A, probable cancerígeno, o sea que se puede probar que es cancerígeno en prevalencia, incidencia y mortalidad. Monsanto dice que en la misma clasificación II-A, el OMS clasificó la yerba mate consumida en la modalidad de mate en bombilla y que, entonces, el mate es cancerígeno…. Y están mintiendo nuevamente sobre un tema tan sensible para el hombre de campo y comunidades sudamericanas.
El Mate, tomado a altas temperaturas (100°) durante toda una vida a razón de 2 lítros por día (eso dice la OMS), puede producir quemaduras crónicas de esófago que pueden dejar tejido expuesto que puede inducir a la formación de células cancerígenasproducto de las quemaduras, no de toxicidad química. El OMS no se refiere a la Yerba Mate, sino la forma de consumirla respecto a la altas temperaturas. Además, tomar mate es un acto voluntario, íntimo que pude comenzar y cesar cuando uno lo desee.
En cambio, el Glifosato utilizado en la agricultura en forma intempestiva a metros de los pueblos y que la gente no puede evitar, es una molécula química que ingresa (aunque no lo quieras) en el organismo humano, daña la cadena de ADN que está en el núcleo de nuestras células produciendo mutaciones genéticas que son el punto de partida o inicio en la formación de células mutadas-cancerígenas que, si nuestro sistema inmunológico no las puede eliminar, van a terminar invadiéndonos y vamos a enfermar de cáncer.
Así Monsanto defiende el Glifosato, mintiendo.

LLUVIA DE GLIFOSATO
Son mucho más de 200.000.000 las hás las cultivadas con transgénicos.
En 1996 se utilizaban 3 lt. de glifosato x há x año. Actualmente se utilizan 12 lts. Pero además le agregan 2,4-D y Atrazina y ni así pueden controlar las plagas resistentes.
En la Plata se han tomado muestras de agua de lluvia comprobándose en ella 2 micras de glifosato en suspensión por litro, cantidad que desaparece después de 30 mm de precipitación. En Ituzaingó Anexo y Marcos Juarez se hizo la  misma prueba, determinándose 60 micras porque las precipitaciones son menos frecuentes. Esto significa que existe acumulación cuando no llueve y que cae a tierra cuando es arrastrada por la lluvia.
La acumulación se produce porque solo un 20% de lo pulverizado queda en el lote tratado, 20% en suspensión en el aire y 60% es transportado por el viento por kilómetros de deriva o dispersión.
En el año 2015 la cantidad de agrotóxicos se incrementó el 9%. O sea que de 250.000.000 lt/kg utilizados por año, hay que agregarle 2.250.000 l/k más. Año a año van aumentando.

GLIFOSATO EN RIOS Y LAGOS
            Se ha medido la concentración de glifosato en el Rio Suqía, a la altura de Córdoba; luego se midió en su desembocadura en la Laguna de Mar chiquita y se comprobó que allí la concentración era 10 veces superior por todo lo que el agua fue colectando en la cuenca sojera. En el Rio Paraná ocurre algo similar: al llegar al Rio de la Plata la concentración de Glifosato aumenta 5 veces, o sea inferior  por su disolución en el tremendo caudal de agua.
            Respecto a los efectos del glifosato en el agua, el CONICET ha comprobado  en la Laguna de Mar Chiquita que, no solo en el hígado como órgano detoxificador, sino en la carne misma del Pejerrey (que se pesca y vende) había Glifosato y Clorpirifos. No hay que comer ese pescado, en esas condiciones.  

GLUFOSINATO EN LECHE DE VACA Y LECHE MATERNA
Catedráticos de Farmacia y Bioquímica de la UBA encontraron yogurt cargados de pesticidas clorados y fosforados. También está en la leche de vaca. Esto es consumida por nuestras madres lo trasladan a nuestros hijos.
Habría que comprar leche en aquellas provincias libre de transgénicos y fumigaciones, como La Rioja.

GLUFOSINATO, LA REPÚBLICA DE CHINA Y EL PREMIO NOBEL
            China prohibió que se alimente con soja transgénica contaminada a los soldados de su Ejército.
            El Premio Nobel de Medicina del año pasado pidió que dejen de publicar en las revistas científicas de medicina ANUNCIOS DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA DEL AGRO porque sus efectos son más propagandísticos que informativos.
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Es urgente reclasificar los agrotóxicos de uso masivo 

en Argentina

La actual clasificación desconoce la información científica que demuestra su peligrosidad.

Argentina, Julio 2011

Nuestro país consumió en el último año 340 millones de litros de agrotóxicos, según declararon las Cámaras del sector; cantidad que aumenta entre un 15 y un 20% de un año a otro. Estos venenos se aerolízan, fumigan, aplican, en una superficie que es habitada por más de 12 millones de persona. Desde hace un largo tiempo los habitantes de los pueblos fumigados vienen denunciando que sufren enfermedades graves a consecuencia de esta contaminación con pesticidas. Situación que fue confirmada por el 1º y el 2º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados reunidos en la Facultad de Cs. Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba1 y la misma Facultad de la Universidad Nacional de Rosario2 en el año 2010 y 2011 respectivamente.
Existe un reclamo público para reclasificar los agrotóxicos en la Argentina. Este reclamo no es insustancial: según como se clasifican los venenos las reglamentaciones provinciales y municipales determinan los márgenes de retiro entre las fumigaciones y las zonas habitadas.
Actualmente la clasificación se toma en virtud de la cantidad de miligramos de veneno que contiene el alimento de las ratas que mata al 50% de las sometidas a prueba, es decir: la Dosis Letal 50; con menos gramos de venenos significa que es más toxico. Esta forma de medir la toxicidad deja de lado los efectos a mediano y largo plazo, como los oncogénicos, reproductivos, inmunitarios y endocrinos. En función de estas últimas consecuencias el Glifosato debería ser clasificado como de grado Ib (altamente peligroso para la salud), sobretodo por el cúmulo de datos científicos y epidemiológicos que lo sindican como vinculado a la generación de malformaciones congénitas y abortos espontáneos1,3.
Pero también la actual clasificación toxicológica de efectos agudos de los pesticidas desconoce un conjunto de nuevas informaciones y datos científicos que demuestran los daños agudos de estos venenos de uso agrícola en los humanos, señalando un patrón propio y diferente a los resultados observados en roedores.
Estos nuevos datos se están generando al estudiar las manifestaciones de los distintos venenos, en personas que los consumieron para auto infligirse un daño (suicidas); no tenemos otra manera de investigar los efectos de un tóxico en nuestra especie porque no es ético ensayar venenos en humanos. El suicidio es un problema de salud pública mundial, un tercio de los suicidios se realizan ingiriendo un pesticida y en Asia ese porcentaje llega al 50% de las personas que lo intentan.
Dawson y colaboradores4 publicaron recientemente (Oct 2010) una investigación donde estudiaron la evolución de cerca de 8.000 personas que ingresaron a dos hospitales en Sri Lanka por ingestión de agrotóxicos y pudieron determinar, muy fehacientemente, niveles de toxicidad aguda relativa a los distintos pesticidas. En esta cohorte 10% de los pacientes murieron, pero hubo una gran variación en la tasa de letalidad entre los plaguicidas.
Agrotóxicos de la misma clase química y/o de la misma clase toxicológica a veces presentaron efectos clínicos muy diferentes. Por ejemplo, dimetoato y malatión (ambos insecticidas organofosforados de clase II), tuvieron tasas de letalidad del 20,6% y 1,9%, respectivamente.
Este trabajo es único por dos razones: la cantidad importante de casos analizados y su carácter prospectivo de seguimiento del grupo específico de pacientes (Cohorte prospectiva). Los autores reconocen que “por desgracia, en la actualidad, las decisiones reglamentarias se basan en una clasificación de toxicidad de los plaguicidas asentada en DL50 oral en rata. La base científica para la extrapolación de esta clasificación a la intoxicación humana por plaguicidas es débil”.
También destacan que: “los roedores manejan los xenobióticos de manera diferente a los seres humanos, como un ejemplo, tienen mayor capacidad para la desintoxicación metabólica de los organofosforados. Y mientras los humanos intoxicados con estos agrotóxicos requieren cuidados intensivos, los roedores sobreviven sin ningún tratamiento en las investigaciones científicas. Por ello no es claro que un plaguicida de baja toxicidad en roedores debe ser seguro en los seres humanos y viceversa”.
Paraquat, dimetoato y fentión fueron responsables del 17,6% del total de ingresos, pero el 47% del total de muertes. Paraquat fue el más letal con 42.7% de casos fatales, Clorpirifos el más frecuente, con 1376 suicidas y una letalidad del 7.6%, Endosulfan menos utilizado (prohibido en Sri Lanka) tuvo una letalidad del 22.2%, Dimetoato fue muy usado como veneno para intentos de suicidios y genero 172 muertes: 20.6%. Glifosato genero 21 casos fatales con una tasa de letalidad del 2.4%. La Abamectina, clasificado clase IV por la OMS tuvo una letalidad del 11.1%. Los fungicidas tuvieron una tasa global de 6.1 muertes por 100 casos de autoingestión.
Estos resultados proporcionan un rango de toxicidad de los plaguicidas que permitiría organizar una clasificación de toxicidad en humanos de los agrotóxicos, que sea más fidedigna con nuestra fisiología y se apartará marcadamente de la clasificación de la toxicidad de la OMS basado en la fisiología de la rata.
En la actual clasificación Paraquat (tasa de letalidad de 47%), Endosulfan (22%) y Dimetoato (20.6%) están clasificados como toxicológicamente grado 2 por la OMS (moderadamente peligrosos) y esto demuestra la insuficiencia de esa clasificación basada en datos provenientes de ensayos en ratas. Deberían ser clase Ia (extremadamente peligroso) y restringidos en todo el mundo.
Estos datos aportados por Dawson se suman a los estudios retrospectivos en suicidas realizados en Taiwan5, India6 y Sri Lanka7 que conforman una base de análisis de más de 15.000 personas y llegan a similares conclusiones: la necesidad de adecuar la clasificación toxicológica de pesticidas según sus efectos en humanos.
En el mismo sentido se expresan otros expertos de Salud Publica a nivel mundial, como los de la Escuela de Salud Publica de Harvard, USA8, que reclaman a la OMS la urgente adecuación de la Clasificación Toxicóloga de Pesticidas.
Este problema, como vemos, no es solamente argentino; pero en nuestro país toma un nivel de urgencia y necesidad muy elevado en razón a la cantidad de agrotóxicos que se aerolízan sobre la población rural, y el acelerado crecimiento del consumo de pesticidas en la zona agraria, como expusimos al comienzo de este reporte.
Por todo lo aquí detallado, es que desde la Red Universitaria de Ambiente y Salud / Médicos de Pueblos Fumigados reclamamos la urgente reclasificación de los plaguicidas en la Argentina según sus efectos agudos y letales ya demostrados en humanos y los datos sobre daños y efectos de mediano y largo plazo: oncológicos, reproductivos, endocrinos e inmunitarios.
Creemos que seguir utilizando la vieja clasificación y autorizando la aerolización / fumigación de venenos de toxicidad humana demostrada no tiene ningún tipo de justificación hoy en día. También reconocemos que existe un inmenso interés económico en mantener prácticamente sin restricción el uso de estos venenos para, supuestamente, sostener la producción agraria, pero esto atenta contra el derecho a la salud de la población.-

1- Avila Vazquez M, Nota C. Informe 1º Encuentro Médicos de Pueblos Fumigados. UNC. Ag 2010 http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/wp-content/uploads/2011/04/primer-informe.pdf

2- Declaración del 2º Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados. UNR. Ab 2011 http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar/declaracion-del-2-encuentro-de-medicos-de-pueblos-fumigados/


3- Antoniou M, Mostafa Habib M, Howard C, Jennings R, Leifert C, Onofre Nodari R , Robinson C, Fagan J. Roundup and birth defects: Is the public being kept in the dark? Earth Open Source, 2011 http://farmandranchfreedom.org/sff/RoundupandBirthDefects.pdf

4- Dawson AH, Eddleston M, Senarathna L, Mohamed F, Gawarammana I, Bowe SJ, Manuweera G, Buckley NA. Acute human lethal toxicity of agricultural pesticides: a prospective cohort study. PLoS Med. 2010 Oct 26;7(10):e1000357. South Asian Clinical Toxicology Research Collaboration, Faculty of Medicine, University of Peradeniya, Peradeniya, Sri Lanka

5- Lin TJ, Walter FG, Hung DZ, Tsai JL, Hu SC, Chang JS, Deng JF, Chase JS, Denninghoff K, Chan HM. Epidemiology of organophosphate pesticide poisoning in Taiwan Clin Toxicol (Phila). 2008 Nov;46(9):794-801. Department of Emergency, Kaohsiung Medical University Hospital, Taipei, Taiwan.

6- Srinivas Rao Ch, Venkateswarlu V, Surender T, Eddleston M, Buckley NA. Pesticide poisoning in south India: opportunities for prevention and improved medical management. Trop Med Int Health. 2005 Jun;10(6):581-8. University College of Pharmaceutical Sciences, Kakatiya University, Warangal, India.

7- Eddleston M, Eyer P, Worek F, Mohamed F, Senarathna L, von Meyer L, Juszczak E, Hittarage A, Azhar S, Dissanayake W, Sheriff MH, Szinicz L, Dawson AH, Buckley NA. Differences between organophosphorus insecticides in human self-poisoning: a prospective cohort study. Lancet. 2005 Oct 22-28;366(9495):1452-9. South Asian Clinical Toxicology Research Collaboration, Centre for Tropical Medicine, University of Oxford, Churchill Hospital, Oxford, UK.

8- Miller M, Bhalla K. An urgent need to restrict access to pesticides based on human lethality PLoS Med. 2010 Oct 26;7(10):e1000358. Department of Health Policy and Management, Harvard School of Public Health, Boston, Massachusetts, United States of America

Dr. Medardo Avila Vazquez
Medico Pediatra y Neonatólogo
Coordinador Red Universitaria de Ambiente y Salud

Médicos de Pueblos Fumigados
0351 155915933

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Argentina La soja del hambre
 Documental, (Lo que Monsanto no quiere que sepamos, explicado en 20 minutos)

https://www.facebook.com/GeoeducarII/videos/919926988098784/

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USO DE AGROQUÍMICOS EN LAS FUMIGACIONES PERIURBANAS 
Y SU EFECTO NOCIVO SOBRE LA SALUD HUMANA.

Por Jorge Kaczewer, médico (UBA)



1. INTRODUCCIÓN



En la República Argentina, existe una controversia creciente respecto de los efectos tóxicos a largo plazo de la exposición humana a agroquímicos de aplicación periurbana aérea o terrestre. El extensivo problema de la dispersión de los pesticidas en el aire afecta a una diversidad de comunidades a través de todo el país. En respuesta a la solicitud de asesoramiento de integrantes de los Consejos Deliberantes y de ONG’s de diversas localidades del interior de Argentina, el presente trabajo explora recientes evidencias científicas y adelantos técnicos que revelan subestimaciones de impactos sanitarios negativos potenciales e insuficiencias del valor protectivo de estrategias y políticas locales de evaluación de toxicidad crónica de pesticidas autorizados y de uso ilegal. Tanto la revisión de diversos estudios que ya documentaron problemas sanitarios vinculados a este tipo de exposición, como también las alternativas regulatorias y productivas luego sugeridas, intentan promover una actitud precautoria, menos basada en elucubraciones acerca de cuánto daño o riesgo debe afrontar una comunidad en aras del progreso y el crecimiento económico y más en garantizar su efectiva protección frente a poluciones y exposiciones en la interfase agro-urbana.



2. SUBESTIMACIÓN DEL IMPACTO DE LA EXPOSICIÓN A AGROTÓXICOS SOBRE LA SALUD HUMANA.



Sabemos que los agroquímicos producen efectos tóxicos agudos y crónicos.

Los impactos de largo plazo (crónicos) sobre la salud humana pueden resultar tanto a partir de una única exposición a altas dosis de pesticidas, como también de exposiciones a lo largo de un extenso período de tiempo, aunque los niveles de exposición sean bajos. Pese a que la gente no sepa que estuvo expuesta, los problemas consecuentes pueden emerger muchos años luego de una exposición crónica a bajas dosis de pesticidas.



Los adelantos científicos en la investigación de las consecuencias de intoxicaciones crónicas comienzan a brindar un nivel de información hasta hace poco inconcebible, sobre todo respecto a nuestra capacidad de evidenciar la exposición. Los avances en el equipamiento analítico de laboratorio y en los procedimientos de investigación han facilitado la detección de concentraciones muy bajas de pesticidas y sus metabolitos en casi todo tipo de tejido humano. De detectar rutinariamente partes por millón (miligramos por kilogramo) y más recientemente hasta tan poco como partes por trillón (pico gramos por kilogramo), ahora algunos laboratorios pueden medir concentraciones de hasta partes por quintillón (femtogramos por kilogramo). El desarrollo de métodos no invasivos de obtención de muestras, tales como la detección de pesticidas y sus metabolitos en orina, posibilitó el monitoreo de exposición pesticida en infantes y niños. Hoy podemos afirmar con suma certeza que todo niño en el planeta está expuesto a pesticidas desde la concepción, a lo largo de su gestación y hasta la lactancia sin importar cuál fue su lugar de nacimiento.


