miércoles, 10 de septiembre de 2014

Glaciares, de donde vienen nuestros ríos y agua subterránea

Informe sobre inventario de glaciares

La Ley de Glaciares es, lejos, uno de los emblemas de las luchas sociales por el ambiente y los bienes naturales en nuestro país. En tanto fuente y reguladores del agua, los glaciares deben ser protegidos a través de una prohibición explícita de actividades, e inventariados, en forma dinámica, cada cinco años, desde la sanción de la Ley N°26.639 (en 2010)

Es fundamental elaborar el  Inventario Nacional de Glaciares, que tiene por finalidad individualizar todos los glaciares y geoformas periglaciares existentes en el territorio nacional,  una obligación que dicha ley ordena y que permitiría darle plena vigencia.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, autoridad de aplicación de la norma, había convocado en dos oportunidades,  28 de noviembre de 2013 y 22 de mayo de 2014, a informar el estado de avance del Inventario, actividades que fueron suspendidas, y aún no se fijó nueva fecha. 

El Jefe de Gabinete  en su vista a la Cámara de Diputados, el 3 de septiembre del corriente, en respuesta a los requerimientos sobre el grado de avance del Inventario Nacional de Glaciares, ofreció el informe que aquí adjuntamos,

La última presentación del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), dependiente del CONOCET, data de junio de 2013. A esa fecha no se había avanzado con el relevamiento en las provincias con mayor actividad minera del país: San Juan, La Rioja, Catamarca, Salta y Jujuy. A pesar que la Ley de Glaciares es clara al definir las zonas prioritarias a inventariar, aquellas donde actualmente se realizan actividades de alto impacto como la minería, sin embargo las tareas de investigación comenzaron en las provincias de Mendoza, Chubut, Rio Negro y Santa Cruz.

El nuevo informe aporta:

Durante el año 2013 se dio término a los informes de los Inventarios de Glaciares de las siguientes sub-cuencas hidrográficas:

- Sub-cuencas Ríos Cuevas y Vacas, Río Tupungato, Ríos Blanco y Cordón del Plata y Arroyo Uspallata y Cordillera del Tigre todos de la Cuenca del Río Mendoza, y la subcuenca Río Tunuyán Sur, de la Cuenca del Río Tunuyán en la Provincia de Mendoza.

- Sub cuenca Río Manso Superior, de la Cuenca Río Manso y Puelo de la Provincia de Río Negro y Chubut;

- subcuenca Ríos de las Vueltas y Túnel, de la cuenca del Río Santa Cruz y subcuenca  Lago San Martín-Rio Mayer de la cuenca del mismo nombre ambos en la provincia de Santa Cruz.

El total de glaciares inventariados por los Profesionales del ING hasta el 31 de Diciembre de 2013 es de 12.946 totalizando una superficie de 5587 km2.

Las provincias con mayores avances siguen siendo Mendoza, Santa Cruz y Chubut.

En la provincia de San Juan se está trabajando en homologar el inventario realizado por el Instituto de Investigaciones Hidráulicas de la Universidad Nacional de San Juan.  Recordemos que la provincia está haciendo su propio Inventario.  El IANIGLA realizó tareas de campo para ello en la subcuenca Río Castaño, Río Blanco, río Ansilta, río Los Patos  y en la del Río Calingasta pero no hay informes o mapas concluidos.

En la provincia de Catamarca ha habido avances en la cuenca Alta del Rio Juramento- Subcuenca Río Santa María, Subcuenca de Andalgalá.

En la Provincia de Tucumán, se encuentra en ejecución el inventario de los glaciares de escombros y cubiertos de la subcuenca del Río Salí.

En la Provincia de Salta se ha realizado el inventario de los glaciares de escombros y cubiertos de la Subcuenca Río Bermejo superior, localizados en las Sub-cuencas Río Iruya, Condado y Los Toldos-Lipeo. El control de campo se encuentra en estado avanzado, el informe preliminar se encontraría en realización para ser elevado al IANIGLA en los primeros meses de 2014 para su revisión externa.

En la Provincia de Jujuy,  IANIGLA no ha realizado trabajos de inventario en la Provincia de Jujuy. El inicio de las tareas de inventario por parte de los profesionales del IANIGLA en la Provincia de Jujuy está programado para comienzos de 2015.

De la Provincia del Neuquén no hay datos, salvo la referencia a una nota  del 21 de Noviembre de 2012, en la que la Vice-Gobernadora Dra. Ana María Pechen informó a IANIGLA que la provincia  cuenta con un equipo integrado por 4 personas para llevar a cabo, en colaboración con el IANIGLA, el inventario de cuerpos de hielo en esta provincia…

  
En la provincia de la Rioja no se han realizados trabajos de inventario.

Si bien podemos reconocer que han habido avances en relación al informe brindado el año pasado, el relevamiento es muy lento y aún hay provincias donde ni siquiera han comenzado. Solo  ha finalizado el inventario de 7 subcuencas, en las provincias de Mendoza (donde el IANIGLA tenía ya trabajo efectuado), Río Negro y Santa Cruz. El resto de país sigue sin resultados y conclusiones finales.


