lunes, 17 de febrero de 2014

Arranca el Tribunal Ético Mundial por los Derechos de la Naturaleza

Fuente e informe completo: http://omal.info/spip.php?article6196
 
El Tribunal Ético Mundial por los Derechos de la Naturaleza ha arrancado este mes de enero en Quito, la capital ecuatoriana, como un reconocimiento al primer país del mundo en proclamar que la naturaleza es un sujeto de derechos. Presidido por la activista ecofeminista y Premio Nobel Alternativo, Vandana Shiva, el Tribunal se reunió el pasado día 17 para escuchar nueve casos y determinar su admisión a estudio. “Acudimos a este Tribunal Ético porque estamos convencidos de que la naturaleza tiene derechos y que estos se están violando de forma grave y generalizada”, aseguraba en su primera intervención el fiscal Ramiro Ávila.
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Con el voto razonado y favorable de cada uno de los jueces, la audiencia continuó con el veredicto de su presidenta, Vandana Shiva. “Este Tribunal, como una semilla, ofrece un potencial para poder cambiar nuestros caminos. Como un proceso continuo para reflexionar, redefinir, cambiar los paradigmas. Porque el camino actual es, predeciblemente, el camino de la extinción. El Tribunal nos permite reflexionar sobre otras posibilidades de la supervivencia humana en este planeta”.
El Tribunal, que será permanente y escuchará otros casos alrededor del mundo, se comprometió a avanzar, profundizar y expandir el Movimiento Global por los Derechos de la Naturaleza. “Quienes viven en relación con la Madre Tierra son calificados como primitivos. Reconocer los derechos de la Madre Tierra permite reconocer que aquellos que viven en relación con ella son las civilizaciones más avanzadas del planeta”, concluyó.

jueves, 13 de febrero de 2014

Uruguay: En los kioscos escolares sólo venderán comida saludable

Una idea tan simple como indispensable, económica además de sana, y facil de implementar ¿ Por qué en Santiago no lo hacemos?
 
A partir de marzo, las cantinas de las escuelas y liceos no tendrán más bebidas cola, snacks, alfajores, ni otros alimentos considerados dañinos para la salud. El Ministerio de Salud Pública, instará a vender solo comida y bebida saludable.
Jugos con un 100% de fruta, bizcochuelos hechos con aceite (sin manteca ni margarina), postres elaborados con leche (pero con un máximo de 12,2 gramos de azúcar cada 100 mililitros), frutas y cereales. Estos son algunos de los alimentos autorizados para vender en las instituciones educativas. Y, visto esto, es un hecho que la apariencia de las cantinas cambiará radicalmente a partir de este año.
La ley N° 19.140, que establece la protección "de la población infantil y adolescente que asiste a establecimientos escolares y liceales, públicos y privados, a través de la promoción de hábitos alimenticios saludables", fue propuesta por el diputado nacionalista Javier García, votada el año pasado y aún no reglamentada. Sin embargo, ya se pondrá en práctica a partir de marzo, cuando empiece el año lectivo.

Alergias: lo que no te dicen los médicos y deberías saber

Fuente y artículo completo: http://www.ecoportal.net/Contenidos/Vegetarianos/Alimento_Estrella/Articulos_Relacionados/Alergias_lo_que_no_te_dicen_los_medicos_y_deberias_saber