Por otro lado, la calidad y la cantidad de datos sobre el riesgo planteado a humanos por pesticidas individuales varía considerablemente. A diferencia de obvios defectos neonatales, la mayoría de los efectos sobre el desarrollo no pueden ser objetivados al nacer o aún en posteriores etapas de la vida. Contrariamente, los trastornos cerebrales y del sistema nervioso son expresados en términos de cómo un individuo se comporta y funciona, los cuales pueden variar considerablemente desde el nacimiento y a través de la adultez.

En virtud de la vasta cantidad de pesticidas presentes en el ambiente y de la vasta cantidad de posibles tejidos “blanco” y destinos finales que a menudo difieren dependiendo de la etapa de la vida en que sucede la exposición, se torna evidente la necesidad de abandonar el condicionamiento de toda medida protectiva a la demostración científica de la inocuidad de estas sustancias basada en los criterios de peligrosidad recomendados por la OMS.

Las deficiencias funcionales no son condiciones de tipo “encendido” y “apagado” sino que abarcan un espectro que parte desde lo inconsecuente, pasa por lo muy leve y llega hasta lo muy severo o totalmente debilitante. Consecuentemente, es difícil cuantificar el grado de impacto negativo sobre el neuro-desarrollo. Por ende, nos enfrentamos no sólo a limitaciones en las técnicas de investigación, sino también a la incompletud intrínseca de toda evidencia científica que al establecer criterios para la determinación de inocuidad no incluya estos hallazgos. Por que, de hacerlo, nuestro enfoque regulatorio debería ser mucho más riguroso para proteger la salud humana y ambiental en ausencia de una completa certeza científica.

Ni las estrategias actuales ni las propuestas protegen la salud pública o el medio ambiente. Para ubicar a los plaguicidas en los diferentes rangos de peligrosidad la OMS se basa en la toxicidad del plaguicida, medida a través de la Dosis Letal 50 (DL50). Este parámetro se define como un valor estadístico del número de miligramos del tóxico por kilo de peso, requerido para matar el 50% de una gran población de animales de laboratorio expuestos. Normalmente se expresa con un número, pero en algunos casos puede ser un rango. La DL50 en el caso de los plaguicidas, debe determinarse para las diferentes rutas de exposición (oral, dérmica y respiratoria) y en diferentes especies de animales. Normalmente la DL50 se expresa por vía oral y para ratas (PNUMA, 2000).

La DL50 está relacionada exclusivamente con la toxicidad aguda de los plaguicidas. No mide su toxicidad crónica, es decir aquella que surge de pequeñas exposiciones diarias al plaguicida a través de un largo período. Es decir que un producto con una baja DL50 puede tener graves efectos crónicos por exposición prolongada, como por ejemplo provocar cáncer. Además en la vida real nadie está expuesto a un solo plaguicida sino a varios y esto tampoco lo contempla la DL50. En este caso se deben considerar los efectos aditivos, sinérgicos o antagónicos que ocurren en nuestro organismo al estar expuestos a más de un plaguicida (Albert, 2000).

La DL50 tampoco refleja cabalmente los efectos a corto plazo ya que no da una idea de que porcentaje de la población bajo estudio se sintió mareada o con problemas de coordinación.

En caso de que un plaguicida ocasione daño a órganos vitales, posea efectos acumulativos muy marcados, sea particularmente peligroso o alergénico, la OMS realiza ajustes en su clasificación, ubicándo lo en una categoría que indique mayor peligro. De esta forma la clasificación se basa en la DL50 de los plaguicidas, pero no utiliza exclusivamente este parámetro (PNUMA, 2000).

Cuando el plaguicida tiene una preparación como aerosol o gas fumigante el criterio utilizado para el cálculo de la DL50 es el nivel de concentración en el aire.

CÁNCER
Sabemos que muchos cánceres son causados por mutaciones genéticas múltiples en combinación con daños a partes del sistema inmune, que normalmente destruyen las células cancerosas, y la exposición tanto a ciertos tipos de sustancias tóxicas como a uno o más tipos de virus. Por ejemplo, esta concepción se aplica especialmente para el caso del linfoma. La evidencia reunida durante las últimas dos décadas condujo a sospechar que diversas combinaciones de estos factores intervienen en la génesis del linfoma. Los estudios parecen implicar a un tipo particular de sustancias, los clorofenoles. Los clorofenoles son sustancias con contenido de cloro que incluyen a las dioxinas, los PCB’s, el DDT y los herbicidas “fenoxi”, que incluyen al 2,4-D y el 2,4,5-T. Una reciente revisión de 99 estudios en humanos y uno en mascotas (perros) realizada por la Fundación del Linfoma de EE.UU. (Susan Osburn, RESEARCH REPORT: DO PESTICIDES CAUSE LYMPHOMA?http://www.lymphomahelp.org/docs/research/research report/rr_2000.pdf) constató que 75 de los 99 estudios en humanos indican una conexión entre exposición a pesticidas y linfomas. Y el estudio en perros indicó una doble probabilidad de linfoma luego de exposición al popular herbicida 2,4-D.

Aunque esta información no es suficiente para concluir que la exposición a pesticidas ocasiona cáncer, también sabemos que la ciencia nunca podrá probar más allá de toda duda posible que X ocasiona Y. En lo concerniente a sustancias tóxicas, humanos y ecosistemas, la complejidad es enorme, muchas herramientas importantes de la ciencia aún están en pleno desarrollo y siempre es más lo que no se sabe de lo que sí. Debemos admitir que quizás la ciencia nunca proveerá respuestas definitivas a las preguntas más importantes que nos hacemos. Pero aún así, como individuos y como sociedad humana, nosotros necesitamos respuestas. Al menos, leyendo estos análisis debemos decidir si queremos reducir nuestra exposición a pesticidas y cuestionar el pretendido derecho de los fabricantes de pesticidas a esparcir sus productos por nuestro suelo, agua, aire y alimentos.

Mientras tanto, diversos estudios muy serios detectaron que la exposición a agroquímicos ha sido asociada con el incremento de riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer entre granjeros y otros aplicadores de agroquímicos (1-3). También esto ha sido observado entre familias de trabajadores rurales y la población general viviendo en zonas agrícolas (1,2,4–7), pese a que exposiciones específicas no fueron evaluadas en la mayoría de estudios.

(8).Tabla 1. Asociaciones entre distintos agroquímicos y diversos tipos de cáncer 

Plaguicida

Cáncer

ÁCIDOS FENOXIACÉTICOS (HERBICIDAS)

2,4-D, MCPA

Linfoma no-Hodgkin, sarcoma de tejidos blandos, carcinoma de próstata.

INSECTICIDAS ORGANOCLORADOS

Leucemia, linfoma no-Hodgkin, sarcoma de tejidos blandos, páncreas, pulmón, mamas.

INSECTICIDAS ORGANOFOSFORADOS

Linfoma no-Hodgkin, leucemia.

INSECTICIDAS ARSENICOSOS

Pulmón, piel.

HERBICIDAS TRIAZÍNICOS

Ovario.

NEUROTOXICIDAD 
Es posible que la exposición crónica a agroquímicos contribuya a la creciente prevalencia en Occidente de trastorno de hiperactividad y déficit atencional, autismo y los problemas del comportamiento y el neuro-desarrollo asociados. Existe una exquisita sensibilidad embrionaria y fetal a cualquier perturbación tiroidea y suficiente evidencia de la exposición humana intrauterina a contaminantes que pueden interferir con la tiroides.

Ya que es posible que jamás podamos vincular la exposición prenatal a una sustancia química específica con daños al proceso de neuro-desarrollo en humanos, deberían explorarse modelos alternativos en los cuales se hallan realizado asociaciones entre la exposición a una sustancia química específica o tipos de sustancias y dificultades en el desarrollo en animales de laboratorio, animales salvajes, y humanos.

DEFINICIÓN DE NEUROTOXICIDAD: La neurotoxicidad es definida como efectos adversos sobre la estructura o el funcionamiento del sistema nervioso central y/o periférico resultantes de la exposición a sustancias químicas. Las sustancias neurotóxicas pueden ocasionar cambios morfológicos que conducen a un daño generalizado en las células nerviosas (neuronopatía), lesión a los axones (axonopatía), o destrucción de las vainas de mielina (mielinopatía). Ya fue sumamente comprobado que la exposición a determinadas sustancias tóxicas de uso agrícola e industrial puede dañar el sistema nervioso, con los consiguientes daños neurológicos y conductuales. Los síntomas de neurotoxicidad incluyen debilidad muscular, pérdida de sensibilidad y control motor, temblores, alteraciones de la cognición y trastornos en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo. 

El sistema nervioso central (SNC) está compuesto por el cerebro y la médula espinal y es responsable de las funciones superiores del sistema nervioso (reflejos condicionados, aprendizaje, memoria, juicio y otras funciones de la mente). Las sustancias químicas tóxicas para el SNC pueden inducir confusión, fatiga, irritabilidad y otros cambios del comportamiento, así como también enfermedades cerebrales degenerativas (encefalopatía).

El sistema nervioso periférico (SNP) incluye todos los nervios fuera del cerebro o la médula espinal. Estos nervios transportan información sensorial e impulsos motores. El daño a las fibras nerviosas del SNP puede alterar la comunicación entre el SNC y el resto del cuerpo. Las sustancias que afectan al SNP pueden ocasionar síntomas tales como debilidad en los miembros inferiores, parestesias y pérdida de coordinación. La exposición a estos tóxicos también puede desencadenar un amplio espectro de efectos adversos sobre el sistema nervioso. Puede alterar la propagación de los impulsos nerviosos o la actividad de los neurotransmisores y producir una disrrupción en el mantenimiento de las vainas de mielina o la síntesis proteica.

Neurotoxicidad de los pesticidas más utilizados en la República Argentina:

2-4-D

- Síntoma más frecuente de neurotoxicidad: miotonía (los músculos no pueden relajarse luego de su contracción voluntaria).

- Neuropatía periférica: sensaciones inusuales, adormecimiento y dolor en brazos y piernas, trastornos de la marcha. Los síntomas aparecen tardíamente y la recuperación puede ser incompleta. Amplia variabilidad en la susceptibilidad individual a padecer neuropatía.

- Trastornos del comportamiento: cambios en el ritmo diario de actividad relacionados con alteraciones del nivel cerebral del neurotransmisor serotonina y sus metabolitos.

- Neurotoxicidad en niños: reducción del tamaño cerebral, alteraciones de componentes de la membrana neuronal. Exposición infantil a través de la leche materna: menor producción de mielina (componente fundamental de las vainas que recubren las prolongaciones neuronales).

- A altas dosis, daños en la barrera hémato-encefálica, permitiendo que el 2-4-D penetre hacia los tejidos cerebrales.

A lo largo de los últimos 15 años, un equipo de investigación argentino produjo una serie de informes sobre el 2,4-D. Este equipo descubrió que la exposición durante la lactancia al herbicida 2,4-DBE (el ester butílico del 2,4-D) puede alterar la producción cerebral de 5-HT y su metabolito, el ácido 5-hidroxi-indolacético (5-HIAA), en la adultez (9).

Las concentraciones de ambas la dopamina y la serotonina cambiaron transitoriamente si los animales eran expuestos sólo a lo largo del nacimiento (399 /g/kg pc/día desde el sexto día de gestación -GD6- hasta el nacimiento; 15 días) y permanentemente si se administraba a la cría a través de la lactancia materna así como también desde el GD6 hasta el destete (30 días). Duffard et al. (10) y Rosso et al. (2000) (11) hallaron que el 2,4-D interfería con la mielinización en el cerebro como resultado de la exposición lactacional. Esto ocasionó cambios en los patrones de comportamiento que incluyeron la apatía, la reducción de la interacción social, movimientos repetitivos, temblores, e inmovilidad en los bebés expuestos al 2,4-D (13,14). Ellos también descubrieron que los efectos serotoninérgicos y dopaminérgicos ocurrieron durante el desarrollo cerebral postnatal, algo similar a los efectos del CPF. Bortolozzi et al. (14) y Evangelista de Duffard et al. (15) también hallaron 2,4-D en la leche materna de madres alimentadas con 2,4-D y en el contenido estomacal, el cerebro y los riñones de crías de 4 días de vida (Sturtz et al. 2000) (16).

ENDOSULFÁN 
La neurotoxicidad del endosulfán es conocida. Bloquea los receptores inhibitorios del sistema nervioso central, es un disrruptor de los canales iónicos y destruye la integridad de las células nerviosas. Sus efectos tóxicos agudos incluyen mareos y vómitos, hiperactividad, temblores, falta de coordinación, convulsiones y pérdida de la conciencia. La exposición crónica puede resultar en daños permanentes del sistema nervioso manifestados como diversas enfermedades neurológicas: parálisis cerebral, epilepsia, retardo mental, cáncer cerebral, etc. Este insecticida también es un disrruptor hormonal, pudiendo generar la exposición materna durante el embarazo y la exposición neonatal e infantil a través de la presencia de endosulfán en leche materna diversos efectos neurológicos de disrrupción endocrina tales como retardo mental y, en etapas ulteriores de la vida, trastornos del comportamiento.

CIPERMETRINA Y OTROS PIRETROIDES SINTETICOS
Son neurotóxicos que actúan sobre los ganglios basales del sistema nervioso central, por medio de la prolongación de la permeabilidad al sodio durante la fase de recuperación del potencial de acción de las neuronas, lo que produce descargas repetidas. Estas descargas pueden a su vez generar en el nervio la liberación del neurotransmisor acetilcolina, lo cual estimula a otros nervios. Algunos de ellos también afectan la permeabilidad de la membrana al cloruro, actuando inhibitoriamente sobre los receptores tipo A del ácido gamma-aminobutírico, hecho que ocasiona excitabilidad y convulsiones. 

Adicionalmente, la cipermetrina inhibe en los nervios la incorporación de calcio e inhibe la mono-amino-oxidasa, una enzima que degrada los neurotransmisores. También afecta una enzima ajena al sistema nervioso, la adenosina-trifosfatasa, involucrada en la producción energética celular, el transporte de átomos de metales y la contracción muscular. En todos los casos, el cuadro clínico es similar. Los síntomas de exposición humana incluyen parestesias faciales, mareos, cefaleas, nausea, anorexia, fatiga y pérdida del control vesical. A mayor exposición, los síntomas incluyen contracturas musculares, vértigo, coma y convulsiones.

GLIFOSATO
Pese a que la toxicidad del glifosato no es característicamente neurotrópica, existen antecedentes de efectos adversos neurotóxicos ocasionados por el uso de herbicidas comerciales en base a este herbicida: Luego de un accidente por fumigación en Brasil, un hombre de 54 años de edad padeció un síndrome parkinsoniano cuyos síntomas comenzaron un mes después de la exposición (Barbosa, 2001) Por otro lado, el isobutano, “ingrediente inerte” en las fórmulas comerciales en base a glifosato, presenta una neta neurotoxicidad: Produce una depresión del sistema nervioso.

ATRAZINA 
El herbicida atrazina se adosa a zonas del hipotálamo, región cerebral involucrada con la regulación de niveles de hormonas del estrés y sexuales

GLUFOSINATO DE AMONIO
El glufosinato es un herbicida que mata las plantas a través de la inhibición de la actividad de una enzima, la glutamina-sintetasa, involucrada en la desintoxicación de amoníaco y en el metabolismo de los aminoácidos. El glufosinato inhibe la misma enzima en mamíferos y reduce los niveles de glutamina en el hígado, el cerebro y los riñones.

En animales de laboratorio, la exposición a este herbicida es irritante para los ojos y la piel. En ratas, la exposición cutánea incrementó su comportamiento agresivo. Su ingesta en estudios de alimentación produjo, además de diversos impactos nocivos sobre otros sistemas orgánicos, una disminución del peso de la tiroides en perros.

DISRRUPCIÓN ENDÓCRINA
A lo largo de las últimas décadas, acumulamos una gran cantidad de evidencias científicas que demuestran que algunas sustancias químicas presentes en los alimentos, el agua y el medioambiente pueden mimetizar a las hormonas y alterar el desarrollo de peces, pájaros y mamíferos, incluyendo su desarrollo sexual. En algunos casos, los efectos sobre la fauna salvaje fueron dramáticos: peces de sexo masculino expuestos al DDT y otros compuestos clorados desarrollaron órganos sexuales femeninos. Sabiendo que los seres humanos y los animales compartimos los mismos mecanismos básicos de crecimiento y desarrollo, cada vez son más los científicos preocupados ante la posibilidad de que los humanos ya puedan estar afectados sin reconocerlo.