El intento de proteger los glaciares de la megaminería,  de la explotación de hidrocarburos y de otras actividades contaminantes viene de un largo proceso iniciado por la Diputada -MC- Marta Maffei en 2007, mencionada ley fue sancionada en el 2010, y reglamentada en 2011. Esto es lo que tenemos hasta ahora…

ECOSUR, 10 setiembre 2014

Si desea contactarnos, puede hacerlo al  CE: ecosur@fundacionecosur.org.ar

martes, 9 de septiembre de 2014

Fracking y reservas de agua

OCRN
BUENOS AIRES
09 Sep 14

CIRC-20/14 (Riesgo hídrico de la fractura hidráulica)

1. El 02 Sep 14, el World Resources Institute (WRI) publica el estudio "Global Shale Gas Development: Water Availability and Business Risks", realizado a efectos de determinar en qué lugares del mundo la escasa disponibilidad de suministro hídrico podría constituirse en un factor limitativo para la explotación no convencional (NC) de gas y petróleo.

2. Para el caso que nos ocupa, el estudio del mencionado organismo consigna: que el 62% de las áreas NC más prospectivas de la RA (Aprox 58.000 km2) están afectadas por un bajo nivel de estrés hídrico; que el 10% (Aprox 9000 km2) está sometido a estrés bajo-moderado, y que el 28% restante (Aprox 26.000 km2) enfrenta condiciones de aridez.

3. Es útil recordar que, globalmente, el país retendría el 11% del gas y el 8% del petróleo de fuentes no convencionales en aptitud técnica de ser recuperados.  Esos datos sobresalientes ubicarían a la Argentina como 2da potencia de gas NC del mundo, detrás de CHINA, y como 4ta potencia en materia de petróleo, detrás de RUSIA, EEUU y CHINA.

4. A nuestro juicio, y en este marco, resulta pertinente considerar:

  a. Conforme al documento referido, si bien la fracturación hidráulica está propulsando el rápido desarrollo de recursos NC, los mismos se distribuyen de forma irregular en zonas donde el agua no es un recurso abundante.  Es de resaltar que, dependiendo de múltiples factores, la concreción de un pozo productivo mediante esa técnica (por un período de 5-40 años) requiere del empleo de 7-23 millones de litros de agua.

  b. Del mismo modo, se aprecia que en la Cca NEUQUINA se hallaría la zona más prospectiva de la región (con las 3/4 partes de las reservas nacionales de gas/petróleo NC), merced a características geológicas favorables y a la infraestructura petrolera presente.  Sin desmedro de ello, es dable notar que el 70% del área de interés (Aprox 21.000 km2) sufre de estrés hídrico bajo-moderado, no obstante lo cual en algunos sectores sus acuíferos padecen de estrés de nivel medio-elevado.

  c. Asimismo, se destaca el significativo porcentaje (74%) del área económicamente aprovechable de la Cca del Golfo SAN JORGE (Aprox 16.000 km2) que se encuentra en zonas áridas con limitada provisión hídrica, enfrentando en consecuencia severas sequías de alta a extremadamente alta intensidad.

  d. Por último, en lo que respecta al riesgo atinente a la escasa disponibilidad de agua, se advierte que la percepción de amenazas (ciertas o no) en cuanto al agotamiento hídrico puede exacerbar el rechazo público a la fracturación hidráulica, causándole a las empresas la pérdida de legitimidad social para operar (consentimiento), e incluso motivando a las autoridades a prohibir el procedimiento.

SOBRE EL OCRN: consustanciando la experiencia y aprendizaje obtenidos durante más de una década por dos militantes del ecologismo popular, el OCRN es creado el 27 Sep 10 con el objeto de facilitar en la RA el monitoreo abierto, equilibrado y colaborativo de conflictos por los recursos naturales (ver http://ocrn.info/).

Lorena R Schrott
Dir Grl/OCRN
lorena@autistici.org

lunes, 8 de septiembre de 2014

Minería a cielo abierto, la peor contaminación

Últimamente se avanzó algo -muy poquito- para evitar la contaminación de la cuenca del Salí-Dulce con exceso de materia orgánica, producida por ingenios y papeleras, principalmente. Lamentablemente no se hicieron ni se están haciendo estudios de metales pesados, y sabemos que la minería química está volcando a la cuenca elementos extremadamente tóxicos (plomo, arsénico, mercurio, etc.). Si no nos despertamos, vamos a una catástrofe ambiental



La minería bajo la lupa.


BRECHA,  29 Agosto 2014 Escrito por: Eliana Gilet .

La Alumbrera en Catamarca 

Con el investigador argentino Horacio Machado Aráoz

Magíster en ciencias sociales de la Universidad de Catamarca, Machado estuvo en Montevideo invitado por la regional sur de la Asamblea Nacional Permanente (ANP) para presentar su libro "Potosí, el origen",1 un ensayo sobre la explotación minera en América Latina como cuna y sostén del mundo tal cual es.

