lunes, 19 de febrero de 2018

NOS SUMAMOS AL TWITAZO #LosAgrotóxicosMatan

SUMATE AL TWITAZO #LosAgrotóxicosMatan
El Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, el que antes de asumir dijo no saber nada de ambiente, el que quiere modificar la ley de glaciares para favorecer a las mineras, el que se viste de planta y el Ministro de Agroindustria, Miguel Etchevehere, el ex Presidente de la Sociedad Rural, el terrateniente que mantenía a personas que trabajaban en situación de exclavitud, el investigado por estafa, administración fraudulenta y evasión tributariareunirán este mediodía para anunciar en conferencia cómo seguirán llevando adelante el GENOCIDIO Y ECOCIDIO en Argentina.

jueves, 14 de diciembre de 2017

El relato de los agroquímicos


La Nación, el 8 de diciembre de 2017, publicó la nota “¿Un mundo sin agroquímicos?” (http://www.lanacion.com.ar/2070279-un-mundo-sin-agroquimicos). El título parece invitar a un análisis profundo sobre el  tema más vital y controvertido de hoy,  pero nos lleva por un mar de juicios infundados, falta de lógica y execrable ética.
 El encabezamiento ya nos enrostra una declaración totalmente improbable: “sin estos productos habría mucho más hambre del que hoy existe”. Suena a verdad indiscutible porque a nivel de parcela se produce más usando tóxicos que sin ellos, pero eso no se puede extrapolar a nivel macro. La agricultura moderna destruye a la producción campesina, que es la que abastece a los más pobres, mientras produce  forraje y commodities  para la industria. El 50 % de la producción en este modelo se pierde como desperdicio; y el resto, si bien equivale a un 20 % más de lo que se necesita para alimentar al mundo, no puede ser pagado los hambrientos.  La agricultura ecológica con comercio justo sí puede alimentar al planeta entero porque aprovecha mejor tanto el recurso humano como los demás: agua, suelo, capital. Lo fundan muchos artículos científicos; un ejemplo: MODELOS ECOLÓGICOS Y RESILIENTES DE PRODUCCIÓN AGRÍCOLA PARA EL SIGLO XXI, -Department of Environmental Science, Policy and Management, University of California (http://revistas.um.es/agroecologia/article/viewFile/160641/140511). En esta línea, Naciones Unidas recientemente desmintió que los agroquímicos tóxicos sean necesarios para producir alimentos, los responsabilizó por la muerte de al menos 200 mil personas al año, denunció el lobby empresario y confirmó el impacto de los agroquímicos en la salud y el ambiente.
Otro juicio de base del artículo es llamar “judicialización de conflictos por toxicidad” al aumento de causas penales y civiles. El fundamento  es que en Estados Unidos hay cientos de casos por año y en Argentina miles: no toma en cuenta que los casos de toxicidad son mucho más graves y  numerosos  en los países en que hay reglas más laxas y peores controles. El 63 % de las frutas, verduras y hortalizas que se consumen en Buenos Aires y La Plata (donde viven 20 millones de personas) contiene agroquímicos tóxicos, según información del SENASA, -extraída bajo la presión de un amparo judicial interpuesto por “Naturaleza de Derechos”-.  El envenenamiento de las zonas rurales es mucho mayor en Latino-América que en América del Norte, así como el de los alimentos. http://www.biodiversidadla.org/Portada_Principal/Documentos/Argentina_Agrotoxicos_en_la_mesa
Atreviéndose más todavía, argumenta que  es equiparable la contaminación ambiental causada por motores y artefactos domésticos con la de los biocidas, sin mencionar estadísticas porque todas lo desmentirían. El tema no es trivial. La Red Universitaria de Ambiente y Salud solicitó la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos adjuntando informes y pruebas contundentes de daño grave e irreparable a la salud humana, del que se derivan consecuencias sanitarias como el aumento considerable de enfermedades graves: cáncer, leucemia, malformaciones, abortos espontáneos, lupus, etc, que los médicos de distintas localidades y provincias del país vienen denunciando desde hace años. Incrementos de más de 300 % para algunas de estas enfermedades en pocos años, coincidentes con la llamada “sojización”. (http://renace.net/?p=5676)
Luego predice  que sin agroquímicos tóxicos quedaríamos afuera de la “modernidad”. No explica el concepto de modernidad pero nos deja un miedo crucial: o nos dejamos envenenar o vivimos en cavernas. Aquí es donde más claramente choca contra las evidencias de explotaciones extensivas que logran excelentes rendimientos sustituyendo biocidas por buen manejo de suelos, control biológico de plagas y otras técnicas -algunas tradicionales, otras, más modernas que el sistema contaminante-. (http://www.huerquen.com.ar/Nota.php)
El artículo niega toda la información científica sobre los daños que producen, tanto los transgénicos, como los insecticidas y otros tóxicos que ingerimos; también ignora los estudios sobre deriva de nube tóxica y afirma -sin ninguna justificación- que 1000 metros de distancia de restricción para cascos urbanos es “exagerada”. La realidad es que encontraron en la Antártida insecticidas aplicados en la zona pampeana, y en Islandia sustancias tóxicas aplicadas en viñas francesas. Un líquido pulverizado en el aire viaja mucho más lejos de lo que se creía hace pocos años.
Cuando se refiere al componente social del drama, es en tono de burla. Escribe que los pobladores reaccionan “como si la magnitud de las siembras o la especificidad de lo que se cultiva predispusiera a la violación de la ley”.  Este juicio oculta un hecho muy probable: la monocultura y las siembras gigantescas son el negocio que se acabaría sin biocidas. La agronomía verdadera, la que no envenena el alimento que produce, es inmanejable para  pools de siembra pero más económica y rentable para pequeños y medianos productores; requiere mejor atención de suelos agua y cultivos, por lo que genera empleo e igualdad, además de ser saludable y sustentable.