El siguiente es un listado de las sustancias químicas consideradas como disrruptores endocrinos:

DDT y las sustancias producidas por su degradación
DEHP di(2-etilhexil)ftalato
Dicofol
HCB hexaclorobenceno
Keltano
Kepona
Lindano y otros hexaclorociclohexanos similares
Metoxiclor
Octacloroestireno
Piretroides sintéticos
Herbicidas tipo triazina
Fungicidas EBDC
PCB’s y otros congéneres
2,3,7,8-TCDD y otras dioxinas
2,3,7,8-TCDF y otros furanos
Cadmio
Plomo
Mercurio
Tributilestaño y otros compuestos orgánicos de estaño
Alquilfenoles (detergentes y antioxidantes presentes en poliestireno modificado y PVC
Estirenos

Productos de soja (isoflavonas)

Productos alimenticios para animales de laboratorio y mascotas.
Ya se sabe que todas estas sustancias, la mayoría introducidas en el ambiente como resultado de la actividad humana y otras de origen natural, ejercen efectos nocivos sobre la salud de especies animales. Algunos ejemplos de efectos constatados son: disfunción tiroidea en pájaros y peces; disminución de la fertilidad en pájaros, peces, ostras y mamíferos; apareamiento exitoso reducido en pájaros, peces y tortugas; malformaciones congénitas groseras en pájaros, peces y tortugas; anormalidades metabólicas (perturbación o anormalidad del manejo energético, la producción de tejidos o el manejo de residuos del metabolismo) en pájaros, peces y mamíferos; trastornos del comportamiento en pájaros; demasculinización y feminización en peces, pájaros y mamíferos de sexo masculino; desfeminización y masculinización de peces y pájaros de sexo femenino; y compromiso del sistema inmunitario de pájaros y mamíferos.
El tipo de efecto varía según la especie y la sustancia causal. Sin embargo, se detectaron cuatro patrones generales característicos:
1. Las sustancias en cuestión ejercen sobre el organismo adulto efectos totalmente diferentes a los producidos en el embrión, el feto o el individuo en etapa perinatal.
2. Los efectos se manifiestan mucho más frecuentemente en la descendencia que en el progenitor expuesto.
3. El período en el que el organismo en desarrollo sufre la exposición es crucialmente determinante de las características y el futuro potencial de los efectos.
4. Aunque la exposición crítica ocurra durante el desarrollo embrionario, los efectos pueden no manifestarse sino hasta la madurez del organismo.
Algunos trastornos del desarrollo humano se ven en adultos descendientes de padres expuestos a disrruptores hormonales sintéticos (agonistas y antagonistas) presentes en el medioambiente. Actualmente, las concentraciones de varios agonistas y antagonistas hormonales sintéticos medidas en los tejidos de la población humana de grandes ciudades coinciden con los márgenes de dosis dentro de los cuales se constataron efectos en poblaciones de animales salvajes. Si la carga ambiental de disrruptores endocrinos no es reducida y controlada, ésta puede generar disfunciones a gran escala en la población humana. El espectro y el potencial de daño a la fauna y a la población humana son enormes por la probabilidad de exposición repetida y/o constante a numerosas sustancias químicas disrruptoras. Según los modelos de predicción actuales, los estrógenos y andrógenos tanto exógenos como endógenos pueden alterar el desarrollo de la función cerebral. Cualquier perturbación del sistema endocrino de un organismo en desarrollo puede generarle efectos irreversibles. Por ejemplo, muchas características relacionadas con el sexo son determinadas hormonalmente durante un limitado período de tiempo en las etapas iniciales del desarrollo y pueden ser alteradas por cambios mínimos en el equilibrio hormonal. La evidencia indica que los caracteres ligados al sexo pueden ser irreversibles una vez que han sido fijados. Pero además, existen tres razones por las que todavía estas predicciones están sujetas a una gran incertidumbre: Los efectos de la exposición humana no se comprenden adecuadamente, especialmente los de la exposición de embriones; existen datos sobre problemas reproductivos en la fauna salvaje, pero no información suficiente sobre trastornos del comportamiento; y no se conoce certeramente la potencia de muchas sustancias estrogénicas sintéticas (y todavía existe controversia respecto de la de otras de origen natural) (19).

Tabla I (Modificada de ISTAS 2002 y Olea et al. 2002) (20)
Posibles efectos sobre la salud humana de los disrruptores endocrinos:

Mujeres

Hijas

Hijos

Hombres

-Cáncer de mama

-Endometriosis

-Muerte embrionaria y fetal

-Malformaciones en la

descendencia

-Pubertad precoz

-Cáncer vaginal

-Mayor incidencia de cánceres.

-Deformaciones en órganos reproductivos.

-Problemas en el desarrollo del sistema nervioso central

-Bajo peso de nacimiento

-Hiperactividad

-Problemas de aprendizaje

-Disminución del coeficiente de inteligencia y de la

comprensión lectora

-Criptorquidia o no descenso testicular.

-Hipospadias

-Reducción del recuento

espermático

-Disminución del nivel de testosterona

-Problemas en el desarrollo del sistema nervioso central

-Bajo peso de nacimiento

-Hiperactividad

-Problemas de aprendizaje

-Disminución del coeficiente de inteligencia y de la

comprensión lectora

-Cáncer de testículo

-Cáncer de próstata

-Reducción del recuento espermático

-Reducción de calidad del esperma

-Disminución del nivel de testosterona

-Modificación de la

concentración de hormonas tiroideas

Actualmente, alrededor de 900 ingredientes activos registrados como pesticidas en los EE.UU. han sido formulados en 21.000 productos pesticidas, siendo los herbicidas los de mayor uso. Ya se ha comprobado que más del 60% de los herbicidas son disrruptores endocrinos (21). Entre los herbicidas más utilizados que interfieren con el sistema tiroideo está el 2,4-D (ver luego).

Ahora reconocemos que apenas una leve diferencia en la concentración de hormonas tiroideas durante el embarazo puede conducir a cambios significativos en la inteligencia en los niños. En las mujeres embarazadas, las hormonas tiroideas normales circulan ligadas a proteína a partes por billón y como hormona libre a partes por trillón.

En un estudio a largo plazo realizado por Haddow y col. (1999) (22), se demostró que las sustancias químicas que pueden interferir con el sistema tiroideo no tendrían que estar presentes en concentraciones muy altas para afectar el desarrollo intelectual y del comportamiento de embriones y fetos. Su estudio demuestra inesperadamente la frágil relación entre una madre y su descendencia en desarrollo.

Resumidamente, existen sustancias químicas que interfieren con la absorción de ioduro (los herbicidas 2,4-D y man-cozeb) y con la peroxidación a nivel molecular (los herbicidas aminotriazole y tioureas, los insecticidas endosulfán y malatión).

Ciertos antagonistas (los herbicidas aminotriazole y dimetoato, y el insecticida fenvalerato) impiden la liberación de la hormona tiroidea desde la célula e inhiben la conversión de T4 a triiodotironina (T3). Varias sustancias químicas realzan la excesiva excreción de hormonas tiroideas, algunas a través de la activación del sistema citocromo P450: dioxina, hexaclorobenceno y fenvalerato)

Durante los estadios organizacionales de la gestación, las respuestas a la disrrupción endocrina son diferentes a las típicas respuestas en la adultez. Consecuentemente, los estudios de laboratorio con animales maduros no cubren el daño organizacional proveniente de la exposición prenatal. Adicionalmente, la mayoría de estudios toxicológicos tradicionales utilizan dosis de entre 1.000 a 1.000.000 de veces mayores que el rango fisiológico equivalente al cual opera el sistema endocrino y muy superiores a las concentraciones de químicos sintéticos en el mundo real.
Las altas dosis utilizadas en las evaluaciones toxicológicas exceden por lejos las concentraciones umbral o pico a las cuales el control de retroalimentación negativa homeostático del cerebro apaga las respuestas celulares. Consecuentemente, otros efectos tóxicos no endocrinos podrían ser expresados en animales adultos pero no los mismos que ocurrirían si la exposición hubiese ocurrido durante su construcción y programación. Por lo tanto, en la disrupción endocrina, la extrapolación a partir de varias altas dosis para determinar la más baja dosis segura o la dosis de no-efecto de una sustancia química no protegerá el feto. Afortunadamente, muchos protocolos para la detección de disrupción endocrina innovadores y enteramente nuevos se hallan en estadios tempranos de validación y estandarización en docenas de países de todo el mundo, pero desafortunadamente, tendrán que pasar años antes de que muchos estén listos para ser utilizados.
3. DUDAS CRECIENTES ACERCA DEL VALOR PROTECTIVO DE LAS VIGENTES ESTRATEGIAS DE DETERMINACIÓN DE RIESGOS PARA AGROQUÍMICOS.

Es absurdo adentrarnos en el debate sobre la efectividad de la política nacional sanitaria sobre riesgos químicos sin reconocer que todavía ni siquiera se puede controlar e impedir el consumo de fitosanitarios de peligrosidad ya constatada. Pero en innumerables zonas del interior argentino persiste la comercialización de productos cuyo uso está prohibido, severamente restringido o que han sido retirados de la venta. Obviamente, La implementación de medidas fiscalizadoras, preventivas y correctivas de estos delitos no debería recaer sobre la población civil sino que es responsabilidad de las autoridades locales. Sin embargo, la mayoría de denuncias y propuestas terminan siendo el fruto de la participación comunitaria o de heroicos esfuerzos individuales.

Un ejemplo de este caos ecotoxicológico proviene del área rural de tres asentamientos urbanos, Huinca Renancó, en el Sur de la Provincia de Córdoba, y Realicó y Rancul, en el Norte de la Provincia de La Pampa. Una maestra de Huinca Renancó detectó en sus vecinos y alumnos trastornos atribuibles a exposición a múltiples combinaciones de pesticidas y elaboró un informe dirigido a autoridades de su municipio. Su relevamiento incluyó un listado de los agrotóxicos aplicados en los cultivos cercanos a estas localidades:

Herbicidas: Acetoclor, Aclonifen, Alachlor, Atrazina, Bromoxinil, Brominal, Dicamba, Diflufenicam, Flumetsulam, Flurocioridona, Fluaxifop, Glifosato, Haloxifop-Metil, Metolacloro, Metsulfuron, Nicosulfuron, Picloran, Paraquat, Prometrex, Pictoran + Metsulfurón, Quizalofop, Trifluralina, 2,4D, 2,4DB, 24D y Dicamba, Azetoclor + Prometrina.

Insecticidas: Aficidas, Bacillius Thuringiensis, Clorpirifós, Cipermetrina, Dimetoato, Deltametrina, Endosulfán, Lambdacia, Lotrina, Landacialotrina, Pirimicarb, Clorpirifós + Cipermetrina, Lindano, Carbaryl, Monocrotofós.

Fungicidas: Flutriafol, Mancozeb, Triticonazde, Tebuconazde.

Al confrontar los agroquímicos utilizados en su área de estudio con la “Consolidated List of products whose consumption and/or sale have been banned, withdrawn, severely restricted or not approved by governments”, una lista consolidada de productos cuyo uso está prohibido, severamente restringido o que han sido retirados de la venta emitida anualmente desde 1983 por Naciones Unidas, organismo internacional del cual Argentina es miembro, esta maestra detectó que 12 agroquímicos de la “lista negra” internacional continuaban utilizándose en los alrededores de su ciudad.
Cuando se trata de proteger a nuestra población frente a sustancias de toxicidad altísima y ya conocida, permitir el incumplimiento de leyes es algo inadmisible. Tanto como lo es también la imperante ausencia de rigor científico e irresponsabilidad gubernamental en cuanto a sustancias cuya toxicidad a largo plazo se desconoce.

FUNCIONARIOS CORRUPTOS DETERMINAN LOS RIESGOS

Según un reciente informe emitido por el Institute of Science in Society liderado por la bióloga molecular y genetista Mae-Wan Ho, una de las principales agencias regulatorias del planeta en materia de Salud Pública, la FDA (Food and Drug Administration) de EE.UU., estaría interfiriendo políticamente en el proceso de la ciencia. Conflictos de interés rampantes en sus paneles de asesores científicos están minando la capacidad de proteger al público del peligro de numerosos medicamentos. Este organismo ya se encuentra en la mira de innumerables críticas por recientes controversias acerca de estudios experimentales de medicamentos sobre niños enfermos de países del Tercer Mundo. Ahora, la Union of Concerned Scientists (UCS, Unión de Científicos Concernidos) ha reavivado el fuego al publicar un censo que desnuda la extendida influencia política sobre la ciencia en la FDA. La UCS envió un cuestionario a 5.918 científicos de la FDA y recibió 997 respuestas. Casi un quinto de los científicos (18,4%)dijo que “les habían pedido por motivos no científicos excluir inapropiadamente, o alterar información técnica o sus conclusiones en documentos científicos en la FDA”.

También la EPA (Agencia de Protección Ambiental) fue puesta bajo fuego recientemente, y justamente respecto del tema que aquí nos ocupa. Aparentemente, el Programa de Pesticidas de la EPA constituiría un verdadero “grupo de tareas” del “Lobby Pesticida”: una cantidad sorprendente de funcionarios directivos de este Programa han pasado a ayudar a fabricantes de pesticidas tóxicos a eludir y demorar los esfuerzos de la EPA por proteger la salud pública. La institución denunciante fue Environmental Working Group (Grupo de Trabajo Ambiental), un equipo de científicos, ingenieros, expertos en política regulatoria, abogados y programadores de computación quienes, desde 1993 y con base en Washington DC, EE.UU., se dedican a estudiar detenidamente información gubernamental, documentos legales, estudios científicos y evaluaciones de laboratorio propias con los propósitos de denunciar amenazas para la salud pública y el medioambiente y de hallar soluciones.

Algunos años atrás, el EWG condujo un análisis del origen de los ingresos de los reglamentadores en materia de pesticidas de mayor rango en la EPA y constató que, desde que comenzara el Programa de Pesticidas de este organismo gubernamental, dos tercios de ellos recibían entonces al menos parte de su sueldo de entidades de la industria agroquímica. Esto incluía a cuatro de seis anteriores Administradores Asistentes para Pesticidas y Sustancias Tóxicas desde 1977, y dos de cuatro anteriores directores de la Oficina de Programas de Pesticidas desde 1983. El EWG también le siguió el rastro a una docena de ex-integrantes de la EPA que ocupaban importantes puestos en la evaluación de riesgos pesticidas. Todos habían continuado sus carreras en el sector privado representando intereses en abierta lucha contra las acciones de la EPA para proteger la salud pública o el medioambiente.

Esta investigación culminó en la denuncia en diciembre de 2004 que objetó el nombramiento de dos científicos para integrar el panel asesor de la EPA para la evaluación de riesgo del ácido perfluorooctanoico en virtud de estar “subsidiados por la industria”. Pese al hecho de que entre los aspirantes al cargo había 99 científicos financiados por la industria, EWG señaló a estos dos por su previo o actual vínculo laboral con DuPont o 3M, empresas que tenían un interés directo en el resultado de la deliberación del comité.

PRÁCTICAS FRAUDULENTAS EN LA EVALUACIÓN TOXICOLÓGICA DE PESTICIDAS POR PARTE DE LABORATORIOS CONTRATADOS POR LOS GOBIERNOS

En nuestro país, la política gubernamental y provincial en materia de bioseguridad se basa generalmente en lineamientos propuestos por organismos internacionales tales como la FAO, la OMS, etc., los cuales, a su vez, fundamentan sus reglamentaciones en los ejemplos impartidos por los países más avanzados en la materia (políticas “espejo”). Entre nuestras instituciones gubernamentales involucradas en la aprobación, la fiscalización y la investigación del impacto sanitario de agroquímicos se hallan la Coordinación General de Agroquímicos y Biológicos y la Coordinación de Fertilizantes, Plaguicidas Formulados y Contaminantes Químicos del SENASA, siendo esta última entidad la que supervisa la verificación de la idoneidad de los laboratorios inscriptos en la red oficial del SENASA y verifica la normatización de metodologías analíticas y controla los protocolos analíticos y sus resultados. Respecto del impacto sanitario actúa el Programa Nacional de Riesgos Químicos del Ministerio de Salud y su Plan Nacional de Gestión de Sustancias Químicas, con la meta de disminuir los riesgos para la salud humana asociados a la exposición a las sustancias químicas en todas las etapas de sus ciclos de vida y, en el caso que nos ocupa, de determinar factores de vulnerabilidad en la población expuesta a plaguicidas. Sus lineamientos de evaluación y manejo de riesgos de los plaguicidas en uso agrario surgen de los impartidos por la OMS y la OPS. La última palabra en cuanto a la Valoración Biológica la tiene la Cátedra de Toxicología y Química Legal de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Nos preguntamos si, por ejemplo, sus profesionales están al tanto de antecedentes tales como el de que los estudios toxicológicos sobre el glifosato requeridos oficialmente en EE.UU. para su registro y aprobación han sido asociados con prácticas fraudulentas. En 1976, una auditoría realizada por la EPA descubrió serios errores y deficiencias en estudios conducidos por uno de los más importantes laboratorios norteamericanos involucrados en la determinación toxicológica de pesticidas previa a su registro oficial. La EPA acusó públicamente a Industrial Biotest Laboratories (IBT), laboratorio que condujo 30 estudios sobre glifosato y fórmulas comerciales en base a glifosato (entre éstos, 11 de los 19 estudios realizados respecto de su toxicidad crónica), de falsificación rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables defunciones de ratas y cobayos. La EPA denunció el episodio con 7 años de demora (1983) y escasa repercusión mediática. Sin embargo, informes del Comité de Operaciones Gubernamentales del Congreso norteamericano y sumarios de la Oficina de Pesticidas y Sustancias Tóxicas de la EPA confirman detalladamente la fraudulencia y pobre calidad científica de los estudios de IBT.