En Catamarca se instaló la primera explotación de minería a cielo abierto de Argentina. ¿Cómo fue ese proceso y cómo es la situación actual?
La minería trasnacional a gran escala empieza en Argentina en 1993, con la sanción de las nuevas leyes que impone el Banco Mundial en toda América Latina.
En 1995 se inició la construcción de La Alumbrera, el primer emprendimiento de explotación a cielo abierto, en una zona de Catamarca que está entre dos departamentos: Belén y Andalgalá. Cuando se instaló no se conocía la modalidad extractiva a cielo abierto, ni la envergadura de la explotación, ni las voladuras, ni el uso de químicos. La minería entró con profundo desconocimiento de toda la población, bajo un discurso que prometía el desarrollo, la expansión de las economías locales como proveedoras de las empresas, que la empresa iba a generar 10 mil puestos de trabajo. Menciono esta cifra porque era parte de la publicidad oficial que el gobierno de la provincia hacía en ese momento. Hoy, La Alumbrera ocupa a entre 800 y mil personas en forma directa. En el momento de la construcción empleó a 4 mil, pero en la explotación se redujo más de cuatro veces. Ahí empezaron los primeros conflictos, que no tuvieron que ver con el ambiente sino con las promesas incumplidas del desarrollo minero. Se abrió un primer ciclo de protestas, entre 1997 y 2000, y se formó en Belén La Voz de los Pueblos, que reclamaba empleos y la estructura social que había prometido La Alumbrera: construcción de caminos, acueductos. Claro, la empresa construyó, pero para usufructo de sí misma. Sólo de ella.
Las protestas desencadenaron una primera ola de represión, de persecución. Hubo personas que estuvieron detenidas bajo situaciones irregulares durante más de una semana.
Ya en 2001 comienzan a sumarse otros motivos de reclamo y movilizaciones. Surgen los impactos sobre el ambiente, principalmente en el agua. Los pobladores de la zona, agricultores y criadores de ganado, empezaron a tener problemas debido a la mortandad de cabras y vacas, aparecían zorros sin pelo. En ese entonces ya se sabía de qué tipo de minería se trataba. Ya se conocían también las voladuras: La Alumbrera, que usa diez toneladas de explosivos por día y consume 100 millones de litros de agua, ha ido dejando un cráter (que ellos llaman open pit y los chilenos, el tajo abierto) que tiene más de 1,5 kilómetros de diámetro por 800 metros de profundidad.
Hay igualmente afectaciones sanitarias: afecciones raras, enfermedades broncopulmonares, en la piel, en los ojos, dermatitis.
En el departamento de Santa María, vecino a donde está localizada la mina, el río Santa María, de donde se obtenía el agua para el riego de los cultivos locales (es una zona en que se planta mucho tomate, pimiento, pimentón, comino) de repente se seca y se quedan sin agua. Tienen que empezar a hacer perforaciones para extraer agua subterránea, y con el tiempo es necesario ir cada vez más profundo.
En 2001 la gente de Esquel (en Chubut) conoce el proyecto de una minera norteamericana que quiere explotar el yacimiento de El Desquite, en el sur de Argentina. Los vecinos invitan a la gente de Andalgalá para saber un poco de qué se trata este tipo de explotaciones, porque la minera había ido con el mismo discurso que va a todas partes, diciendo que generaría empleo y desarrollo. De ahí surge la asamblea de Esquel.
La asamblea terminó en el proceso del plebiscito del No a la mina, que paró el proyecto.
Fue el primer y  único plebiscito que se hizo en Argentina, en marzo de 2003, en un contexto de gran crisis social y altos niveles de desempleo. Aun así, más del 80 por ciento de la población de Esquel dijo que no a la minería. Con la expansión del modelo minero hacia todas las provincias cordilleranas, la resistencia buscó y reclamó la vía del plebiscito como una medida democrática para parar este tipo de emprendimientos. Se pidió un plebiscito en Calingasta (San Juan), en Chilecito y Famatina (La Rioja), en Andalgalá y Tinogasta (Catamarca). Sistemáticamente esos pedidos fueron denegados por las cortes de justicia provinciales, declarándolos inconstitucionales, con el argumento de que los recursos minerales son de competencia de la provincia y no de los municipios.
Esto nos muestra claramente el modelo minero. No sólo afecta el ambiente, sino las condiciones de posibilidad de la democracia, el derecho a decidir de la gente sobre su propio territorio. La minería se impone como un modelo donde el Estado aparece como un apéndice para viabilizar los intereses de grupos transnacionales y de países extranjeros, que son, finalmente, los usuarios de estos recursos. El cien por ciento de los minerales que se extraen se exportan: el oro, el cobre, la plata, el molibdeno. Y también el agua y la energía, a través de cada tonelada que sale de las minas.
El argumento planteado para negar la consulta a las poblaciones es el mismo que está dándose en los departamentos de Uruguay que intentaron plebiscitar la minería a cielo abierto.