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MEDICINAS PARA RESFRIADO
Todos hemos oído hablar de los antihistamínicos. Las pastillas y aerosoles que destapan las narices congestionadas. Ellos trabajan bloqueando las histaminas. Las histaminas son producidas por nuestros glóbulos blancos para activar los mecanismos de protección, como congestionando la nariz, haciendo los ojos llorosos, y cerrando la digestión. La medicina para la alergia suele ser un antihistamínico, que extrañamente interfiere con los intentos normales del cuerpo para protegerse. La boca, la nariz y los ojos - que es la primera línea de defensa.
Cuando los antihistamínicos bloquean estas respuestas normales para que no sucedan, el irritante o alérgeno o antígeno se le permite entrar más en el cuerpo de lo que nunca habría conseguido. Este es un efecto secundario de los antihistamínicos. Puedes estar agradecido de que puedes respirar otra vez. El problema no era la congestión nasal o los ojos llorosos, el problema era el alérgeno: el irritante. Los antihistamínicos no tocan la causa subyacente, sino que sólo suspenderá la capacidad del cuerpo para responder con sus mecanismos de compensación normales. Resultado: la tolerancia. Toxicidad.
¿No es esto obvio? Los médicos holísticos se cansan de explicar este hecho evidente por sí mismo una y otra docena de veces al día a sus pacientes. Es como si estuvieras conduciendo por la carretera y de repente se oye un ruido horrendo que viene del motor. Así que subes el volumen de la radio con el fin de encubrir el ruido. Bastante estúpido, pero eso es precisamente lo que estamos haciendo con medicamentos para la alergia.
OCULTAR LOS SÍNTOMAS
El enfoque de tratamiento de la alergia debe ser la eliminación de los estímulos fundamentales de la obstrucción de los senos paranasales y la nariz y los ojos llorosos. En primer lugar, identificar el factor causante. ¿El pelo de gato, el polvo, el polen, los mariscos, la lana, etc.? No lo creo. La gente normal puede estar alrededor de todos ellos y no reaccionar. ¿Genética? La excusa de costumbre, cuando los "expertos" se quedan sin ideas. No tenemos ni idea, así vamos a atribuírselo a la salida estándar - de todas las categorías: la genética.
Mientras que no sepamos, lo mejor que podemos hacer es seguir en la compra y venta de antihistamínicos y sus derivados. Como industria de $ 15 mil millones de dólares al año, ¿por qué iba alguien a querer cuestionarlo? Los médicos venden medicamentos, por eso acudimos a ellos. Si quieres la salud, bueno, eso ya es un tema completamente diferente.
Hay otra posibilidad aquí que miles de personas han descubierto en los últimos años. Un nuevo paradigma debe ser considerado para explicar el éxito constante que pacientes en desintoxicación están teniendo en la solución de sus alergias crónicas. Esta construcción se puede llamar el umbral de reactividad. Es realmente muy simple.
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martes, 11 de febrero de 2014

Universidades públicas debaten acerca de la soberanía alimentaria



ENCUENTRO DE  CÁTEDRAS POR LA  SOBERANIA ALIMENTARIA

ACAMPE CONTRA MONSANTO – MALVINAS ARGENTINAS, CÓRDOBA  

22 y 23 de febrero de 2014

 

Quienes venimos trabajando desde las universidades públicas temáticas vinculadas a la Soberanía Alimentaria y la Agroecología frente al modelo de los agronegocios, nos autoconvocamos en el Acampe contra Monsanto, lucha emblemática que ha paralizado la construcción de la planta y logrado que la administración de justicia declare  la inconstitucionalidad de los permisos otorgados por los gobiernos provincial y municipal. Consideramos que poner en común los trabajos realizados con estudiantes,  movimientos, redes y organizaciones del país y Latinoamérica puede contribuir a hermanar y fortalecer la lucha global contra los transgénicos y los agrotóxicos que  desaloja comunidades campesinas e indígenas concentrando la tierra en pocas manos, que destruye la diversidad de alimentos y ecosistemas, intentando controlar qué comemos y cómo lo comemos. En momentos en que el gobierno y la empresa Monsanto están redefiniendo la estrategia para su radicación en Córdoba intentando legalizarla, nos autoconvocamos para generar un espacio de autoformación y discusión que contribuya tanto a la denuncia como a la constitución de alternativas al modelo de saqueo y contaminación de nuestros bienes comunes y a la autoafirmación de nuestra soberanía alimentaria.  

 

22/02: Ronda de presentaciones y socialización en el Acampe. Actividades de las cátedras en localidades próximas a la planta y barrios de la ciudad de Córdoba.

23/02: Talleres de Autoformación y deliberación sobre propuestas de acción en torno a  3 ejes: 1) Alimentación; 2) Moratoria de Transgénicos en Argentina; 3) Propuesta de creación de un parque agroecológico en Malvinas Argentinas como remediación ambiental.

 

La modalidad del encuentro descansa en la capacidad de autogestión de las cátedras para la obtención de recursos así como para la realización de las actividades. El encuentro tendrá sedes en las localidades de Malvinas Argentinas, Mi Granja, Monte Cristo y el Acampe y barrios de la ciudad de Córdoba: Yofre, Arenales, Ituzaingo Anexo,  Müller, Maldonado y Villa La Maternidad. Estas sedes se cubrirán en la medida en que más cátedras envíen hasta el viernes 14 de febrero sus propuestas de trabajo.