Además, la EPA denunció en 1991 que Craven Laboratories, empresa que condujo determinaciones para 262 compañías fabricantes de pesticidas, había falsificado estudios, recurriendo a “trucos” tales como falsificar anotaciones de registros de laboratorio y manipular manualmente el equipamiento científico para que éste brindara resultados falsos. Estudios sobre residuos de Round-up en papas, uvas y remolachas fueron parte de las pruebas cuestionadas. En 1992, el dueño de Craven Laboratories y tres de sus empleados fueron declarados culpables de 20 diferentes causas penales. El dueño fue sentenciado a 5 años de prisión y una multa de 50.000 dólares; la multa para Craven Laboratories fue de 15,5 millones de dólares. Pese a que los estudios toxicológicos del glifosato identificados como fraudulentos ya han sido reemplazados, estos hechos arrojan una sombra de dudas sobre la totalidad de los procedimientos oficiales de registro de pesticidas.

SUPRESION DEL DISENSO

En cualquier área en que la ciencia interviene para mejorar la vida humana, la mayoría de discusiones sobre políticas de evaluación de riesgos y reglamentación del uso de tecnologías peligrosas parten de la creencia de que no existen obstáculos sistémicos para la articulación de los hallazgos provenientes del conocimiento científico. Sin embargo, hoy en día este “credo” sufre una progresiva deserción de ”fieles”, desencantados por la creciente incidencia de impactos sanitarios negativos evitables y una carencia de precaución de proporciones epidémicas.

Paradójicamente, vivimos en una época dominada por una cosmovisión “oficial” científica que parece modelar el mundo en detrimento de los seres vivos que lo habitan. De hecho, la ciencia no impidió que el mundo entre en tan grave crisis y ocasionó muchos de los principales problemas que hoy debemos enfrentar, amén de su peligrosa alianza con intereses comerciales, cuya influencia parece generar en los científicos una ceguera selectiva que los hace ignorar o malinterpretar la evidencia científica. Un análisis de propuestas de instituciones internacionales recientemente creadas devela la existencia de un complejo sistema destinado a impedir la publicación de hallazgos adversos, mientras que el objetivo se publicita como “generar mayor coincidencia entre la investigación estratégica financiada estatalmente y las necesidades de la industria”; o “apoyar el desarrollo de una amplia plataforma de investigación interdisciplinaria y formación académica para ayudar a la industria, el comercio y el gobierno a generar riqueza”.

Y los subsidios, son repartidos “para entusiasmar a las universidades a “trabajar más efectivamente en conjunto con el ámbito comercial”. En verdad, a lo largo de las últimas dos décadas, gigantescas empresas comenzaron a imponer el tipo de ciencia e investigación científica que se debe hacer, enriqueciéndose a expensas nuestras de modo tal que puedan explotarnos mejor y obtener mayores ganancias ulteriores. La supresión del disenso es uno de los signos más serios y visibles de la existencia de un “complejo académico-industrial-militar mundial” en pleno desarrollo y que atenta contra la mismísima esencia de lo que es la ciencia: la investigación abierta y desinteresada de las causas de los procesos naturales.

O sea que, al instrumentar políticas regulatorias “espejo”, nuestras autoridades ignoran su complicidad con un invisible patrón de supresión de la información disidente. Existe una gran tendenciosidad en las citas y publicaciones y en su análisis, lo cual desesperanza a aquellos con ciertas opiniones y visiones de toda posibilidad de articularlas o aún de ingresar al campo de la investigación. Por lo tanto, es imposible presumir que la calidad o la fuerza de la opinión científica informada puede ser juzgada por revisiones de publicaciones en revistas prestigiosas o por ser realizadas por científicos en puestos de alto rango. Mientras que algunos grupos continúen teniendo el poder para suprimir, es seguro que lo utilizarán. Para transformar esta situación es necesario cambiar el equilibrio de poderes dentro de y entre las organizaciones científicas y los organismos gubernamentales encargados de proteger la salud pública.

Retomando el ejemplo emblemático del glifosato, veremos que ya existe una magnitud de evidencia de que el extendido uso del glifosato amerita la difusión de severas advertencias sanitarias y una nueva revisión regulatoria. Y, mientras tanto, su utilización debería ser reducida a un mínimo como muestra de prudencia y precaución. Sin embargo, hoy en nuestro país existen 15,5 millones de hectáreas dedicadas al cultivo de soja transgénica y un consumo anual estimado de 160 millones de litros de glifosato. Pero son casi nulas las advertencias científicas locales respecto de la imperiosa necesidad de multiplicar localmente estudios toxicológicos a mediano y largo plazo y dosajes y bio-ensayos en aguas y suelos, no sólo con respecto al principio activo y el producto tal como sale a la venta, sino también sobre cada uno de los coadyuvantes.

Un estudio epidemiológico de poblaciones rurales de Ontario demostró que la exposición al glifosato prácticamente duplicó el riesgo de aborto espontáneo tardío (23). El Profesor Eric-Giles Seralini y su equipo de investigadores de la Universidad de Caen en Francia decidieron investigar más sobre los efectos del glifosato sobre las células de la placenta humana. Ellos demostraron que el glifosato es tóxico para las células placentarias, provocando la muerte de un gran porcentaje de éstas luego de 18 horas de exposición a concentraciones muy por debajo de las de uso agrícola. Más aún, el RoundUp siempre es más tóxico que su ingrediente activo, el glifosato; como mínimo en un 200%. El efecto aumentaba con el transcurso del tiempo, y era obtenido con concentraciones 10 veces menores a las utilizadas en los cultivos.

La enzima aromatasa es la encargada de sintetizar las hormonas femeninas, los estrógenos, a partir de los andrógenos (las hormonas masculinas). El glifosato interactúa con el sitio activo de la enzima pero su efecto sobre la actividad enzimática fue mínimo a menos que el RoundUp estuviese presente. Resulta interesante que el Roundup incrementó la actividad enzimática luego de una hora de incubación, posiblemente porque su efecto surfactante hiciese que el sustrato andrógeno estuviese más disponible para la enzima. Pero a las 18 horas de incubación, el Roundup invariablemente inhibía la actividad enzimática, siendo ésta asociada con una disminución en la síntesis de ARN mensajero, sugiriendo que el Roundup provocaba un descenso de la tasa de transcripción genética. Seralini y sus colegas sugieren que otros ingredientes en la fórmula del Roundup realzan la disponibilidad o la acumulación de glifosato en las células.

Existe, en realidad, evidencia directa de que el glifosato inhibe la transcripción de ARN en animales a una concentración muy por debajo del nivel que se recomienda para su aplicación en aerosol. La transcripción fue inhibida y el desarrollo embrionario demorado en camarones marinos luego de la exposición a bajos niveles del herbicida y/o el surfactante polioxietileneamina (POEA). La inhalación por aplicación en aerosol del herbicida debería ser considerada una amenaza para la salud (24). nuevas investigaciones revelan que una breve exposición a fórmulas comerciales en base a glifosato ocasionó daño hepático en ratas, como lo indica el escape de enzimas hepáticas intracelulares. En este estudio, también se constató que el glifosato y su surfactante en el Roundup actúan sinérgicamente aumentando el daño al hígado (25).

Tres recientes estudios con control de casos sugirieron una asociación entre el uso de glifosato y el riesgo de padecer LNH (27,28,29); mientras que un estudio prospectivo en Iowa y Carolina del Norte, EE.UU. que incluyó a más de 54.000 aplicadores licenciados privados y comerciales sugirió un vínculo entre el uso de glifosato y mieloma múltiple (26).

Y sigue la lista de hallazgos que en lugar de ser refutados o discutidos deberían ser reproducidos en laboratorios nacionales: se encontró que los hijos de quienes habían utilizado glifosato tenían un grado elevado de alteraciones de neurocomportamiento (27). El glifosato provocó el desarrollo retardado del esqueleto fetal en ratas de laboratorio (28). Otros estudios experimentales y en animales indican que el glifosato inhibe la síntesis de esteroides (29) y que presenta genotoxicidad en mamíferos (30, 31) peces (32, 33) y ranas (34, 35) La exposición de lombrices a dosis de campo provocó como mínimo una mortalidad del 50 por ciento y lesiones intestinales importantes en las lombrices sobrevivientes (36). Un documento reciente informó que el Roundup provocó alteraciones en la división celular que podrían estar asociadas con ciertos tipos de cáncer en humanos (37).

La siguiente tabla resume una comparación de las aseveraciones de Monsanto, empresa creadora y mayor comercializadora mundial del glifosato, con los hallazgos de la investigación independiente. 

Aseveraciones de Monsanto

Hallazgos de Investigaciones Independientes

El Roundup posee un bajo potencial irritativo para ojos y la piel y además no constituye un riesgo para la salud humana.

- El Roundup está entre los pesticidas más denunciados por ocasionar incidentes de envenenamiento en varios países.

- El Roundup ocasiona un espectro de síntomas agudos, incluyendo eczema recurrente, problemas respiratorios, hipertensión arterial y reacciones alérgicas.

El Roundup no ocasiona ningún efecto adverso reproductivo.

- En ensayos de laboratorio sobre conejos el glifosato efectos dañinos duraderos sobre la calidad del esperma y el recuento espermático.

El Roundup no es mutagénico en mamíferos.

- En experimentos de laboratorio se observó daño en el ADN de órganos y tejidos de ratones.

El Roundup es

ambientalmente seguro.

- En el medioambiente agrícola, el glifosato es tóxico para organismos benéficos del suelo y artrópodos predadores benéficos, e incrementa la susceptibilidad a enfermedades de los cultivos.

- El uso de glifosato en forestación y agricultura genera efectos indirectos perjudiciales en pájaros y pequeños mamíferos al dañar su provisión alimenticia y su hábitat.

- El contenido de POEA en el Roundup es letal para los renacuajos de tres especies de sapos terrestres y arbóreos en Australia.... NOTA COMPLETA EN;http://www.grr.org.ar/trabajos/agrotoxicos%20y%20salu.htm

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SER CIENTÍFICO EN TIEMPOS DE CIENCIA FICCIÓN


Por Soledad Barruti
Fuente-Informe completo: http://www.biophilia-foundation.org/ES/blog/

Horacio Lucero es bioquímico pero en sus charlas se presenta además como un hombre en la línea de Stéphane Hessel: indignado en resistencia. En tiempos de estruendos mediáticos sus movimientos y sonidos son los de un ninja que tiene que avanzar sin ser visto en un pasillo híperiluminado. Su campo de batalla es un laboratorio, su materia de investigación son la citogenética y la biología molecular a través de las cuales analiza la genotoxicidad de las personas que viven en áreas rurales de su provincia, Chaco. Se trata de zonas aisladas y empobrecidas del norte del país hacia las que ha expandido la frontera agropecuaria llevando la infalible fórmula de soja transgénica y toneladas de agroquímicos hasta las puertas de las casas. Barrios que concentran un número insólito de enfermos de cáncer, malformaciones y parejas jóvenes con abortos a repetición. Investigador del área de Biología Molecular del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste desde el año 2000, con 60 trabajos publicados en revistas nacionales e internacionales, no le gusta demasiado salir de su trinchera. Pero unos días atrás aceptó venir a Buenos Aires, al hospital Prof. Dr. Juan P. Garrahan, invitado por un grupo de enfermeras que hace años alzan la voz sobre una situación preocupante: la cantidad de niños gravemente enfermos que reciben cada vez con más frecuencia de las provincias. Luego de impartir una charla para enfermeros, médicos, bioquímicos y periodistas, Lucero acepta un café para hablar sobre ciencia e investigación: qué significa ser científico en la actualidad, cómo se sortea la falta de presupuesto, cuán férreos son los paradigmas por los que se mueven las investigaciones, y cómo logra trabajar en un área minada de conflictos de interés.

"Hay algunos que tienen un tema hace añares y si aparece alguien que se dispone a estudiar lo mismo lo dejan automáticamente desacreditado. Es de locos, pero es así. Hay dueños de temas: es algo rutinario. Por eso es notable cuántos de los descubrimientos más brillantes han sido sistemáticamente desacreditados en primer lugar y luego ovacionados por la elite científica. Ocurrió con Copérnico que formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar luego de trabajar durante veinticinco años en el desarrollo de su modelo y fue desacreditado por el establishment científico de la época. Albert Einstein sufrió todavía más. Incluso se llegó a publicar un libro titulado Cien autores en contra de Einstein, cuyo objetivo era evidente. Él se limitó a decir: “¿Por qué cien? Si estuviera equivocado, bastaría con uno solo.” Lo mismo ocurrió con Gregor Mendel, quien sentó las bases de la genética actual, pero en un principio sus resultados fueron ignorados por completo, y tuvieron que transcurrir más de treinta años para que fueran reconocidos y entendidos."

"¿Qué hace un científico cuando todavía no puede probar en laboratorio o con estadísticas lo que intuye puede ser una tragedia social?"
"Debe avisar, debe actuar por el camino burocrático previsto. Yo en el año 2000 fui a la Cámara de Diputados y les presenté mi carpeta. Les dije: esto es una bomba de tiempo. Por supuesto no me prestaron ninguna atención."
"¿Por qué te hiciste investigador?"
"Fue en forma casual. Un investigador es alguien que no naturaliza las cosas, sobre todo las que se ven como corrientes. Entonces empezás a leer, a ver quién se preguntó eso antes que vos. Encontrás pruebas, caminos, entradas para avanzar por tu propia ruta."
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MANIFIESTO CONTRA LOS AGROTOXICOS

Buenos Aires, 11 de noviembre de 2014

Dadas  las evidencias  de graves daños provocados por el uso irracional de agrotóxicos,  denunciado por los docentes  de escuelas rurales de distintas provincias el martes 28 de octubre en la audiencia pública realizada en el anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, y avaladas por pruebas científicas obtenidas por especialistas de primer nivel internacional manifestamos


1.Que el empleo generalizado e irracional de agrotóxicos constituye una parte importante de una matriz económica de carácter extractivista, que incluye también la minería a cielo abierto, el petróleo y el gas no convencionales, la práctica del monocultivo de soja y otras actividades depredadoras del medio ambiente, cada una de las cuales merece un tratamiento específico. En esta oportunidad nos concentraremos exclusivamente en las consecuencias de los agrotóxicos.

2.Que los agrotóxicos diseminados masivamente, aunque sea de manera controlada, están constituidos por mezclas en las que el glifosato suele constituir el ingrediente más importante, pero no el único. No existen investigaciones rigurosas para evaluar los efectos adversos de cada una de las posibles mezclas,   pero los estudios de campo y los experimentos de laboratorio demuestran de modo irrefutable que cada uno de los mencionados ingredientes producen daños crónicos y agudos directos en los habitantes de los territorios fumigados, y de manera indirecta en los habitantes urbanos que consumen los alimentos contaminados por las sustancias utilizadas en su producción o diseminadas en las inmediaciones de los sembrados. Nuestra hipótesis consiste en que las mezclas pueden potenciar la toxicidad de sus ingredientes.

3.Que indicadores fuertes de estos efectos se evidencian en el aumento significativo producido durante los últimos años de casos de enfermedades relacionadas con los efectos mutagénicos (agentes que dañan el material nuclear y producen células con un genoma nuevo, las cuales en muchos casos resultan origen del cáncer) y teratogénicos (daño que ocurre durante el proceso embriológico que lleva a malformaciones, algunas letales, que producen en tal caso abortos espontáneos) de la exposición continua y sistemática a los agroquímicos, solos o en mezcla, diseminados en dosis crecientes. Los recientes estudios dados a conocer realizados en el “Campamento Sanitario de Monte Maíz”, demuestran el incremento de más de 5 veces la tasa promedio de los casos de cáncer, de más de 8 veces la de nacimientos con malformaciones genéticas, de aumento significativo de casos de enfermedades respiratorias, dermatológicas, abortos espontáneos y autismo. El mayor daño se ubica en la banda etaria de los primeros años de vida.