Esto comienza con una flagrante violación a la soberanía popular. Su origen tiene que ver con la legislación que impulsó el Banco Mundial a principios de los noventa en toda América Latina, que produjo un marco normativo con el objetivo de promover la radicación de capitales mineros en el continente. Para hacerlo, tomó como modelo la legislación que sancionó Augusto Pinochet en Chile. Como todos sabemos, cuando Salvador Allende gana las elecciones chilenas, en 1971, impulsa la nacionalización del cobre. En ese momento, de Chile salía el 50 por ciento del cobre que se consumía en el mundo. Un año después del golpe del 73 y del asesinato de Allende, Pinochet promueve una ley de inversiones extranjeras, que será luego el modelo que va a tomar el Banco Mundial para imponer la nueva legislación minera. En 1991, Perú cambia su legislación, en 1992 lo hacen Bolivia y México, en el 93 Argentina, en el 96 Brasil.
A lo largo de estos pocos años, todos los países reformaron su legislación minera, contrayendo deuda con el Banco Mundial, porque era un crédito para la modernización del sector minero. Nuestros legisladores la aprobaron sin tener idea de qué se trataba. Por eso digo que ahí hay un fraude a la soberanía popular, porque es una legislación que no tiene nada que ver con los intereses de nuestros pueblos y sí con una forma de resolver la crisis que el sector minero atravesaba a nivel mundial, con el agotamiento de los yacimientos en el norte y las presiones sociales que se daban allí por los pasivos ambientales que había dejado la minería.
Las nuevas legislaciones construyeron las condiciones de rentabilidad extraordinaria de las explotaciones.
En el libro se lo presenta como investigador militante. ¿Qué significa eso?
Primero que nada, no creo en la idea de neutralidad política de la ciencia. La ciencia es una forma de construcción del conocimiento y los saberes, una práctica atravesada por todo el juego de intereses y de tensiones y contradicciones que habitan una sociedad.
La idea de presentar a un científico como una persona técnica, que construye conocimiento completamente desligado de sus valores, de sus creencias, de sus posiciones ante la vida, es una idea errónea, muy usada por otra parte para distorsionar y encubrir discursos seudocientíficos que terminan legitimando las posturas de las empresas y los sectores poderosos.
El primer criterio de cientificidad que me parece importante tomar en cuenta es hacer una objetivación del lugar de enunciación, desde dónde nosotros estamos viendo la realidad. No hay un punto ciego. No es el investigador el que está arriba de todo, mirando desde el aire. Yo no puedo escindir mi lugar de la situación de un poblador que vive en una provincia que ha sido impactada por este modelo minero.
La idea de la militancia tiene que ver con la idea de hacer una ciencia post-positivista. Explicitar cuáles son nuestros compromisos a partir de un marco normativo, manteniendo la idea de objetividad, seriedad y rigurosidad en la construcción de los datos y la investigación de las fuentes.
Así fue que iniciamos una serie de trabajos de campo con las asambleas que empezaban a organizarse y a constatar los impactos que provocaba la minería. La primera vez que fui a Santa María le dije a la gente que era de la Universidad de Catamarca, y la gente no me quería contestar. Los científicos de mi misma universidad que me habían precedido eran geólogos e hidrólogos que habían estado trabajando para la minera y les habían dicho que no iba a haber ningún tipo de impacto.
Lo cierto es que los pobladores de Andalgalá, de Belén, de Santa María, así como de las asambleas que se fueron construyendo a lo largo de las provincias cordilleranas afectadas por proyectos mineros, construyeron un sistema de conocimiento e información muy sólido. Es de algún modo ridículo pensar que un biólogo que viene de Canadá a hacer un estudio de impacto ambiental puede, en pocos meses, saber más que esos campesinos que generación tras generación han vivido ahí y crecieron en relación permanente con esos ríos, con esos bosques.
Se trata también de correrse del colonialismo que hay en la idea de ciencia hegemónica, donde los que creen que tienen el conocimiento porque han pasado por la universidad desconocen los saberes y los conocimientos que construyen las poblaciones.
¿Esa es la línea que sigue este trabajo?
Potosí, el origen. Genealogía de la minería contemporánea trata de demostrar los vínculos históricos constitutivos entre minería y colonialismo.
El colonialismo y el sistema-mundo moderno, el capitalismo, nacen con la conquista y la colonización de América.
La puesta en explotación del Cerro Rico del Potosí, en 1545, es la revolución mineral que da origen a las instituciones de la modernidad. No habría habido mercado mundial sin la ingente cantidad de plata que se extrajo de Potosí, ni Estado moderno si la dinastía de los Austria, con Carlos V primero, no hubiera tenido que armar un gran dispositivo de control de las poblaciones para la explotación de las minas. En Potosí trabajaban 40 mil personas a lo largo de todo el año bajo un régimen disciplinario extenuante. Llegó a ser en el siglo xvii una de las ciudades más pobladas del mundo: tenía más de 200 mil habitantes. Más que Roma, París, Madrid, más que Sevilla incluso.