El autor, al fin de tanto esfuerzo persuasivo, nos llama al diálogo civilizado (tal el fin de estas líneas); a apelar a criterios lógicos (apelo, ruego, suplico); y a la “certeza científica”, cuestión muy discutida.

viernes, 8 de diciembre de 2017

4 películas que van a hacer que cambies tu alimentación




http://www.lanacion.com.ar/2089308-4-peliculas-que-van-a-hacer-que-cambies-tu-alimentacion
Lo que comemos bajo la mirada del cine documental
Lo que comemos bajo la mirada del cine documental. Foto: Archivo
No es sólo una frase hecha: que una imagen vale más que mil palabras es una realidad que corroboramos todos los días. Pueden hablarnos durante meses de las pésimas condiciones de vida de las vacas, del drama de la soja, del estrés al que están expuestos los pollos en las granjas y de los daños que provoca el consumo excesivo de azúcar. Pero hasta que no lo vemos con nuestros propios ojos, la teoría es una simple nebulosa que se pierde en la sobredosis de información que recibimos a diario. El siglo XXI es la era de lo visual, todo, desde un plato de comida hasta los pensamientos más complejos se condensan en una imagen. En esta nota, te recomendamos 4 películas que van a servirte como puntapié para cuestionar la alimentación y empezar a mirar la industria con otros ojos.

La comida importa, Australia, 2008. Trailer oficial disponible en YouTube

"El alimento será tu medicina" decían hace miles de años los orientales. ¿Cuánto hay de cierto en el dicho popular? ¿Puede la comida curar enfermedades graves? ¿Tu dieta diaria es capaz de cambiarte la vida? En este documental, a través de una serie de entrevistas a médicos, científicos y nutricionistas de todo el mundo, se busca comprender cómo le afecta a nuestro organismo lo que comemos y de qué manera una buena alimentación no sólo preserva la salud sino que modifica diagnósticos médicos terminales. Ideal para tomar conciencia, incorporar los superalimentos y luchar desde la propia cocina contra el lobby del azúcar.