4.Que a pesar de las continuas y reiteradas denuncias efectuadas por  docentes y vecinos de las comunidades afectadas a los funcionarios e instituciones  de los organismos responsables de salud, educación y ciencia y técnica, tanto municipales, provinciales como nacionales, la respuesta hasta el momento ha sido no solamente nula, sino que se expresó con persecución laboral, tanto de los organismos públicos como de las empresas privadas.

5.Que esto representa una agresión sistemática a la vida de grandes masas poblacionales, con la complicidad de los funcionarios del estado. Podría configurar un crimen de lesa humanidad; seguramente constituye una violación sistemática de los derechos humanos y puede describirse por ello como genocida y ecocida.

6.Que habida cuenta  que estos  son eventos intencionales, complejos y dolosos compuestos de múltiples acciones y diversas secuelas y consecuencias, ameritan una forma colectiva de defensa. Tal y como se la define en doctrina Fontan Balestra referida a la agresión física, se libera la posibilidad de ejercer genuinamente el DERECHO DE LEGITIMA DEFENSA.                                                                                            

7.Que debería declararse la emergencia de salud a nivel nacional que contemple las siguientes medidas en carácter inmediato:

a) Primera medida: suspensión de toda fumigación  como medida cautelar. En las jornadas de docentes de escuelas fumigadas,  se mencionó  que solo se consiguió a través de la lucha del pueblo en distintas provincias que se aumentara el perímetro de fumigación alrededor sobre distintas escuelas.  Sin embargo debemos enfatizar que tal medida es insuficiente y no alcanza para proteger la vida.

b) Segunda medida. Establecer diagnóstico  de la patología existente a todas las personas con síntomas tóxicos potencialmente derivados de los químicos utilizados, incluyendo los antecedentes ambientales del paciente en cada historia clínica. El mismo debe realizarse  en forma gratuita  por los organismos públicos pertinentes, (incorporando los datos y antecedentes ambientales a la historia clínica con el fin de establecer análisis epidemiológicos posteriores). Además en el proceso del alta, restablecer a la persona afectada a un hábitat libre del agente causante.

c) Tercera medida. Solicitar desarrollos de investigación a las Universidades Públicas y el MinCyT, que profundicen la exploración de la conexión entre los agroquímicos y la prevalencia creciente de enfermedades incapacitantes y letales que están apareciendo cada vez con mayor frecuencia, tal como lo demostró claramente en sus investigaciones el Dr. Andrés Carrasco.

d) Cuarta medida. Realizar análisis de muestras de alimentos en las ciudades  porque los mismos pueden estar contaminados con agrotóxicos.

e) Quinta medida. Etiquetar los alimentos para definir el modo de agricultura empleado para su producción.

f) Sexta medida. Exigir a las autoridades universitarias y estatales que informen exhaustivamente los datos en su poder que muestran la toxicidad de los agroquímicos.

g) Séptima medida. Denunciar al intendente de Coronel Suarez, Osvaldo Fuentes Lema, por la actitud de perseguir ideológicamente a cualquier persona que realice los presentes cuestionamientos, como actualmente ocurre con  Emanuel Garrido, recientemente despedido por denunciar la fumigación sobre las escuelas rurales

Firmantes
Juan Garberi Dr. en Ciencias Químicas con post doctorado en Biología Molecular ex-miembro de la Carrera de Investigador del CONICET
Susana Etchegoyen

Medica farmacóloga. Docente de la UBA y de la UNLM, Legisladora de la CABA ( (mandato cumplido)
Susana Proe Medica
Elisa Sementuch
Medica infectóloga
Margarita TodescaMedica siquiatra
Medardo Ávila Vázquez
Médico Pediatra Jefe de Neonatología del hospital de Clínica de La Universidad de Córdoba
Fernando Murias
Pediatra
Pedro Politi
Medico, Profesor adjunto farmacología Abel BohoslavskyMédico, Lomas de Zamora, Pcia. Bs.As
Dr. Sergio Daniel VerzeñassiBioquímico, Foro Ecologista de Paraná
Pedro Cazes Camarero
Farmacéutico, jefe de farmacia Htal Posadas
Ramón Sanz Ferramola
Doctor en Filosofía, Profesor Titular Regular, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de San Luis
Ana BrocoliCátedra de Soberanía alimentaria de la Universidad de Lomas de Zamora
Miriam GorbanCátedra de Soberanía alimentaria de la UBA
Carlos Manesi
Ing. agrónomo - CEPRONAT Santa FE
Claudio LowyIngeniero Agrónomo
Hugo Brignone
Cepronat Santa Fe
Maria Eva Koutsovitis
Ingeniera Civil, Prosecretaria del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UBA
Osvaldo Guerrica Echevarría
Arquitecto , presidente de la Asociación Amigos del Lago de Palermo
Matías Goyeneche
Ingeniero Civil, docente del Departamento de Hidráulica UBA, Coordinador de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria.
María Eva Koutsovitis
Ingeniera Civil, Pro-Secretaria del Departamento de Hidráulica de la UBA- Coordinadora de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria
Martín A. Isturiz
Investigador Superior del CONICET
Claudio Lozano
Diputado Nacional
Víctor Degenaro
Diputado nacional
Antonio Riestra
Diputado Nacional
Mpla movimiento pedagógico liberación (misiones)
Jorge Cardelli
Diputado Nacional, (mandato cumplido)
Alcira Susana Argumedo
Diputada Nacional
Gustavo VeraLegislador de la CABA
Pablo Bergel
Legislador de la Caba
Alejandro Bodart
Legislador de la Caba
Ruben Ortiz
Secretario general - Sindicato docente
Marcela Escobar
Emancipación Sur Neuquén
Grupo los alquimistas, Guernica
Red de médicos de pueblos fumigados, paren de fumigar
Unión de asambleas ciudadana
Sergio Val
Fundación Che pibe
Dr. Eduardo Soares Gremial de abogados
Red de abogados ambientalistas
Gaby Weber
Periodista de investigación
Asociación de ex detenidos-desaparecidos
Carlos Lord Kipanidse
Graciela Draguicevich
Asociación Mutual Sentimiento
Cristian Greco
Asociación Mutual Sentimiento
Federico ArceCentro de Abastecimiento Orgánico El Galpón
Eduardo KatzCentro de Abastecimiento Orgánico El Galpón
Maristella Svampa
Investigadora del Conicet, Socióloga y Escritora
Jonatan Emanuel Baldiviezo
Abogado ambientalista, Integrante del Observatorio del Derecho a la Ciudad y Coordinador de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas
Dario Avila
Abogado de las Madres del Barrio ituzaingó
Enrique Matías Viale
Presidente Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas
Jorge Yabkowski
Pte de FESPROSA, Secretario de salud Laboral de CTA Autónoma
Maria Fernanda Boriotti
Sec. Gral. de FESPROSA - Pte de SIPRUS - Santa Fe
Carlos A. Vicente
Acción por la Biodiversidad

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El consumo de agrotóxicos en Argentina aumenta continuamente:
http://renace.net/?p=3583#more-3583
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Impacto de la Intoxicación sub-clínica en Pediatría

Facultad de Medicina - Universidad de Buenos Aires


http://es.slideshare.net/ramoncopa/agroquimicos-impacto-de-la-intoxicacion-subclinica-en-pediatria 
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Investigadores descubren daños genéticos en familias que viven a mil metros de las fumigaciones

Esas personas sufren el mismo deterioro que quienes están a 300 metros de los campos. Así lo revela un estudio de la UNRC realizado en Marcos Juárez, el cual confirma que los agroquímicos aumentan los riesgos de abortos, malformaciones y cáncer incluso aplicado a un kilómetro de distancia

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Hospital. Garrahan: “Transgenia – Agrotóxicos – Genotoxicidad”(Parte 1)

https://www.youtube.com/watch?v=8CLAX6XIRgY&feature=youtu.be
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Las desiciones regulatorias sobre disruptores endócrinos químicos deberían estar basados en los principios de la endocrinología.
Efectos a largo plazo de pequeñas exposiciones. I. Mecanismos para la desrupción endócrina clínica con actividad estrogénica. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12826473
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06/03/2011

Por qué Clarín y La Nación apoyan el uso de glifosato en la Argentina

El diario de Noble y Magnetto oculta los casos de cáncer y malformaciones y llegó a manipular informes científicos contra el uso del químico. La campaña del diario de Bartolomé Mitre para promoverlo y el verdadero rol de Expoagro.
Los informes de médicos y científicos independientes que sostienen que elglifosato está causando un verdadero desastre a nivel sanitario y ambiental se suman año tras año: el más conocido es el del doctor Andrés Carrasco, quien demostró que ese herbicida, utilizado en dosis mucho menores a las del campo, produce diversas malformaciones. Pero también existen otros, como los del médico Alejandro Oliva, que advierten sobre el crecimiento de casos de cáncer, posiblemente relacionados al uso intensivo de agroquímicos; y los del doctor Jorge Kaczewer, que también hablan de enfermedades neurológicas y problemas reproductivos. Pese a eso, el uso de glifosato en nuestro país crece forma vertiginosa: mientras que en 1991 se utilizaron sólo 1 millón de litros, durante 2009 fueron casi 200 millones, lo que representa el 8,5% de lo usado a nivel mundial. Y va en aumento.
Consultados por Tiempo Argentino, una amplia gama de ONG, especialistas, personas perjudicadas por las fumigaciones y una porción del arco político nacional denunciaron que la razón más evidente para explicar este fenómeno es el sensacional conglomerado de intereses que se encuadran tras el llamado “modelo sojero”, donde el glifosato es una sustancia clave y en el que aparecen en escena grandes multinacionales, medios de comunicación afines a estas empresas, políticos de diferentes extractos y altos funcionarios públicos, muchos de ellos relacionados entre sí (ver “Quiénes lo defienden” en http://tiempo.elargentino.com/notas/quienes-defienden). Tal vez por esa misma razón, y a pesar de estos contundentes datos, en el país no existe una legislación uniforme que regule el uso de agroquímicos. Tampoco hay mínimos controles por parte del Estado, ni estudios epidemiológicos serios.
Se trata de un modelo que mueve miles de millones de dólares por año, pero que también está dejando cientos de pueblos contaminados. Un pequeño pero delicado ejemplo es el de La Leonesa, en la provincia del Chaco, donde uno de los pocos estudios oficiales que se realizaron en el país certificó que, durante la última década, los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron un 400%. Pese a que el informe fue realizado por profesionales de organismos estatales, el gobierno de Chaco rechazó estos resultados, producto de los fuertes intereses que existen en la provincia vinculados al negocio de la soja y el glifosato.
La soja transgénica ingresó a la Argentina en el año 1996, de la mano del por entonces secretario de Agricultura de Carlos Saúl Menem, Felipe Solá. Nuestro país fue el segundo, después de los Estados Unidos, en autorizar su llegada, plagada de irregularidades. Según relata Horacio Verbitsky en un artículo de Página/12, se violaron procedimientos administrativos, se dejaron sin respuesta los cuestionamientos de instancias técnicas y no se realizaron los análisis especificados por distintos organismos. En el proceso de autorización también se vio la mano de Monsanto: el expediente administrativo estaba escrito en inglés y nunca fue traducido al castellano. Además, de los 136 folios que tenía, 108 pertenecían a informes presentados por la multinacional estadounidense. A Solá no pareció importarle mucho: firmó el documento, a las apuradas, el 25 de marzo de 1996. “Si existe un país en el que la multinacional haya podido hacer todo lo que le viniera en gana sin el menor obstáculo, ese es Argentina”, relata la francesa Marie-Monique Robin, en el capítulo dedicado a nuestro país, de su famoso libro El mundo según Monsanto.
Monsanto es la firma por excelencia en el mercado de los organismos genéticamente modificados. No sólo produce las semillas de soja transgénica, sino que además vende el glifosato (bajo el nombre comercial de Round-Up Ready), imprescindible para fumigar este cultivo. Durante el año 2006, reportó más de 7000 millones de dólares de ganancia.
Su entrada al país no sólo estuvo auspiciada por políticos, sino también pormedios de comunicación: junto a Solá, otro de los impulsores de la soja transgénica y el glifosato fue el ingeniero Héctor Huergo, pariente lejano de Ernestina Herrera de Noble y actual director del suplemento y el canal Rural de Clarín. Huergo dirigió el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) entre febrero y noviembre de 1994, designado por el propio secretario de Agricultura. Por esos tiempos, su esposa, Silvia Mercado, era agente de prensa de Solá.
“Huergo arruinó el INTA. Sin ningún tipo de escrúpulos, transfirió el capital genético estratégico para el país a distintas multinacionales del agronegocio, como Monsanto y Nidera. También les permitió el acceso a los archivos secretos del organismo. Quienes estaban en desacuerdo, eran despedidos inmediatamente. Hoy, Huergo es el máximo defensor de la soja transgénica y el glifosato”, aseguró a Tiempo Argentino el ingeniero agrónomo e historiador, Alberto Lapolla, quien conoce bien al director de Clarín Rural: ambos fueron compañeros en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
Los nexos entre el grupo comunicacional más poderoso del país y las corporaciones vinculadas al comercio de agroquímicos y transgénicos son explícitos y fáciles de identificar. Cada edición del suplemento Rural está plagada de publicidades de Monsanto, Syngenta, Nidera, Basf, Bayer, Don Mario, entre otras, que ponen buena parte de sus ingresos en las páginas del diario de la viuda de Noble (ver reproducciones)
Una nota de junio de 2008 es un pequeño ejemplo (de los cientos que pueden encontrarse) que muestra la fraternal relación existente entre ClarínRural y la multinacional Monsanto. Titulado “Ambiente, semillas y calidad de vida”, el artículo anuncia el lanzamiento de un “compromiso” de la multinacional estadounidense “orientado a contribuir a aumentar la producción mundial de alimentos en vistas de su creciente demanda (…) poniendo constantemente foco en el cuidado del medioambiente”.
Tal vez por eso, así como los elogios a las grandes corporaciones del agro se repiten en todas las ediciones del suplemento dirigido por Huergo, las denuncias vinculadas a los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana (realizadas por médicos, científicos y organizaciones ambientalistas del interior del país) no tienen lugar en Clarín.
Esto es fácilmente constatable haciendo una búsqueda en el archivo web del diario. Ni siquiera aparecen los casos más conocidos, como el mencionado aumento de enfermedades en el Chaco; o las denuncias de vecinos de distintas localidades de Santa Fe, producto de intoxicaciones y enfermedades vinculadas al uso intensivo de agroquímicos. Tampoco las del Movimiento Nacional Campesino Indígena, que define esta situación como un “desastre sanitario”; ni del ambientalista Jorge Rulli, que atribuye al “modelo sojero” un “genocidio encubierto”. Apenas se menciona en una nota el brote de cáncer en el Barrio Ituzaingó Anexo de Córdoba, pero no se lo relaciona con el uso intensivo de glifosato, sino con otras sustancias químicas. Los artículos relacionados al herbicida reflejan la posición del multimedios frente a este grave problema. Por ejemplo, el sábado 12 de septiembre de 2009, una nota titulada “Un espaldarazo para el glifosato”, afirma que un informe realizado por expertos del CONICET concluyó en que “usado responsablemente, el producto no implica riesgos para la salud humana”. Si bien esto es cierto, es sólo una de las conclusiones: Clarín omite mencionar deliberadamente que los científicos del CONICET también advirtieron que “en la Argentina no existen suficientes datos sobre los efectos del glifosato en la salud humana, por lo cual sería importante promover la realización de los estudios pertinentes”, según puede leerse textual en el documento.
El doctor Andrés Carrasco, uno de los investigadores más importantes del país, que trabaja desde hace casi 30 años en desarrollo embrionario y presidió el CONICET, fue víctima de la difamación de estos medios de comunicación por denunciar los terribles efectos de los agroquímicos sobre la salud humana, según contó a Tiempo.
En el año 2009, Carrasco realizó una investigación en la que comprobó que el glifosato produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en los campos argentinos. “El glifosato es un veneno, aunque algunos quieran sacarle ese mote y decir que es un químico. Es un veneno porque mata hierbas”, explicó el científico, quien además narró que, poco después de presentar su trabajo, dos abogados de la CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, que agrupa a proveedores de agroquímicos) irrumpieron en su laboratorio y amenazaron a sus colaboradores. También fue víctima de presiones políticas e, incluso, se puso en duda la existencia de su investigación.
El diario La Nación, ligado históricamente a la Sociedad Rural Argentina y los sectores más conservadores del país, fue uno de los medios que encabezó la campaña de desprestigio mediático contra la investigación de Carrasco. Por ejemplo, en una nota del 24 de abril de 2009, titulada “No aparece un estudio crítico sobre el glifosato”, se refiere al trabajo del investigador como “un estudio de supuesta validez científica”. Un día después, el artículo “Ante el riesgo de volver al pasado”, advierte sobre la “preocupación en el agro por la posibilidad de que se prohíba o suspenda el uso de glifosato, uno de los pilares sobre los que se apoya la producción nacional”, algo que traería “consecuencias muy graves”. El temor del diario fundado por Bartolomé Mitre estaba justificado: por esos días, la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas había presentado un amparo ambiental ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sustentado en la investigación de Carrasco, para suspender las fumigaciones de glifosato hasta que se tengan precisiones sobre la verdadera toxicidad del herbicida.
En ese mismo artículo, La Nación consulta diversas fuentes sobre la posible prohibición. Y todas arriban a una conclusión: que las denuncias “no tienen sustento”. Claro, los organismos consultados son los que mayores réditos económicos tienen gracias a la soja y el glifosato: la mencionada CASAFE, Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, que reagrupa a 1500 grandes productores) y Acsoja (Asociación de la Cadena de la Soja en Argentina, que reúne a 29 organizaciones empresariales y otras instituciones con incidencia en la cadena de la soja). El presidente de esta última institución, Rodolfo Rossi, afirma en la nota que suspender el uso de glifosato sería “como si se prohibiera la aspirina”.
Finalmente, y a pesar de la descalificación mediática que sufrió, la investigación de Carrasco fue revisada y publicada en agosto de 2010 por la prestigiosa revista internacional Chemical Research in Toxicology, lo que finalmente le otorgó –según sostienen en el ámbito académico– aval científico.
La acérrima defensa de la soja y el glifosato que Clarín y La Nación hacen tiene una simple pero millonaria explicación: ambas empresas están asociadas en la organización de la feria anual Expoagro, donde se realizan cada año jugosos negocios vinculados a los productos transgénicos y a diferentes agroquímicos. En 2007, por ejemplo, la exposición arrojó ventas por un total de 140 millones de dólares. Por estos días se está desarrollando su edición 2011, a la que asistieron Eduardo Duhalde, Gerónimo Venegas, Francisco de Narváez y José Antonio Aranda, vicepresidente del Grupo Clarín, denunciado por este diario a raíz de un polémico emprendimiento arrocero en la provincia de Corrientes.
Pero las responsabilidades y complicidades no recaen sólo sobre los medios de comunicación y las multinacionales, sino también sobre el Estado. Pese a que en nuestro país el uso de este agroquímico aumentó 200 veces en los últimos 18 años, su utilización todavía no cuenta con una legislación nacional uniforme que regule su aplicación, rigurosos controles estatales, ni estudios epidemiológicos serios.
Los especialistas aseguran que esta situación tendría su raíz en que el Estado recauda una importante cantidad de dinero a través de las retenciones que fija a los productores sojeros. Y coinciden en que los controles son precarios porque la ley también lo es. Consultada por este diario, Graciela Gómez, abogada y ambientalista santafesina, explicó: “La legislación, además de desarticulada, no es seria. Cada provincia legisla a su modo y lo mismo sucede en cada municipio. Así se da una fragmentación de responsabilidades y una inexistente coordinación entre todos los organismos, que no ayuda a ejercer un control adecuado. Esto hace más débil y confusa la eficacia de las normas.” Y agregó: “Es necesario sancionar con urgencia una norma sobre control y uso de agroquímicos a nivel nacional.”
Pero los pocos proyectos que se presentaron en el Congreso nunca se llegaron a tratar en recinto. La iniciativa de la diputada nacional Julia Perié, del Frente para la Victoria, que solicita “la prohibición total de la comercialización, uso, y aplicación del glifosato por su aguda toxicidad”, duerme en el Parlamento desde agosto de 2009: fue aprobado en comisión, pero jamás tratado en el recinto.
También Cecilia Merchán, diputada del interbloque Proyecto Sur, presentó un proyecto de ley en agosto de 2010 para prohibir la fumigación aérea con plaguicidas en todo el país, pero corrió la misma suerte que su colega.
“Esto no se soluciona porque hay muy fuertes intereses por parte de las multinacionales. Debería haber una posición más firme del Estado. Sobre todo cuando quienes más se enriquecen con este modelo son los grandes pooles de siembra –agazapados en la Sociedad Rural– y las multinacionales como Monsanto”, consideró Merchán. www.ecoportal.net
Diario Tiempo Argentino________________