¿Qué es Potosí hoy? Una ciudad latinoamericana pobre como cualquier otra. El ciclo de la minería puede generar un breve y efímero período de riqueza, pero es una riqueza que tapa el proceso de empobrecimiento histórico, que genera las condiciones de pobreza crónica bajo las cuales viven los territorios expoliados y saqueados, no sólo desde el punto de vista económico, sino desde el punto de vista ecológico.
El colonialismo tiene que ver con una economía que piensa un territorio como zona de saqueo, zona de sacrificios para el abastecimiento de otro. Desde 1492 América Latina fue pensada como una zona de pura y mera extracción. Pero la  "colonialidad" aparece cuando ya no es un poder externo el que viene y por medio de la violencia impone un régimen de extracción y saqueo, de superexplotación de la naturaleza exterior e interior (la fuerza de trabajo, los cuerpos, las poblaciones) sino que se vincula con el hecho de que nosotros mismos, nuestros propios gobernantes, asumen la mirada del colonizador.
Bajo la fantasía colonial del desarrollo, adoptan un modelo donde de un lado se ve civilización y de otro barbarie, de un lado desarrollo y del otro subdesarrollo.
Desde que empezamos nuestra vida independiente, las elites criollas construyeron la misma idea colonial de explotación de la naturaleza, de desconocimiento de la condición humana de nuestras poblaciones indígenas y afrodescendientes, y de sus saberes: se las veía como los salvajes que había que educar y civilizar para que pudiéramos llegar a la ansiada modernidad.
Hoy estamos en la misma. Nuestros gobiernos, en nombre de programas de izquierda o de derecha, están impulsando un proceso de desarrollo nacional que sigue más o menos esas mismas pautas. Nuestros gobernantes asumen políticas absolutamente funcionales a las trasnacionales y a la reproducción de las desigualdades ecológicas, la más fundamental de las otras desigualdades: la superexplotación de la energía, el agua, de los nutrientes del suelo, que se van a abastecer el consumo del mundo, un consumo ultra desigual, en forma de concentrados de cobre, de porotos de soja, de pasta de celulosa...
La idea de extractivismo tiene que ver con la explotación de la naturaleza para abastecer el consumo diferencial de otras sociedades, otros territorios.
Una de las ideas que sustenta esa posición es la del crecimiento permanente.
Kenneth Boulding, un economista estadounidense, decía que los que creen y pregonan el crecimiento infinito son locos o son economistas. Vivimos en la hiperracionalización y en la sociedad de la información y en la sociedad científica, bajo un mito que es increíblemente irracional: la idea de creer en el crecimiento infinito, cuando nuestro planeta es finito.
En 1972, cuando se produce la primera crisis energética mundial, los científicos de los países más poderosos se reunieron en torno al Club de Roma y produjeron lo que se conoce como el Informe Meadows sobre el estado ambiental del mundo. Ese informe llevó por título "Los límites del crecimiento". Los científicos tomaron nota de que se estaban agotando los recursos naturales y que no había posibilidad de sostener el crecimiento.
El crecimiento necesita tasas cada vez más altas de explotación de los recursos, pero hay recursos que no son renovables, como los minerales y los hidrocarburos, y otros que son agotables, cuya regeneración depende de la tasa de extracción a que sean sometidos, como la biomasa, la tasa de fertilidad del suelo, el agua.
En 1974 un gran sociólogo latinoamericano, Celso Furtado, conoce este informe y escribe "El mito del desarrollo", un artículo en el que dice que nosotros, los países del Sur, periféricos, hemos sido históricamente proveedores de materias primas y queremos llegar a ser como ellos. Lo que el informe Meadows nos muestra es que eso está basado en un mito, porque físicamente es imposible.
O habría que ir a explotar un continente entero.
A menos que encontremos dos o tres planetas Tierra que tengan las mismas características que nos lo hagan posible. Como eso no ha sucedido, y es muy improbable que suceda, la idea del desarrollo como crecimiento infinito es un mito. Hace 40 años que se conoce esta idea. Fijate, el mismo momento histórico del avance del neoliberalismo. Los países del Norte se dijeron entonces: como el crecimiento ilimitado es imposible, reorganicemos la apropiación desigual del mundo. El neoliberalismo, desde el punto de vista de la geopolítica, significa un nuevo plan por el que los países industrializados reorganizaron la apropiación de los recursos naturales, de las materias primas de los del Sur. Eso es lo que hasta hoy estamos viviendo.