 

Mail de contacto: 


 

Autoconvocatoria: Seminario Justicia Ambiental- Universidad Nacional de Córdoba, Cátedra Extensión y Sociología Rurales- Universidad de Buenos Aires, Cátedra Soberanía Alimentaria-  Universidad Nacional de Luján, Cátedra Soberanía Alimentaria, Universidad Nacional de Mar del Plata y Amaranto Corriente Universitaria, Grupo de Agroecología- Universidad Nacional de La Pampa, Taller del Dragón - Paren de Fumigar Córdoba,  Frente de Lucha de Soberanía Alimentaria- Tecnicatura en Agroecología y Profesorado en Agricultura- Organización Fortaleza Campesina de San Martín  (Chaco),  Cátedras de Soberanía Alimentaria-  Universidad Nacional de La Plata, Cátedra de Soberanía ALimentaria- Universidad Nacional del Comahue, Universidad Campesina- SURI, Cátedra de Sistemas Agropecuarios de la Facultad de Ciencias Agropecuarias- Universidad Nacional de Córdoba  y sigue abierta la autoconvocatoria...

 

Cecilia Carrizo

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martes, 4 de febrero de 2014

La injusticia ambiental puede generar hechos de violencia

"Los que fumigan sin las normas de protección cometen delitos, y en ese caso cualquier ciudadano puede detener al perpetrador de manera a evitar que el delito siga produciendo consecuencias, esto lo explicó el abogado Juan Martens y, además, nos acercó 6 fundamentos jurídicos que se desarrollan a continuación en 6 fichas para difusión."

Fuente e informe completo:

http://www.serpajpy.org.py/?p=2353

jueves, 30 de enero de 2014

Presentación del libro "ENVENENADOS"


 “Envenenados” es la primera investigación periodística sobre los efectos nocivos de los agroquímicos que se usan en Argentina. En la obra del escritor y periodista Patricio Eleisegui aborda el caso del basavilbasense Fabián Tomasi

A partir de la segunda mitad de la década del 90, y con evidente anuencia gubernamental, los principales actores de la escena agraria de la Argentina consolidan el uso de métodos y herramientas que cambiarán para siempre la matriz productiva del país.
El libro ya está disponible en las principales librerías del país.

Entran en escena desarrollos novedosos como las semillas transgénicas y, en simultáneo, se masifica la implementación de técnicas y métodos de explotación como la siembra directa y la aplicación de todo tipo de plaguicidas.

Pero este cambio no será gratuito. El avance de los nuevos cultivos y sus respectivos sistemas de producción comenzarán a impactar de lleno en la realidad sanitaria de cientos de poblaciones situadas en las zonas agrarias más fecundas de la Argentina.

A la par del incremento en los volúmenes de ganancias que registrarán desde los actores privados hasta el Estado, en los núcleos urbanos ubicados en torno a los cultivos se elevará de forma dramática las tasas de enfermos de cáncer, los abortos espontáneos, y las malformaciones, entre otros males.

Publicada por editorial Wu Wei, “Envenenados” es una investigación desarrollada por el escritor y periodista Patricio Eleisegui que aborda el inicio y la evolución de la estructura productiva que se afianzó en los años 90, y detalla cómo se fue dando el cambio en la matriz y la forma en que sus efectos negativos forman parte de nuestro día a día.

A lo largo de sus 240 páginas, el trabajo de Eleisegui repasa el proceso histórico que culminó en el uso indiscriminado de semillas modificadas genéticamente y pesticidas de diversa índole.

Además, Eleisegui revisa el ADN de las principales empresas beneficiadas por el vigente modelo de producción.

Por último, el libro reúne testimonios de especialistas y afectados que dan cuenta, sin ahorrar detalles, qué es lo que está sucediendo fuera de Capital Federal. Y cómo la toxicidad de los plaguicidas que hoy se vierten en el campo llega a la mesa familiar.
 