Informe de un piloto afectado por agroquímicos y proyecto de ley:

"Ustedes, y su descendencia, están en la lista de victimas"

Martes 17 de mayo de 2011
Especial para Ecos de Romang

Fabián Tomasi participó de la audiencia organizada por Comisión de Tierras de Diputados sobre el proyecto de ley que prohíbe las pulverizaciones aéreas y limita las terrestres. El aeroaplicador , afectado por los agrotóxicos, reclamó a los Diputados actúen "mirando la realidad" y el "futuro", "porque a los pocos que estamos en esto, no nos cabe duda de que, ahora nos tocó a nosotros, pero ustedes, y su descendencia está en la lista de víctimas".
Este es el resumen enviado a los medios que leyó Fabian Tomasi en la Cámara de Diputados en la charla que brindó el Dr Andrés Carrasco quien brindó su apoyo al proyecto del Diputado Hector de la Fuente (DEE)
El proyecto de ley ,iniciativa del diputado busca evitar el impacto que tiene el uso de agroquímicos sobre la salud de la población, comprobada por científicos del Conicet. Así, prohíbe la aplicación aérea de productos, químicos o biológicos, destinados al uso agropecuario en el control de insectos, ácaros, hongos o plantas silvestres, de interés agrícola y/o forestal, cualquiera sea el producto activo o formulado así como su dosis.Además, la aplicación terrestre deberá hacerse dentro de un radio de 1.000 metros a partir del límite de las plantas urbanas y periurbanas en todo el territorio provincial.
-“Agradezco estar aquí, agradezco que “alguien” me haya invitado, para poder decir lo que tengo para decir.
Pero al mismo tiempo, por la dolorosa experiencia que he ido recogiendo, no puedo dejar de preguntarme:
¿De verdad alguien quiere enterarse de lo que está pasando? ¿Enterarse de que ese negocio que reporta y reparte miles de millones de dólares, al mismo tiempo está provocando daños irreparables en todo lo que toca..?
Mi experiencia me dice que no. Que en general, hablar de estos temas, en serio, es predicar en el desierto.
Que el negocio es demasiado grande como para tocarlo.....!!!
Que demasiada gente importante piensa que está bien que la vida se sacrifique a los negocios. O que, simplemente está resignada a que así son las cosas.
Y entonces...siendo las cosas así, ¿qué puedo decirles?”, expresó Fabian Tomansi. El basavilbasense participó en la Cámara de Diputados de Entre Ríos durante el debate sobre el proyecto de ley que prohíbe las pulverizaciones aéreas y limita las terrestres.
“La soja transgenica resistente al glifosato ya debe estar por cumplir 15 años en el pais Está llegando a las veinte millones de has y se la está llevando adonde parecia que no podía llegar nunca, a la patagonia.
Y no es solo la soja, por supuesto. Es la agricultura (es el maiz, es el arroz). Masas de veneno y de cambios geneticos que no se sabe que son lanzados sobre nosotros sin consideracion alguna. Sin preguntarnos.
Los montes entrerrianos en retirada, los rios y arroyos envenenados. Las islas tomadas para el ganado o para la propia siembra de soja.
¡Soja hasta en las macetas!, como dijo un ministro.
Y a este atropello que cualquiera con un poco de sensibilidad vive con dolor y furia, ¿qué se le ha opuesto sino un monton de palabras huecas, de preoyectos sin concrecion...año tras año, sin que ni un solo paso se haya dado jamás en la direccion contraria?”
En Basavilbaso el hospital “linda exactamente con un sojal, como la escuela que visitó hace poco el Gobernador (Sergio Urriabrri) en Libaros, la Cooperativa, situada en el medio del pueblo, llena de venenos, los mosquitos transitando y siendo lavados en el pueblo, los aviones...”. “¿Qué no se puede decir de lo que hace la aeroaplicación? ¿Es tan difícil ver eso con los propios ojos? ¿Se necesita asesoramiento?”
Si la Comisión que se formó en la legislatura para estudiar el tema tiene intenciones diferentes a las anteriores y si realmente quieren saber, “les propongo que me citen con tiempo y que pongan delante de mí al más experimentado de los Ingenieros Agrónomos que conozcan, y que nos permitan debatir acerca de eso que llaman las buenas prácticas agrícolas, o de la sustentabilidad.
Que me expliquen ellos a mí como se hacen las cosas.
Y que el resultado de ese debate se difunda a otros cuerpos legislativos que tengan que decidir.
Y a la población.
Y entonces la gente va a poder enterarse de la verdad de como es trabajar en el campo. Con venenos uno peor que otro y en las condiciones más precarias. Lo que significa para los trabajadores y para la gente en general.
Y miren que no estoy hablando de debatir con los aeroaplicadores, porque si bien la aplicación aérea es una acto criminal que se nos impone como si fuese el bombardeo militar de un ejército enemigo sobre la población indefensa, también están:
A) una presencia de venenos que no tiene que ver con la aeroaplicación, como los inoculantes para semillas, los fertilizantes, los cebos tóxicos, la fosfina en silos y camiones, los envases enterrados por miles y por millones, o que la gente usa para el agua, o que se reciclan sin lavar se los lleva cualquiera, en fin, toda una cadena toxica que va desde la semilla al barco.
B) toda la cadena de complicidades necesarias, que es muy extensa y abarca prácticamente a todos los sectores, empezando por el estado, que destina apenas un puñadito de inspectores, la universidad, enseñando que todo esto es sustentable. Me gustaría que algún profesor de la UNER se acercara a debatir.
O por ejemplo, la mayoría de los médicos callándose la boca y abandonando a las víctimas. Yo se bien de qué hablo. (la única ayuda que recibí en la soledad de mi sufrimiento, fue de afuera del Sistema de Salud. Y por eso estoy vivo)
Y quiero mencionarles especialmente, porque ellos han hecho un juramento de defensa de la salud de sus pacientes y son, en cambio, en su mayoría, profesionales del ocultamiento”.
Finalmente Tomasi dirigiéndose a los legisladores concluyó su relato con éstas palabras:
“Por esta vez actúen mirando la realidad y mirando el futuro. Porque a los pocos que estamos en esto, no nos cabe duda de que, ahora nos tocó a nosotros, pero ustedes, y su descendencia está en la lista de victimas”.

Fuente: Fabian Tomasi,Basavilbaso, Entre Ríos

Fotos: Entrevista para "La Liga" Telefé y uno de sus brazos afectado.



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Proyecto de ley: Prohibición de Pulverizaciones Aéreas

El Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina,

Sancionan con fuerza de ley:

ARTÍCULO 1º.- Prohíbase en todo el territorio nacional las pulverizaciones aéreas de plaguicidas, agrotóxicos o biocidas químicos o biológicos, con destino al uso agropecuario en el control de insectos, ácaros, hongos o plantas silvestres, de interés agrícola y/o forestal, cualquiera sea el producto activo o formulado así como su dosis.

ARTICULO 2º.- Prohíbese la aplicación terrestre, dentro de un radio de mil (1.000) metros a partir del límite de las plantas urbanas y periurbanas en todo el territorio nacional, de plaguicidas, agrotóxicos o biocidas químicos o biológicos, con destino al uso agropecuario en el control de insectos, ácaros, hongos o plantas silvestres, de interés agrícola y/o forestal, cualquiera sea el producto activo o formulado así como su dosis.

ARTICULO 3º.- Todo aquel que incumpliendo las prohibiciones establecidas en los Art. 1º y 2º de la presente ley, será reprimido con las mismas penas establecidas en el Art. 200º del Código Penal.

Cuando alguno de los hechos previstos en los dos artículos anteriores se hubiesen producido por decisión de una persona jurídica, la pena se aplicará a los directores, gerentes, síndicos, miembros del consejo de vigilancia, administradores, mandatarios o, representantes de la misma que hubiesen intervenido en el hecho punible, sin perjuicio de las demás responsabilidades penales que pudiesen existir.

Si el hecho fuere seguido de la muerte de alguna persona la pena será de diez (10) a veinticinco (25) años de reclusión en prisión.

ARTICULO 4º.- Queda exceptuada de la presente ley la pulverización aérea realizada con fines sanitarios, con el expreso consentimiento de la autoridad sanitaria correspondiente.

En el caso de campañas sanitarias, las autoridades deberán comunicar a la población afectada con suficiente tiempo de antelación el día y la fecha de la aplicación, de modo que se puedan tomar las medidas correspondientes a fin de reducir el riesgo durante la exposición. Deberá informar también el producto activo y formulado a utilizar; y el posible impacto que pudiera causar en la salud humana, los animales y vegetales destinados al consumo.

ARTICULO 5º.- Comuníquese etc.


Fundamentos:

El actual modelo productivo agrario, sustentado en la reproducción agro-industrial de granos de generación biotecnológica o transgénicos u organismos genéticamente manipulados (OGM), conlleva la utilización de cantidades crecientes de plaguicidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), que estarían afectando seriamente la salud de la población que convive con estos cultivos.

En forma progresiva, año a año, aumenta la producción de granos transgénicos, principalmente de la mano de la extensión de la frontera agrícola.

En la última campaña se concreto una cosecha de casi 54 millones de toneladas soja transgénica. La extensión de la superficie cultivable en nuestro país se calcula en 31.000.000 de hectáreas (ha), la ocupada por soja transgénica fue de 18.182.000 millones de hectáreas; el total de la superficie cubierta de OGM fue de 21.294.000 hectáreas, pertenecientes a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, San Luis, Chaco, Salta, La Pampa y Corrientes. En esta área de país viven, por lo menos, 7 millones de habitantes, si excluimos la población de las grandes ciudades en esas provincias.

SOJA: Dispersión geográfica

estimada 2010. SAGPyA


Enfermedades graves en la población rural o perirural.

Desde hace varios años se vienen levantando voces que alertan por la presencia inusual de un numero asombrosamente elevado de habitantes que presentan enfermedades malignas, canceres principalmente, y también una llamativamente excesiva aparición de malformaciones congénitas en recién nacidos, abortos espontáneos y trastornos de la fertilidad.

Numerosas organizaciones de vecinos, médicos y organizaciones ambientalistas, a lo largo y lo ancho de la zona rural argentina, vienen reclamando que “paren de fumigar”. Muchas de estas manifestaciones pueden encontrarse en el trabajo de recopilación “Pueblos Fumigados”, realizado por el Grupo de Reflexión Rural, que fue presentado al Poder Ejecutivo Nacional en Enero de 2009.

Los casos de Barrio Ituzaingo Anexo, en la periferia de la Ciudad de Córdoba, de San Nicolás, Trenque Lauquen o Bayauca en la Provincia de Buenos Aires o en los cinco pueblos del sur de Santa Fe que fueron estudiados por el equipo del Dr. A. Oliva, o las denuncias del Dr. Rodolfo Paramo en Malabrigo en el norte de Santa Fe, como muchas otras más, tienen el común denominador de altas tasas de enfermedades oncológicas y malformaciones congénitas en lugares que son fumigados con agroquímicos.

En los últimos meses tomo estado publico el estudio oficial de la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco, creada por el gobierno de esa provincia, con la participación del ministerio de salud local y de la Nación, que al analizar zonas fumigadas chaqueñas manifestó que en canceres infantiles “los valores se encuentran por encima de lo esperado, incrementándose notablemente en los últimos diez años, período en el que los casos registrados triplican la ocurrencia de cáncer en niños menores de diez años”. La media mundial de cáncer en menores de 15 años es de 12-14 casos cada 100.000 niños, los datos oficiales de Chaco muestran que el registro trepa a 20,2 en La Leonesa, pueblo sistemáticamente fumigado en forma aérea con glifosato y otros plaguicidas.

Los casos de recién nacidos con malformaciones crecieron aún más, en una década se cuadruplicaron en toda la provincia del Chaco. En el lapso de un año, entre 1997-1998, hubo en Chaco 24.030 nacimientos, de los cuales se contabilizaron 46 malformaciones. Una década después, en doce meses entre 2008 y 2009, se registraron menos nacimientos: 21.808, pero se multiplicaron las malformaciones: 186 casos. Los datos corresponden a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) de Neonatología del Hospital Perrando de Resistencia. De 1997 a 1998 hubo un promedio de 4,9 casos por mes. De 2001 a 2002 creció a 7,5 casos. Y entre 2008 y 2009 aumentó a 16,8 casos mensuales; según consta en el “Primer Informe” de la mencionada Comisión oficial.