1. Editado por Mar Dulce. En Montevideo puede encontrarse en la librería Kronopios, en el hall de la Facultad de Humanidades.

martes, 2 de septiembre de 2014

Nuevo libro sobre Política Ambiental

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Penurias-medio-ambiente-despojado_0_1202879745.html


Penurias del medio ambiente despojado

Ecología política. Maristella Svampa y Enrique Viale tejen un diagnóstico alarmante del ecosistema Local agobiado por el modelo industrial imperante.

POR HECTOR PAVON

La Argentina está en emergencia ambiental? “Vivimos en una sociedad en la que los riesgos y las incertidumbres causados por la dinámica industrial y la opción por un crecimiento económico exponencial e ilimitado producen daños sistemáticos e irreversibles en el ecosistema, que afectan y amenazan las funciones vitales de la naturaleza y la reproducción de la vida”. Así, duro y escéptico, arrancaMaldesarrollo. La Argentina del extractivismo y el despojo (Katz Editores) el libro en el que Maristella Svampa y Enrique Viale deconstruyen un país que presenta puntos críticos en su ecología política, en la explotación de recursos naturales y en el cuidado del medio ambiente. Muchos responsables, pocas soluciones y un futuro más que comprometido. De ello hablan en esta entrevista los autores de este libro preocupante.
–Si pudiéramos definir la crisis en relación a la situación ambiental de la Argentina, ¿cómo lo expresarían?Enrique Viale: – En todo el país se ha consolidado un modelo extractivista-exportador que sobreexplota a la naturaleza, donde son las corporaciones las que dominan los territorios; teniendo como paradigmas a la minera Barrick en la cordillera, Monsanto en el campo, IRSA en las ciudades y, ahora, Chevron en el subsuelo. A este control territorial hay que sumarle la extrema situación que se sufre en el ámbito metropolitano con la incontrolada contaminación de sus dos grandes cuencas, el Riachuelo y el Reconquista.
–El maldesarrollo es pura responsabilidad de las instancias gubernamentales? ¿Dónde se vuelve más visible?Maristella Svampa: – El maldesarrollo tiene que ver no sólo con modelos de producción sino también con modelos de consumo que prevalecen tanto en el norte como en el sur global, con lo cual estamos entonces frente a un problema de fondo, de orden civilizatorio. Esto no significa desresponsabilizar a los gobiernos, cuando vemos que éstos promueven activamente dichos modelos de maldesarrollo. Es lo que hizo el kirchnerismo a través del modelo sojero, el de megaminería y ahora con el de hidrocarburos. Tomemos el sojero: en vez de pensar en una transición y salida del monocultivo, el gobierno redobla la apuesta con el Plan Estratégico Agroalimentario 2010-2020, que plantea un aumento del 60% de la producción de soja, con los efectos que esto tiene en términos de deforestación, corrimiento de la frontera agropecuaria y, por ende, de mayor criminalización y represión de campesinos e indígenas. A esto sumaría los nuevos convenios con Monsanto y los conflictos en Córdoba, que también ilustran la relación entre modelo sojero y regresión de la democracia; y el proyecto de la nueva Ley de semillas, que avanza en el sentido de la mercantilización. Así, la visibilidad del agronegocio como modelo de maldesarrollo es cada vez mayor.
–En los casos tratados se contraponen las acciones contaminantes con la defensa de la fuente laboral. ¿Cómo se sale de este callejón?Viale: – Es una falsa dicotomía. No hay región en el mundo que haya logrado un verdadero desarrollo socioeconómico con estas figuras extremas del extractivismo, a lo sumo puede generar “crecimiento económico” (aumento del PBI), como sucede en el Perú minero, pero éste es volátil, con escaso “derrame”, sin auténtico progreso para la población y una alarmante reprimarización de la economía.
–¿Qué puntos evidencian la continuidad entre el Consenso de Washington y el de las commodities?Svampa:– Hay continuidades y rupturas. El Consenso de Washington puso en el centro la valorización financiera y conllevó una política de ajustes y privatizaciones, redefiniendo el rol del Estado, mientras que el de los commodities coloca en el centro la implementación masiva de grandes emprendimientos extractivos orientados a la exportación de materias primas, estableciendo un espacio de mayor flexibilidad en cuanto al rol del Estado, lo que permite el despliegue y coexistencia entre gobiernos progresistas y conservadores o neoliberales. En ambos la noción de “consenso” es crucial, pues hay un acuerdo sobre el carácter irrevocable o irresistible de la dinámica propia del período: el neoliberalismo en los 90; el extractivismo en la actualidad. El discurso es que “no hay otra alternativa”, lo cual apunta a descalificar las resistencias colectivas y a instalar un lenguaje de la resignación, suturando la posibilidad de pensar otras opciones de desarrollo.
–¿En qué se basa la existencia de una ilusión desarrollista en la región?Svampa: – Eso era en otras épocas, cuando la cuestión ambiental estaba ausente del problema y todo recaía en la incapacidad del estado de transformar sus recursos en materia de acumulación y desarrollo. Pero la ilusión desarrollista está conectada con un imaginario social muy arraigado sobre la naturaleza americana, considerada como extraordinariamente pródiga en recursos naturales. Esta idea de la abundancia genera una visión mágica, una fiebre eldoradista visible en la creencia de que, gracias a las oportunidades económicas actuales –los altos precios de las materias primas– y la creciente demanda de China, es posible acortar rápidamente la distancia con los países industrializados y alcanzar el desarrollo. Es lo que hoy vemos detrás del consenso sobre el fracking en Vaca Muerta, que une al gobierno con la oposición. Hay un rechazo a cualquier crítica; todos buscan creer; niegan o minimizan los graves impactos ambientales y sociosanitarios, pero también los costos políticos y económicos.
–¿Cuánto ha cambiado la noción de territorio en estas últimas décadas?Svampa: – En los 90, el territorio aparecía ligado al barrio y era la piedra de toque para la auto-organización comunitaria; el lugar privilegiado para la repolitización de las relaciones sociales, en el sentido de la lucha, la solidaridad y el trabajo. Eso sucedió con los movimientos de desocupados. Pero en los últimos años, frente a la expansión del extractivismo, el concepto de territorio se cargó de otras dimensiones. Hay que entender que modelos como el de agronegocio, la megaminería, los grandes emprendimientos turísticos y residenciales, el fracking, implican una ocupación intensiva del territorio, generan una colisión de territorialidades, y no permiten la coexistencia con otros modelos de desarrollo y otros estilos de vida. Así, los movimientos socio-territoriales que hoy emergen apuntan a la defensa de los bienes colectivos y vehiculizan otros lenguajes de valoración del territorio, por fuera del eficientismo dominante.