miércoles, 29 de enero de 2014

Productores chilenos estafados por semillera internacional


José Pizarro Montoya, 38 años, agricultor sin tierra, y ex productor de transgénicos en la temporada 2009-2010 en Melipilla (RM), es el primer chileno y quizás el único latinoamericano que le ha ganado una demanda a Monsanto/ANASAC por incumplimiento de contrato. El intentó revelar su caso en el seminario sobre transgénicos organizado en Casa Piedra el 22 de enero de 2014 por el cuestionado ministro de Agricultura Luis Mayol. Allí panelistas internacionales y nacionales predicaban las bondades de los cultivos genéticamente modificados. Pizarro sólo quería intervenir para decir que no le recomendaba a ningún campesino trabajar para Monsanto cultivando transgénicos de exportación, porque podía terminar arruinado igual que él, además de dañar la tierra. En Chile hay aproximadamente 30.000 hectáreas de semilleros de maíz, soya y raps transgénicos de exportación, comercializados por las transnacionales Monsanto, Pioneer y socios chilenos agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas. La campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile impulsa una moratoria a la posible expansión de estos cultivos al mercado interno y una estricta fiscalización a los semilleros. En septiembre de 2013, María Elena Rozas coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y Lucía Sepúlveda conocieron la experiencia de Pizarro y pudieron observar de primera fuente los resultados de las malas prácticas ambientales y comerciales de Monsanto/ANASAC en Chile. “El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En el cultivo tenía que usar obligadamente y en forma intensiva, más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”, señala María Elena Rozas.
La sentencia contra Monsanto
La sentencia favorable a Pizarro en el juicio de rol 1385-11 caratulado como Agrícola Pizarro Ltda. con Agrícola Nacional S.A.C, fue dictada por el juez árbitro de la Cámara de Comercio, Francisco Gazmuri Schleyer. La Corte de Apelaciones de Santiago la confirmó en septiembre de 2013, rechazando el recurso de casación y queja presentado por la empresa. Pero durante los cuatro meses posteriores la demandada se negó a cumplir el fallo. Por esa razón el agricultor no dio a conocer previamente su caso. Sólo a fines de diciembre de 2013, Pizarro recibió los 37 millones de pesos que la Cámara le ordenó pagar al afectado, sin embargo esa suma no alcanza a cubrir los daños ocasionados. Los documentos del SAG de Declaración de Semilleros OVM incorporados en la demanda, identifican la solicitud de certificación como de ANASAC Chile (Monsanto) y fueron cuestionados por Pizarro, que acusa complicidad con la empresa.
En el proceso fue decisivo el peritaje del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria), elaborado por el ingeniero agrónomo Gabriel Saavedra del Real sobre lo ocurrido. También fue determinante la comparecencia de Levi Manzur, académico de la Universidad Católica de Valparaíso y destacado genetista de Los Andes, cuyas conclusiones fueron en el mismo sentido de la denuncia del demandante.
Pérdidas millonarias
Pizarro perdió su casa, su máquina fumigadora, un tractor, y su camioneta. Lo abandonó su pareja y quedó a brazos cruzados. Debía 90 millones de pesos al Banco Santander (por acumulación de intereses) luego de cultivar en Melipilla maíz transgénico de Monsanto para ANASAC. María Elena Rozas comenta: “Lo ocurrido a este productor puede servir de ejemplo para centenares de pequeños productores agrícolas encandilados por promesas de grandes ganancias y trato justo, por parte de las empresas exportadoras de semillas transgénicas. Pero eso ocurre sólo al principio. La gran mayoría de los estafados no denuncia y se hace dependiente de lo que le ofrezca la empresa, que es cada vez menos. Y no hay muchas alternativas en el campo, no hay políticas públicas ni incentivos que favorezcan efectivamente la producción agroecológica; eso es lo que debemos cambiar”.
Pizarro proviene de una familia de agricultores de Los Andes (Región de Valparaíso), y por años trabajó con su hermano como hortalicero. Para sembrar transgénicos arrendó en Melipilla 33,07 hectáreas, que forman parte del fundo Rumay del empresario Manuel Ariztía (de la industria de Pollos Ariztía), para producir maíz transgénico para ANASAC (Monsanto). El “gran negocio” de los transgénicos ha sido para Pizarro prácticamente el fin de su vida como agricultor.
Nos explica: “Yo ahora soy un estudioso de los transgénicos, aprendo a través de Internet, y además he averiguado sobre Monsanto y su prontuario criminal.” Cuando tomó conciencia de lo que le había ocurrido, se dirigió a la Agrupación Ecologista de Aconcagua, organización de Los Andes que forma parte de nuestra campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, estableciendo así contacto con RAP-AL Chile para dar a conocer su caso y denunciar a Monsanto.
Hoy José Pizarro está en la lista negra de la transnacional, y a su vez, para el agricultor, Monsanto pasó a la categoría de empresa corrupta, abusadora y depredadora. “Yo he visto que con el maíz transgénico había ratones muertos a la vera del camino, después que se comían los choclos”, denuncia.