Hoy, a 16 años de la incorporación masiva del cultivo de OGM en la Argentina, es imposible negar que la salud de la población que convive con esta producción esta reflejando muestras evidentes de una agresión de gran magnitud, que se expresa, principalmente, en las malformaciones, canceres y abortos espontáneos que hemos manifestado más arriba.

El aumento exponencial de las fumigaciones con plaguicidas

Es imperioso reconocer que contemporáneamente al aumento de las tasas de canceres y malformaciones en las zonas mencionadas, creció, también exponencialmente, la utilización de plaguicidas desde la introducción de los OGM: Cada vez se necesitan más y más litros de glifosato y demás plaguicidas para sostener esta producción.

En 1990 se utilizaron 35 millones de litros en la campaña agropecuaria; con el ingreso de la biotecnología transgénica en el año 1996 se aceleró el uso consumiéndose 98 millones de litros de plaguicidas; en el año 2000 ya fueron 145 millones de litros, el año pasado fueron 292 millones de litros y este año estaremos rociando los campos con más de 300 millones de litros de herbicidas, insecticidas, acaricídas, desfoliantes y demás venenos. El más utilizado es el herbicida glifosato, del que se puede llegar a aerolizar, este año, 200 millones de litros. La pulverización del venenoso insecticida endosulfan insume cerca de 10 millones de litros por año.


En amplias zonas de nuestro país, esta agresión ambiental se expresa en la pérdida de biodiversidad y el deterioro de otras producciones regionales y/u orgánicas y estamos favoreciendo nuevos peligros (inundaciones, sequías, epidemias, etc.).

Por si fuera poco, el consumo de Glifosato por hectárea viene aumentando en la misma parcela de tierra año tras año, probablemente por la resistencia que van adquiriendo las malezas.

En 1996 se comenzó fumigando con menos de 4 litros por hectárea, hoy tenemos zonas que están arriba de los 14 lt/ha y en algunas se instila hasta cerca de 20 lt/ha.

Área fumigada con glifosato (Msal 2009)


Dentro de esta área de nuestro país, en una extensión de 22 millones de hectáreas, pertenecientes a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, San Luis, Chaco, Salta, La Pampa y Corrientes, viven por lo menos 7 millones de habitantes, y se fumiga extensivamente con 300 millones de litros de venenos-plaguicidas.

Estos siete millones de argentinos son fumigados directamente, es decir que, reciben una parte suficiente de esos 300 millones de litros de agrotóxicos sobre sus casas, escuelas, parques, fuentes de agua, predios deportivos, lugares de trabajo: sobre sus vidas. Esta población presenta tasas alarmantes de canceres, malformaciones y trastornos reproductivos hoy ya inocultables.

La relación Causa-Efecto es motivo de intensas controversias entre científicos vinculados a la industria biotecnológica y científicos independientes. Pero la realidad es incontrastable, como lo demuestra por ejemplo, la georeferenciación realizada por el equipo de atención primaria de la Municipalidad de Córdoba, en el año 2005, de los casos de Bº Ituzaingo, donde si bien actuaron otros contaminantes, los agroquímicos tienen una relevancia principal.

Rojo: cáncer en general. Azul: leucemias. Verde: púrpuras. Amarillo: hipotiroidismo. Se observa un gradiente geográfico a medida que se acerca a la derecha: la zona cultivada/fumigada.


Implicancias Jurídicas y el principio precautorio

Desde el punto de vista jurídico, carecemos de una Ley Nacional que regule el uso de plaguicidas-agrotóxicos a nivel nacional; las provincias y municipios han ido construyendo una normativa para tratar de regular su utilización, con resultados mínimos; principalmente porque no existe la figura penal de la Fumigación Ilegal y se imponen sanciones meramente administrativas.

Los reclamos de los pueblos fumigados han encontrado algún eco en fallos judiciales ejemplificadores, como el de Bº Ituzaingo, en Córdoba, que reconoció el carácter de envenenamiento a la acción de fumigar sobre la zona poblada; el de San Jorge en Santa Fe donde prevaleció el principio precautorio o el de la Leonesa en Chaco que exigió al Estado estudios y controles que resguarden el derecho a la salud y al ambiente.

Antes la humanidad toleraba ciertos niveles de “daños colaterales”, lo tomaban como el precio que había que pagar para el desarrollo de las comunidades, el progreso científico y tecnológico. Pero con el tiempo fue cambiando y empezaron a prohibir los materiales potencialmente contaminantes. El principio de precaución surge en la década de los setenta con el fin de situar el medio ambiente en el centro de las políticas públicas.

Como principio de derecho positivo, nace en Alemania (1976), como Vorsorgeprinzip, y posteriormente se extiende a otros países como principio de precaución o de cautela. El surgimiento en Alemania se debe a la toma de conciencia de que ciertos contaminantes químicos, en concentración débil, podrían tener consecuencias muy negativas y que, por lo tanto, hay incertidumbre en cuanto al efecto de esas sustancias.

La aplicación del Vorsorgeprinzip incita a actuar en la fuente del principio de contaminación, a pesar de la incertidumbre, o justamente en virtud de ella. Sin embargo, parece existir acuerdo en que en él Derecho Internacional el principio nace en la Segunda Conferencia Internacional sobre la Protección del Mar del Norte (1987), en la que se dice expresamente que: "Para proteger el Mar del Norte de los efectos de sustancias susceptibles de ser perjudiciales es necesario un enfoque de precaución que pueda exigir que se tomen medidas para limitar la aportación de esas sustancias, aun antes de que se haya establecido una relación de causa a efecto, desde pruebas científicas incontestables”.

Como principio de políticas públicas en el ámbito internacional, el enfoque de la precaución se consagra en el principio 15 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo con las siguientes palabras: "Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el enfoque de la precaución de acuerdo con sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica plena no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas costo-efectivas para prevenir la degradación medioambiental". En cualquier caso, el punto de partida del principio consiste en afirmar que en la medida de lo posible, los atentados al medio ambiente deben evitarse antes de que se produzcan. En este sentido, la Vorsorgeprinzip implica la detención precoz de todo peligro para la salud y el medio ambiente.

En la Argentina lo encontramos en el articulo 4to de la Ley General del Ambiente Nº 25.675: ARTICULO 4º La interpretación y aplicación de la presente ley, y de toda otra norma a través de la cual se ejecute la política Ambiental, estarán sujetas al cumplimiento de los siguientes principios (…) Principio de prevención: Las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir. Principio precautorio: Cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

En razón del grave problema que hemos aquí presentado, y en función de la aplicación del principio precautorio creemos que se deben tomar medidas para garantizar el derecho a la salud y a un medio ambiente saludable de las poblaciones sujetas a fumigación sistemáticas como consecuencia de la explotación del actual modelo de producción agraria, sustentada en la siembra directa-semillas transgénicas-utilización de crecientes cantidades de plaguicidas.

Las fumigaciones realizadas por medio de aviones o helicópteros han demostrado que producen una “deriva” de los venenos que se esparcen de manera incontrolable. De hecho el Parlamento de la Unión Europea a través de su Directiva 128/09 ha determinado su prohibición en todo su territorio y establecido la exigencia de adecuar las normativas de cada país en ese sentido, ya que pulverizaciones de plaguicidas realizadas en Francia eran detectadas en Islandia a los pocos días.

Es por ello que creemos que, considerando la magnitud de la utilización de agroquímicos en la Argentina y la fragilidad de la salud que se detecta en la población de los pueblos fumigados, es fundamental prohibir todo tipo de fumigaciones aéreas de plaguicidas en todo el territorio del país.

Así mismo, las fumigaciones terrestres deben alejarse de las plantas urbanas de pueblos y ciudades; ya que si bien su deriva es menor, esta alcanza el interior de los barrios colindantes con los sembradíos. Por lo tanto es esencial que exista una zona de retiro no menor a 1000 metros entre los cultivos que se pueden fumigar, respetando las normativas específicas, y el límite externo de las plantas urbanas de pueblos y ciudades.

La violación a esta normativa estará atentando contra la salud de la población, lesionando al ambiente donde viven millones de argentinos y transgrediendo el principio precautorio que toda sociedad democrática tiene que salvaguardar, por lo que es necesario determinar su encuadramiento especifico en el marco de Código Penal.


Por todo lo expuesto es que proponemos la aprobación de éste proyecto de Ley.

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LOS PIBES SON LAS VÍCTIMAS

Un reciente informe elaborado por la Comisión de Investigación de Contaminantes del Agua del Chaco revela que en esa provincia, durante los últimos diez años se triplicaron los casos de cáncer en niños menores de 10 años y se cuadruplicaron los nacimientos con malformaciones. Este incremento se produjo especialmente en zonas donde se fumiga intensivamente con agrotóxicos. “Además, los agrotóxicos también están contaminando el río Paraguay que desemboca en el Paraná”, explicó al momento de la presentación el doctor Rolando Núñez, integrante del Centro Nelson Mandela del Chaco.
La mayor parte de los casos de cáncer en chicos son de la localidad de La Leonesa, un pueblo de 10 mil habitantes ubicado a 60 kilómetros de Resistencia y epicentro de las denuncias por el uso de herbicidas y plaguicidas como glifosato, endosulfan, metamidofos, picloran y clopirifod, entre otros químicos usados para los cultivos de soja.
La Comisión que llevó adelante el relevamiento estuvo integrada por especialistas de los ministerios de Salud del Chaco y de la Nación, la Administración Provincial del Agua (APA) y la Universidad Nacional del Nordeste y trabajó durante cinco meses en las principales localidades sojeras de la provincia. Su conformación es el resultado de un proceso de movilización de las sociedades que se están dando en varios pueblos de la provincia acosados por el uso de los agrotóxicos.
En los ’90 se registró un promedio de 0,2 casos de cáncer en niños anuales en tanto que en la última década se contabilizaron 0,6 casos por año. Respecto de las malformaciones en recién nacidos crecieron aún más. Así, por ejemplo, en el lapso de un año, entre 1997 y 1998 en el Chaco hubo 24.030 nacimientos de los cuales se diagnosticaron 46 malformaciones. Una década después, entre 2008 y 2009 se registraron menos nacimientos (21.808) pero se multiplicaron las malformaciones: 186 casos.
El informe oficial destaca que se pasó de un índice de 19,1 por cada 10 mil nacidos a 85,3. Los datos corresponden a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) de Neonatología del Hospital Perrando de Resistencia. De 1997 a 1998 hubo un promedio de 4,9 casos por mes. De 2001 a 2002 creció a 7,5 casos.
El informe señala la multicausalidad del cáncer, pero llama la atención: “Este incremento de la casuística coincide con la expansión de la frontera agrícola vulnerando la salud de la población debido a que las prácticas y técnicas de cultivo incluyen pulverizaciones aéreas con poderosos herbicidas”.

Por Eduardo Blaustein
Fuente: Miradas al Sur


Red Universitaria de Ambiente y Salud / Médicos de Pueblos Fumigados


www.reduas.fcm.unc.edu.ar

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Efectos de la agricultura tóxica sobre los suelos


Contribución de Eduardo Rossi, Estudiante de Ciencias Médicas UNR, Bachiller Agropecuario, Técnico en Inmuno-Hemoterapia; Técnico en Epidemiologia; Rosario-Argentina; edumartin74@hotmail.com

Hola gente linda, comento que hace tiempo me preocupa la contaminación de compuestos nitrogenados que nos rodean permanentemente desde varias fuentes por la que pego abajo una investigación que hicieron unos dinamarqueses que desarrollan muy bien la problemáticas. Una de las que me preocupaba era la contaminación a través de las sucesivas fertilizaciones que se hacen en la agricultura química tóxica.Pero desde que el otro día al escuchar al peon de campo de Funes, dicha situación me preocupo aun y entre a rastrear porque mi tucayo Eduardo me decia “yo me acuerdo que no hace casi 15 años hechaba 30 kg por hectareas de total de fertilizantes y hoy estamos en casi 200 kg donde a veces pareciera quedarnos cortos” .Algo muy parecido se detalla en el libro Mal Comidos donde Soleda Barutti le pregunta al especialista Walter Pengue que mencionaba que Hace unos 20 años la soja era casi desconocida entre nosotros. A partir de que comenzó a exportarose, con el poroto se fueron al extranjero, vía exportación, 2.895.344.460 dólares en nitrógeno, un elemento fundamental para la fertilidad del suelo. El nitrógeno, obtenido del salitre o “nitro de Chile” fue el causante de la “guerra del Pacífico” en que Chile bajo inspiración de capitales ingleses se apoderó de los yacimientos del Perú y de Bolivia y este país perdió parte de su territorio y su salida al mar. En el mismo lapso se fueron con la soja 2.638.055.818 dólares en potasio, otro nutriente esencial; 890.168.650 dólares en fósforo; 461.509.880 dólares en azufre: 86 millones de dólares en calcio y 71 en magnesio. Estos fertilizantes son pan para hoy y hambre para mañana. Destruyen la materia orgánica del suelo, que se vuelven compactos. Los fertilizantes industriales han hecho posible que mientras por cada kilo de nitrógeno índustrrial que se aplicaba hace 40 años se obtenían 131 kilos de soja hoy se obtienen 36 y 76 kilos de maíz contra 226 de hace cuatro décadas. Advierte además que el monocultivo de soja rifa el futuro argentino a un ritmo vertiginoso y terminal, porque el suelo tardó miles de años en formarse, se degrada muy rápidamente por esta vía y no es posible reponerlo, es un recurso no renovable.

En fin, creo que la clave esta en el desarrollo normal del ciclo de nitrogeno que deberia ser equilibrado en los ambientes donde nos desarrollan donde el nitrogeno volatil del aire es transformado por microbacterias del suelo que son integrado al humus del suelo para que las plantas lo consuman.Esto muchas veces se ve alterado por los agrotoxicos que destruyen dichas bacterias beneficas sumado a las lluvias execibas pueden entre varias particularidades contaminar las napas de aguas con nitratos y nitritos que son muy perjudiciales para los seres vivos que pueden comprenderlo leyendo  (http://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_del_nitr%C3%B3geno) o bien en dicho video instructivo de 2 minutos (http://www.youtube.com/watch?v=Um3rI16Wp4Y) o el que tiene ganas de seguir investigando más abajo dejo citas con sus links de investigaciones muy interesantes para entender aun mas esta problematica.

                     Abrazos a todos y luchemos por un ambiente que deberia estar sano.


                                                           Eduardo.

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Cada vez más jurisprudencia en el tema. Un caso:

La Justicia de Bahía Blanca ratifica protección de escuela rural, de las fumigaciones con agrotóxicos.

Con fecha 30 de Diciembre de 2014, el juez Claudio Brun, titular del Juzgado de Ejecución Nro 1 del Depto Judicial de Bahía Blanca (Prov. de Bs. As.) confirmó  en los autos “Grynberg, Jimena y otros s/ Amparo” la admisibilidad de la vía del amparo y la legitimación de los actores en la acción judicial por la cual se solicitó, en el mes de octubre de 2014, el cese de las fumigaciones con agrotóxicos en las adyacencias de la escuela rural "Martin Fierro" del Paraje "El Relincho" de Coronel Suarez, Provincia de Buenos Aires.

El 22 de Octubre de 2014, en base a las denuncias efectuadas por Emanuel Garrido ex- Coordinador de Temáticas Ambientales del Municipio de Coronel Suarez, en relación a una fumigación terrestre con agrotóxicos a menos de 200 metros de la escuela rural mencionada, el magistrado había otorgado una medida cautelar por la cual ordenaba a los siete (7) propietarios de predios rurales linderos a dicho establecimiento educativo, abstenerse de aplicar agrotóxicos a un distancia menor de mil metros, de modo terrestre, y dos mil metros, en forma aérea, del perímetro del ámbito escolar.

En su presentación en el proceso judicial, tras ser notificados de la medida cautelar ordenada y de la demanda interpuesta, los productores rurales demandados, argumentaron que la actividad agropecuaria con el uso de agrotóxicos es inevitable e irreemplazable y que resulta absolutamente inocua. Asimismo desconocen que la aplicación de agrotóxicos en las adyacencias de una escuela rural represente una situación de peligro de daño grave, por lo cual - a su entender - consideran que los actores carecen de legitimación para demandar por inexistencia de daño concreto y consecuentemente, no corresponde la vía del amparo admitida primigeniamente por el magistrado actuante.

Como única prueba de su posición los demandados adjuntaron las "pautas" sobre las fumigaciones con agrotoxicos del Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación (por la cual sin fundamento técnico alguno, la cartera ministerial nacional recomienda una distancia buffer de protección de los agrotóxicos de 100 metros para las aplicaciones terrestres y 200 metros para las aéreas) y el malogrado informe de la Comisión Nacional de Investigaciones sobre los Agroquimicos sobre el glifosato emitido en el año 2009.