–¿Cómo han reaccionado las comunidades afectadas? ¿Pudieron sostener sus luchas? ¿Fueron escuchadas?Svampa: – En la Argentina son numerosas las resistencias, pero todo depende del modelo al que hagamos referencia y también de la escala en la que se sitúe la lucha. Por ejemplo, la megaminería suscitó resistencias desde temprano y creo que eso se debe a que en la Argentina no hay tradición de minería a gran escala. Y aunque las empresas nunca se van del todo, entre 2003 y 2010 siete provincias sancionaron leyes que prohíben este tipo de minería. Con respecto al fracking, unos 35 municipios ya cuentan con ordenanzas que prohíben esta técnica, pero la tendencia es que la Nación y las provincias no avalen estos procesos. Respecto de la soja, el modelo agrario está tan naturalizado y la tendencia a la sojización es tan alta, el patrón de dominación tan fuerte, que las medidas adoptadas por el Estado son irrisorias comparadas con los impactos.
Viale: – Estas luchas ciudadanas están dejando huellas históricas en la defensa de los territorios y una luz de reflexión sobre el saqueo económico, la devastación ambiental, social, cultural e institucional que significan las figuras extremas del extractivismo en la Argentina: la megaminería, el fracking, el agronegocio y la especulación inmobiliaria. Esquel, Famatina, Loncopué, Malvinas Argentinas, entre otras localidades, son emblemas de lucha y perseverancia.
–¿El kirchnerismo tiene algún tipo de contradicción interna en el tratamiento de temas como fracking o megaminería, por ejemplo?Svampa: – El kirchnerismo comparte con las corporaciones transnacionales la visión del progreso y el desarrollo. Más allá de los discursos épicos, las alianzas con los sectores trasnacionales son estratégicas. La megaminería fue un punto ciego durante mucho tiempo, pero después de la pueblada de Famatina, en 2012, el kirchnerismo hizo explícito su apoyo al modelo y no dudó en estigmatizar a aquellos que se oponían. Para el caso del fracking, esto fue facilitado por la crisis energética y el discurso nacionalista que vino de la mano de la estatización parcial de YPF.
Viale: – Estos conflictos desenmascaran el pacto entre gobierno y corporaciones, lo que choca de frente con el relato de supuesto enfrentamiento. Por ello el gobierno se encargó de modo sistemático de obturar el debate negando las graves consecuencias ligadas a la expansión y consolidación del modelo extractivista.
–¿Y cómo actúa el gobierno de la Ciudad con la edificación ilimitada, por ejemplo?Viale: – El gobierno macrista utiliza la cuestión ambiental a través de la entelequia “Ciudad Verde”, símbolo del marketing verde. En la ciudad se consolidó un modelo donde la (poca) naturaleza urbana y los espacios públicos son completamente sacrificables en pos del “crecimiento” de la ciudad y la generación de renta para las corporaciones inmobiliarias. Se impermeabilizan los suelos, se construye y urbaniza irracionalmente y se avanza sobre las superficies absorbentes en áreas urbanas que no las planifica el interés general, sino la especulación inmobiliaria a través de los privilegios que le conceden los poderes del Estado. Un ejemplo de ello fue el resultado del Pacto PRO-K en la legislatura porteña –noviembre de 2012– que entregó casi 200 hectáreas de tierra pública de la Ciudad a la especulación inmobiliaria y los centros comerciales.
–¿Los movimientos sociales pueden pensar políticamente más allá de la problemática que los convocó?Svampa: – A los movimientos hay que comprenderlos en un sentido dinámico: nacen con una reivindicación puntual, acotada, pero en el proceso de movilización, muchos incorporan temas más amplios a su plataforma discursiva y representativa. Gran parte de esta comprensión global se debe a su inserción en un campo de lucha más amplio que los conecta con otras organizaciones sociales, y las opone a toda suerte de poderes (empresas transnacionales y gobiernos).
–El papel de la Corte llamando a una solución conjunta en el caso Riachuelo, ¿puede replicarse en otras cuestiones ambientales?Viale: – Esa actuación generó expectativas prontamente disipadas cuando la Corte eludió pronunciarse en otras causas, como la problemática de los agroquímicos. O, cuando actuó con una llamativa celeridad para levantarle el embargo judicial a Chevron (que habilitó el acuerdo con YPF), lo que contrasta con la causa por contaminación sobre los glaciares contra la minera Barrick en Pascua-Lama, que duerme hace más de 6 años en un cajón. Por su parte, la situación de la Justicia en las provincias también es preocupante. Es conocida por quienes seguimos los juicios emanados de reclamos por tierra, agua o minería, la connivencia de la Justicia local, aunque sean juzgados federales, con las corporaciones económicas.
–¿Cuándo se identifica al extractivismo urbano como problemática ambiental?Viale: – El extractivismo también llegó a las grandes ciudades con la especulación inmobiliaria que expulsa y provoca desplazamientos de población, aglutina riqueza y territorio, se apropia de lo público, provoca daños ambientales. El éxito de la ciudad se busca a través de indicadores como la construcción de metros cuadrados y el aumento del valor de los inmuebles. Los barrios pierden identidad y sus habitantes no tienen decisión en las políticas de planeamiento urbanas. Los inmuebles se convierten en una especie de commodity, mercancía, pura especulación. En la Ciudad en los últimos diez años se construyeron 20 millones de m2 y creció un 50% la población de sus villas. La mitad de los inmuebles de Puerto Madero están vacíos. La contracara de esta especulación inmobiliaria es la emergencia habitacional de todo el país.
–¿Cómo los encuentra posicionados el futuro argentino? ¿Son optimistas?Svampa: – No soy optimista. Y no sólo porque creo que el kirchnerismo nos deja una década hipotecada, lo cual no se reduce a la cuestión socioambiental y sanitaria, sino porque su abandono cada vez más explícito del llamado “espacio progresista” tiene también una contracara oscura: me refiero a la derechización de las fuerzas políticas, hasta hace poco pertenecientes al campo de la centro-izquierda, como sucede en UNEN. La oferta electoral de 2015 nos encontrará divididos entre una mayoría que abarca posiciones de derecha dura y centroderecha (Macri, Massa, Unen, peronistas variopintos), y una izquierda, la alianza trotskista, minoritaria, cuyas dificultades de aglutinamiento político son muy persistentes.
Viale: – Más allá del escenario electoral pesimista que hace Maristella, con el cual coincido, me parece importante resaltar que se están reconstruyendo y resignificando conceptos elementales para saltear la encrucijada que el capital transnacional puso sobre la región: derechos de la naturaleza, soberanía alimentaria, vivir bien, justicia ambiental, derecho a la ciudad, eco-socialismo, bienes comunes, alternativas al desarrollo, entre otros. Estos lenguajes forman parte del diálogo cotidiano de los pueblos que están defendiendo sus territorios, de estas nuevas formas de resistencia y alternativas al sistema, que dejan ver, al menos de manera incipiente, síntomas e indicios para construir un nuevo paradigma civilizatorio.