Indicaciones erradas para la siembra
En dos temporadas anteriores Pizarro había obtenido grandes ganancias con el maíz transgénico y la empresa lo consideraba un excelente productor. Nunca antes él se preguntó qué riesgos ambientales o comerciales podía correr tratando con Monsanto. “El año 2009 ellos quisieron hacer un experimento conmigo. Eran 12 agricultores los que estábamos sembrando en Chile ese tipo de maíz y sólo a dos nos hicieron sembrar hileras de hembras (de semilla transgénica) y machos (de semilla híbrida) en proporción 4:1; los otros productores sembraron en proporción 4:2. El SAG estaba a cargo de fiscalizar y en mi opinión es cómplice de la empresa, porque en sus informes anotó que yo había sembrado 4:2, lo que estaba a la vista que no era así. Según sus informes, pareciera que yo hubiera sembrado con las mismas instrucciones que les dieron a los demás productores. Pero no, yo sembré a ciegas, hacía lo que ordenaba la empresa, ni me fijaba en lo que escribía el certificador del SAG porque el contrato me obligaba a seguir estrictamente sus instrucciones.”
Quemar con Roundup el maíz del vecino
Entre las instrucciones del SAG está asegurarse que no haya maíz criollo cerca, porque podría cruzarse con el cultivo transgénico y afectar su multiplicación. SAG vigila que no se perjudique la siembra de transgénicos, pero al productor convencional de esa especie no lo protege nadie. Siguiendo las recomendaciones de Monsanto, Pizarro pidió a un vecino que había plantado maíz, que lo sacara. Pero se trataba de una persona mayor, que no aceptó porque quería tener sus propios choclos para humitas en el verano. El productor informó a la empresa y el agrónomo Francisco Araya Vargas, le ordenó “Tírale Roundup” (el herbicida que mata cualquier planta que no sea transgénica). Pizarro prefirió cortar de noche las panojas del maíz del vecino para que no pudieran dar polen y multiplicarse. Lo cuenta con vergüenza.
Costos del juicio
ANASAC Chile /Monsanto a través de su gerente Rodrigo Malagüeño, aseguró en el juicio que ningún multiplicador de maíz transgénico los había demandado anteriormente. En general sólo las grandes empresas pueden ir a arbitraje a través de la Cámara de Comercio. Pizarro, que no estaba dispuesto a arruinarse en silencio, se arriesgó. “De partida tuve que pagar $700.000 para que me atendieran y luego $4.400.000 para financiar al juez. Puse una demanda por $218.000.000 y el juez finalmente falló en mi favor pero sólo saqué $37.000.000 que es muchísimo menos de todo lo que he perdido.”
Explica Pizarro: “Yo no recibí instrucciones adecuadas para la siembra y por eso la producción fue mala y por consiguiente la liquidación también. El precio se calcula sobre la base de la producción del mismo maíz por otros multiplicadores de la región del Maule, pero ellos recibieron instrucciones diferentes a las que me dieron a mí, y por eso produjeron mucho más que yo. Yo coseché 106.780 kg de maíz pero la producción real, seleccionada en la procesadora de Lo Espejo de acuerdo a los estándares requeridos por Monsanto, fue sólo de 38.509 kg”
La sentencia estableció que la empresa “incumplió una obligación de hacer, consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto, cayendo en incumplimiento contractual negligente”.
La captación de productores rurales
A Pizarro lo buscó Monsanto. Llegaron hasta el predio donde él cultivaba hortalizas en Melipilla y le dijeron que por satélite lo habían ubicado porque el lugar se prestaba para cultivo de maíz transgénico pues no había otro maíz convencional cerca. El primer año (2008) le regalaron la semilla transgénica y el Roundup. Pizarro sólo tuvo que comprar abonos e insecticidas. Incluso le pagaron el arriendo del predio. El sólo debía cuidar el cultivo. Le ofrecieron pagarle tres millones de pesos por hectárea. En 2009 también le dieron la semilla “pero el veneno lo compré yo. Estuve dos días sembrando y a pesar que yo tenía máquinas la empresa me obligó a sembrar con las de ellos, que son más nuevas, eso fue un gasto enorme”, explica el productor rural. Ese mismo año Mosanto compró la división de maíz y soya de ANASAC. Los productores recibieron una nota diciendo que en adelante, debían seguir las instrucciones de ANASAC Chile, es decir de Monsanto, el nuevo dueño. Pero para los efectos comerciales y legales, curiosamente Pizarro debió entenderse con ANASAC SA, cuyo gerente es Rodrigo Malagüeño, una estrategia para no figurar abiertamente en la querella.
Incumplimiento de contrato
El arbitraje de la Cámara de Comercio estableció que ANASAC/Monsanto incumplió su obligación “consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto”, incurriendo en incumplimiento contractual negligente. La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó este fallo y no existen más instancias para este tipo de arbitraje. La sentencia de la Corte, firmada por Pilar Aguayo, Carlos Carrillo y la abogado integrante Claudia Schmat, también condenó a ANASAC a pagar los costos de la apelación.

José Pizarro concluye señalando: “Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”.
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fuente:
http://www.periodismosanador.blogspot.com/