Cabe destacar que los demandados habían sido intimados judicialmente a adjuntar en su presentación toda la documentación que refiere a las recetas agronómicas, actas de trabajo, permisos de maquinarias y notas de avisos (en relación a los centros de apiculturas que pudiesen verse afectados) de los últimos dos años y principalmente la perteneciente a la ultima aplicación (que motivó la presentación judicial) la cual en virtud de la normativa vigente  (ley 10.699, dec. reglamentario 499/91) estan obligados a emitir y confeccionar;  sin embargo  no aportaron ni un solo documento al respecto, lo cual deja indubitado la total ilegalidad y clandestinidad con que desarrollan la actividad agropecuaria con uso de agrotóxicos.

El titular del Juzgado de Ejecución Nro 1 del Depto Judicial de Bahía Blanca, rechazó ambas excepciones planteadas por los productores rurales. 

En relación a la admisibilidad de la vía del amparo y siguiendo los lineamientos de la Suprema Corte de Justicia en la provincia de Bs As en el caso “D.,J.E.F s/ amparo” el magistrado  en la resolución judicial - notificada en el día de la fecha - sostuvo que "respecto a la vía intentada por amparo entiendo que la misma resulta procedente, toda vez que como ya lo dejara asentado en la resolución dictada el día 22 de Octubre del presente año, de acuerdo a los testimonios presentados por la Sra. Elisa Herminia Loffler, por el Sr. Gabriel Ángel Molinario, por el Coordinador de Temáticas Ambientales de Coronel Suarez, Sr. Emanuel Garrido y por diversos artículos periodísticos, se habría producido una fumigaciones en las inmediaciones de la Escuela Martin Fierro en fecha de 12 de septiembre de 2014". En base a ello el juez considera que "se dan los supuestos para tener como admitida la procedencia de la vía del amparo para el reclamo, toda vez que se encontrarían amenazados derechos y garantías reconocidos en las Cartas Magnas Nacional y Provincial, que por vía ordinaria podrían tornar ilusoria tal pretensión".

En cuanto a la legitimación de los actores, el juez señaló que la misma  "tiene asidero en lo prescripto expresamente en el art. 1 de la ley 26.061 de protección a la niñez, por la cual se habilita a todo ciudadano a interponer las acciones administrativas y judiciales a fin de restaurar el ejercicio y goce de tales derechos, a través de medidas expeditas y eficaces. Adunado a ello, y tal como se ha manifestado también en la resolución del 22 de octubre pasado, la materia del presente amparo afecta a una número de personas ajenas a la demanda, toda vez que excede en su afectación a los presentantes, encontrándose involucrados también los intereses de diversas personas (alumnos, personal no docente y docente del establecimiento educativo). "

Con esta resolución judicial se confirmó la continuidad de la medida cautelar dispuesta por la justicia, la cual no fue apelada por los demandados.

Fernando Cabaleiro.
Abogado (UBA).
15-3864-0522




TEXTO DE LA SENTENCIA.
Bahía Blanca, 30 de Diciembre de 2014.
Autos y Vistos: Los de la presenta causa caratulada "Grynberg, Jimena Judith y otros s/ acción de amparo".
Resulta:
Que a fs. 252/267 se presenta el Dr. Gerardo Rafael Salas, en representación de los Sres. Fernando Oscar Maissonave, Arnaldo Maisonnave, Esteban José Maissonave, Hugo Joaquín Maissonave, Néstor Luis Maissonave y Hernán Carlos Neyra.

En dicho escrito, el Dr. Salas plantea preliminarmente la falta de legitimación activa. Aduce que Jimena Grynberg, Paola Vanesa Galeano en representación de sus hijos menores Sandra Edith Parodi, Virginia Difler y Marta González promovieron acción de amparo contra los propietarios de diversos predios, para que se impida la fumigación con cualquier tipo de agrotóxicos. Explica que también se presentó con ellas el Dr. Luis Fernando Cabaleiro, sin aclarar cuál es su derecho o legitimación. Agrega que habiendo la parte actora demandado mal, se desistió la acción contra alguno de los demandados, otorgándoseles un plazo para que reconduzcan la acción. Sostiene que transcurrido el plazo, las actoras no recondujeron, ni ampliaron ni modificaron la demanda, lo que a su juicio hace presumir que han desistido de continuar accionando; y que vencido el plazo, solo el coactor Cabaleiro, fundando su legitimación en la ley 26.061, modifico la demanda y solicitó que se ordene no fumigar por no contarse con el estudio de impacto ambiental. Respecto al Dr. Cabaleiro, manifiesta que no resulta ser afectado, ni damnificado concreto y directo de aquellos hechos que supuestamente generarían un riesgo al ambiente en el que funda sus pretensiones, demostrándose así su falta de interés concreto. A su vez, plantea la improcedencia de la vía de amparo elegida, toda vez que no existe hecho que en forma actual o inminente produzca daño irreparable que torne urgente la presentación judicial.
Y considerando:
1) Cabe ahora responder a los planteos formulados por el Dr. Salas, en lo atinente a las excepciones previas, obviamente sin entrar a la cuestión de fondo a resolver.
En primer término, respecto a la vía intentada por amparo entiendo que la misma resulta procedente, toda vez que como ya lo dejara asentado en la resolución dictada el día 22 de Octubre del presente año, de acuerdo a los testimonios presentados por la Sra. Elisa Herminia Loffler, por el Sr. Gabriel Ángel Molinario, por el Coordinador de Temáticas Ambientales de Coronel Suarez, Sr. Emanuel Garrido y por diversos artículos periodísticos, se habría producido una fumigaciones en las inmediaciones de la Escuela Martin Fierro en fecha de 12 de septiembre de 2014. Asimismo, en tal resolución destaque que este no habría resultado un caso aislado, sino que sería una práctica reiterada en campos aledaños al establecimiento educativo en cuestión - y a cuyos fundamentos en honor a la brevedad me remito-. Por último, se indico también en tal resolución que se formo también un expediente administrativo de similares características en el año 2013, bajo Nro 4028-112/13.
Atento a lo expuesto, considero que se dan los supuestos para tener como admitida la procedencia de la vía del amparo para el reclamo, toda vez que se encontrarían amenazados derechos y garantías reconocidos en las Cartas Magnas Nacional y Provincial, que por vía ordinaria podrían tornar ilusoria tal pretensión.

2) En cuanto a la pretensión de tener por desistida de la demanda de la Sras. Jimena Grynberg y Paola Vanesa Galeano, Sandra Parodi y Virginia Difler, entiendo que no resulta correcta; ello dado que los desistimiento no deben ser presumidos, sino que deben manifestarse expresamente tal como se lla normado por los arts. 304 y 305 del Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires.
Por otra parte, cabe afirmar que la readecuación de la demanda presentada a fs. 193/194 no resulto una modificación en un sentido objetivo, en la pretensión de la acción, sino que únicamente lo fue a los efectos de determinar la correcta determinación de los demandados.
En cuanto a la participación del Dr. Cabaleiro en este proceso, y amen de ya lo expuesto respecto a las Sras. Jimena Grynberg, Paola Vanesa Galeano, Sandra Parodi y Virginia Difler entiendo que su actuación tiene asidero en lo prescripto expresamente en el art. 1 de la ley 26.061 de protección a la niñez, por la cual se habilita a todo ciudadano a interponer las acciones administrativas y judiciales a fin de restaurar el ejercicio y goce de tales derechos, a través de medidas expeditas y eficaces. Adunado a ello, y tal como se ha manifestado también en la resolución del 22 de octubre pasado, la materia del presenta amparo afecta a una número de personas ajenas a la demanda, toda vez que excede en su afectación a los presentantes, encontrándose involucrados también los intereses de diversas personas (alumnos, personal no docente y docente del establecimiento educativo). Pero más aun, considero que su participación se encuentra legitimada también en la inteligencia de lo dispuesto en la ley nacional Nro 25.675 General de Ambiente, en su art 19 que prescribe que "Toda persona tiene derecho a ser consultada y a opinar en procedimientos administrativos que se relacionen con la preservación y protección del ambiente, que sean de incidencias general o particular, y de alcance general".
Finalmente en lo que atañe al planteo formulado por el Dr. Salas respecto a la presentación extemporánea de la readecuación de la demanda, cabe manifestar que los cinco días fueron otorgados en carácter ordenatorio, toda vez que no se impuso que se hiciera bajo apercibimiento concreto. A mayor abundamiento, cabe manifestar que la ley de amparo nro. 14.192 nada dice al respecto, por lo que hay que remitirse a las disposiciones del C.P.C.C.B.A, en lo que atañe a los plazos de caducidad de demanda.
Por todo lo expuesto, RESUELVO:
1) No hacer lugar al planteado efectuado por el Dr. Gerardo Salas, respecto al rechazo de la vía del amparo intentada. 
2) No hacer lugar al planteo formulado por el mencionado letrado, respecto a su pretensión de tener por declarada desistida la acción a la Sra. Jimena Grynberg, Paola Vanesa Galeano, Sandra Parodi y Virginia Difler, como así tampoco hacer lugar al planteo de falta de legitimación activa del Sr. Luis Fernando Cabaleiro en el presente proceso.
Notifíquese con habilitación de días y horas inhábiles.

Fdo. Claudio Alberto Brun.

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noticias de ecologia y medio ambiente                  


ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 08/10/2010, 16:34 H

Las actividades humanas han cambiado para siempre el ciclo del nitrógeno de la Tierra


Un equipo internacional de científicos demuestra que los seres humanos sobrecargan los ecosistemas con nitrógeno a través de la quema de combustibles fósiles y el aumento de las actividades industriales y agrícolas

Aunque el nitrógeno es un elemento esencial para la vida, a niveles altos es un riesgo para el medioambiente. Por ello los investigadores piden medidas para reducir el uso de fertilizantes.

El exceso de nitrógeno producido por las actividades humanas contamina las aguas continentales y las zonas costeras, además de contribuir al cambio climático. Según los científicos del estudio que se publica esta semana en Science, los daños ecológicos podrían reducirse con prácticas sostenibles tradicionales.

Desde tiempos prebióticos, el ciclo del nitrógeno ha pasado por varias fases. El ciclo fue controlado por los procesos volcánicos, y luego, al comenzar la actividad biológica, por los organismos anaeróbicos. Hace unos 2.500 millones de años, con la aparición del oxígeno molecular en la Tierra, un conjunto de procesos microbianos vinculados evolucionó para formar el ciclo del nitrógeno moderno.

A comienzos del siglo XX, las contribuciones humanas al ciclo del nitrógeno comenzaron a dispararse. “Probablemente ningún fenómeno haya afectado más al ciclo del nitrógeno que los aportes humanos de nitrógeno en los últimos 2.500 millones de años”, señala Paul Falkowski, coautor del estudio e investigador en la Universidad de Rutgers (EE UU).

La investigación, que cuenta con la participación científicos estadounidenses y daneses, recoge que en la actualidad las actividades humanas contribuyen al doble de la fijación de nitrógeno terrestre de fuentes naturales, y “proporcionan cerca del 45% del total de nitrógeno biológico útil que se produce anualmente en la Tierra”, informa Falkowski.

A esto se añade las contribuciones humanas de nitrógeno a los ecosistemas que provienen del aumento del 800% en el uso “ineficiente” de fertilizantes de nitrógeno de 1960 a 2000. Cerca del 60% del nitrógeno contenido en el fertilizante aplicado nunca se incorpora a las plantas, es libre de filtrarse por las zonas radiculares y de contaminar los ríos, lagos, acuíferos y zonas costeras a través de la eutrofización.

Además, algunas reacciones relacionadas con el nitrógeno liberan óxido de nitrógeno en la atmósfera, que es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 300 veces superior (por molécula) que el del dióxido de carbono. El óxido de nitrógeno destruye el ozono estratosférico que protege a la Tierra de la radiación de los rayos ultravioleta nocivos.

“Es probable que las reacciones naturales impulsadas por los microorganismos produzcan un nuevo estado de equilibrio en una escala temporal de décadas. Mediante este estado de equilibrio, el exceso de nitrógeno añadido a partir de fuentes humanas eliminará tasas equivalentes a las tasas de adición, sin acumularse”, manifiesta el científico.

Métodos para reducir la sobrecarga de nitrógeno

Ante las presiones para producir alimentos, el equipo de investigadores propone medidas para reducir los daños causados por el hombre al ciclo del nitrógeno de la Tierra. Estos métodos permitirían reducir el uso de fertilizantes e incluirían el uso de cultivos rotativos sistemáticos.

Incluiría además la optimización del tiempo y la cantidad de aplicaciones de fertilizante con técnicas de reproducción seleccionada, y el uso de técnicas tradicionales de reproducción para aumentar la capacidad de las variedades de importancia económica de trigo, cebada y centeno para interactuar positivamente con las comunidades microbianas asociadas a los sistemas radiculares de las plantas, y hacerlo de forma que mejoren la eficiencia del uso del nitrógeno.

”Si bien los procesos de eutrofización han sido reconocidos desde hace muchos años, solo recientemente los científicos han sido capaces de situar los procesos antropogénicos en el contexto de una comprensión de los ciclos biogeoquímicos más amplios del planeta”, explica Robert Burnap, director de programas de la Fundación Nacional de Ciencia de EE UU.

El ciclo del nitrógeno

El ciclo del nitrógeno, que ha existido durante miles de millones de años, transforma las formas no biológicamente útiles de nitrógeno de la atmósfera en diferentes formas de nitrógeno biológicamente útiles que los seres vivos necesitan para crear proteínas, ADN y ARN, así como las plantas para crecer y realizar la fotosíntesis. La transformación de las formas biológicamente útiles de nitrógeno en formas útiles de nitrógeno se conoce como “fijación de nitrógeno”.

Mediada sobre todo por bacterias que viven en las raíces de plantas leguminosas y en suelos, la fijación de nitrógeno y de otros componentes del ciclo del nitrógeno viaja a través de la atmósfera, las plantas, las raíces de plantas subterráneas y los suelos. El ciclo del nitrógeno consiste en muchas relaciones de reacciones naturales entre plantas y microorganismos.

http://www.ecoticias.com/naturaleza/34607/rss.php


. Ciencia
 2010 08 de octubre, 330 (6001) :192-6. doi: 10.1126/science.1186120.

La evolución y el futuro de ciclo del nitrógeno de la Tierra.



 


Información sobre el autor


·         1 Instituto de Biología y Nordic Center for Earth Evolución de la Universidad del Sur de Dinamarca, Campusvej 55, Odense M, Dinamarca.

Contacto Autor (dec@biology.sdu.dk)

Abstracto


Reacciones atmosféricas y procesos geológicos lentos controlados ciclo del nitrógeno más temprana de la Tierra, y por ~ hace 2.7 mil millones años, un conjunto vinculado de procesos microbianos evolucionaron para formar el ciclo del nitrógeno moderno con evaluaciones y controles naturales robustos. Durante el siglo pasado, sin embargo, el desarrollo de nuevas prácticas agrícolas para satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos ha afectado drásticamente el ciclo del nitrógeno. Esto ha dado lugar a una amplia eutrofización de las aguas dulces y las zonas costeras, así como el aumento de los inventarios del óxido nitroso gas de efecto invernadero potente (N (2) O). Procesos microbianos en última instancia, restablecer el equilibrio del ciclo del nitrógeno, pero los daños causados ​​por los seres humanos a la economía de nitrógeno del planeta persistirán durante décadas, posiblemente siglos, si no se inicia la intervención activa y estrategias de manejo cuidadosas.


COMO CITAR

Canfield DE, Glazer AN , Falkowski PG .La evolución y el futuro de ciclo del nitrógeno de la Tierra. . Ciencia 2010 08 de octubre, 330 (6001):192-6. 


PMID: 

20929768 

[PubMed - Medline]




Ver más http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/3/3c/Nitrosp_360px.png/350px-Nitrosp_360px.png

                         



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Soledad Barruti. El desierto de lo real. Parte 2. Cultivo verde dólar. Malcomidos. Edición Planeta.Pags.121-126.Año 2013.


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Toda la información sobre el glifosato reunida en un documento

Resumen de efectos constatados del glifosato
La monografía refleja que el herbicida más utilizado en el planeta, el glifosato, es un contaminante hormonal o disruptor endocrino. Es decir, que afecta al funcionamiento del sistema hormonal de animales y humanos, con los consecuentes daños en el desarrollo fetal, en el sistema nervioso y en el inmune, además de causar disminución de la fertilidad.
Pero además, el famoso herbicida creado por Monsanto tiene efectos nocivos en hígado, riñón y el funcionamiento intestinal, sin olvidar que la Organización Mundial de la Salud lo clasificó como probable cancerígeno en 2015.
https://libresdecontaminanteshormonales.wordpress.com/2016/12/13/toda-la-informacion-sobre-el-glifosato-reunida-en-un-documento/

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