lunes, 1 de septiembre de 2014

En la Facultad de Agronomía de la UBA, especialistas de la Argentina, Uruguay, Brasil y España debatieron sobre la distribución de alimentos, el impacto de los agroquímicos en la salud y el acceso de los pequeños productores a las semillas, con críticas al sistema agroalimentario actual.

Informe completo: http://www.agro.uba.ar/noticias/node/1229
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Salud en emergencia
Investigadores de la Universidad de Buenos Aires hicieron especial hincapié en la detección de un aumento de las enfermedades  vinculadas con el manejo de agroquímicos.
"Hemos pasado de no tener químicos de síntesis en la década del 30, a tener más de 500.000 en la actualidad, que en su mayoría no están estudiados según sus efectos en la salud humana. En menos de un siglo hemos cambiado el mapa de enfermedades, en virtud de la expansión de estos plaguicidas", dijo Lilian Corra, médica pediatra, directora de la Carrera de Médico Especialista en Salud y Ambiente de la Facultad de Medicina de la UBA.
"Los daños de la salud pueden ser irreversibles y afectan a los productores y sus familias desde muy temprana edad, así como a la población rural y general", afirmó. Entre las enfermedades que aumentaron su incidencia en las últimas décadas, señaló la infertilidad, el cáncer infanto-juvenil y del adulto, las enfermedades endocrinológicas (diabetes, hipo e hipertiroidismo) e inmunes.
Al mismo tiempo, señaló que "prácticamente no hay planes internacionales o información actualizada de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o de la Organización Internacional de la Salud (OMS), que los gobiernos utilizan para tomar información y regular los herbicidas".
Por su parte, el médico Nicolás Loyacono, coordinador de la Red Universitaria de Ambiente y Salud, advirtió que hoy se hacen pulverizaciones en zonas cercanas a hospitales y escuelas, y en pueblos y ciudades del país que lindan con campos sembrados con cultivos transgénicos, donde el problema se agrava.
"No hace falta esperar a que la población esté afectada, hay mecanismos para encontrar el problema de manera temprana", concluyó.

viernes, 29 de agosto de 2014

La enfermedad renal crónica asociada al consumo de agua con glifosato


Lo que esta pasando en Sri Lanka es muy similar a lo que puede pasarnos a nosotros. A principios de este año investigadores llegaron a la conclusión -con un trabajo claramente científico- de que la enfermedad renal crónica está asociada al consumo de agua con glifosato (http://www.mdpi.com/1660-4601/11/2/2125) . Pero parte del mismo Estado armó una investigación paralela tratando de culpar al Cadmio como responsable de esa patología en dicho país (me hizo recordar que en el juicio de Ituzaingo-Cordoba se quería vincular los metales pesados de un anterior basural para tapar la contaminación con pesticidas y hacer zafar a los fumigadores). Si bien el cadmio también se puede encontrar entre las contaminaciones que da la agricultura industrializada, ya que se encuentra en los fertilizantes, no es el elemento más dañino para la salud. Por la que los autores publicaron otra divulgacion científica donde demuestran la manipulación de datos (sospechan que se hizo por la  intromisión de las empresas de agronegocios en su país).
Eduardo Rossi
 
http://www.biomedcentral.com/1471-2369/15/124
 
 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Producción de arroz modificado genéticamente en China llega a su fin

Fuente y artículo completo:
http://piensachile.com/2014/08/fin-del-camino-produccion-de-ogms-en-china-llega-su-fin/

Mientras aquí nos negamos a -siquiera- mirar los informes sobre los daños a la salud que están produciendo los OGM, y seguimos apoyando nuestra economía en el monocultivo a escala industrial de estas semillas, es altamente probable que los productos resultantes se prohiban totalmente en nuestro principal comprador, lo que será un desastre para nosotros si no volvemos a diversificar la producción, imponer la rotación agro-ganadera y el manejo racional de los suelos, aprovechando la plasticidad de las semillas con su propia genética original.