Food Choices, EE.UU, 2016. Disponible en Netflix

Salir de compras y elegir qué comer, esconde un sinfín de componentes: la manipulación que ejerce la publicidad, el cuidado del medioambiente, la micro y macro economía, nuestra salud y la vida de las otras especies están en juego cada vez que decidimos si almorzamos una ensalada, un plato de ravioles, un churrasco o unas croquetas congeladas. Este documental cuestiona la alimentación en relación a la contaminación, el cambio climático y la conciencia ambiental. ¿Qué comían nuestros antepasados? ¿Eran más sanos que nosotros? ¿Cómo se puede modificar la dieta diaria sin caer en la infelicidad del paladar? ¿Cómo elegir lo correcto? ¿Qué es comer bien?

Okja, Corea/ EE.UU, 2017. Disponible en Netflix

Es una película coreana de género fantástico. Cuenta la historia de una niña y un cerdo gigante llamado Okja que viven en una idílica montaña rodeada de valles. Todo se complica cuando los representantes de Mirando Corporation, una multinacional que intenta revolucionar la industria de la carne, se lleva a Okja a Nueva York para llevar adelante un siniestro plan. Aunque parezca una simpática historia para niños, la película muestra la oscura realidad de los mataderos y la perversidad de las grandes empresas. No es apta para mirar antes de un asado. Vas a querer hacerte vegano.

Sugar vs fat, Reino Unido, 2014. Disponible en Netflix

Sugar vs fat
Sugar vs fat. Foto: Captura de pantalla Netflix
¿Qué es peor: matarte a tortas y alfajores, o comer montañas de salchichas y papas fritas? Seguro más de una vez te habrás preguntado si el verdadero enemigo de la salud es la azúcar, como tantos aseguran, o las grasas encargadas de aumentar el colesterol. Para determinarlo, la BBC hizo este documental basándose en un experimento: dos gemelos, ambos médicos, se sometieron a un mes de dieta drástica. Uno de ellos comió casi todo grasas y nada de hidratos de carbono; el otro una dieta rica en hidratos y azúcar pero con un aporte ínfimo de grasas. La experiencia de los hermanos sirve para entender un poco más cómo funcionan las dietas extremas y cómo se desencadenan los principales problemas de salud en la actualidad


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Ley de Bosques: 10 años en 10 datos (informe de GREENPEACE)

 1) Las principales causas de la destrucción de nuestros bosques son el avance de la frontera agropecuaria (soja transgénica y ganadería intensiva), los incendios y las urbanizaciones. La deforestación implica pérdida de biodiversidad y de recursos fundamentales como alimentos, medicinas y maderas. Los bosques y selvas son hogar y sustento de miles de comunidades campesinas e indígenas y juegan un rol fundamental en la regulación climática, la conservación de los suelos y el mantenimiento de fuentes y caudales de agua. Son nuestra esponja y paraguas protector natural. Más deforestación significa más inundaciones. 

2) La Ley de Bosques fue reglamentada recién un año después de su sanción; tras el reclamo de más de 70 organizaciones ambientalistas, campesinas e indígenas de todo el país, y luego de que se produjera un alud en la ciudad de Tartagal (Salta) provocado en gran medida por la altísima deforestación de la región. 

3) Todas las provincias realizaron el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos, los cuales prohíben los desmontes en el 80% de las zonas forestales (Categorías I – Rojo y II – Amarillo). Sin embargo, los ordenamientos de Formosa, Corrientes, Córdoba y Buenos Aires fueron muy cuestionados por organizaciones sociales por no cumplir los criterios de la ley nacional. 

4) Los fondos asignados para la protección de los bosques fueron, todos los años, considerablemente menores a lo establecido por la ley (0,3 % del Presupuesto Nacional). En 2008 y 2009 no se adjudicaron. En 2010 se estipularon $ 300 millones, pero luego se reasignaron $ 144 millones al “Programa Fútbol para Todos”. Este año representan apenas el 6% de lo dictado por la normativa. 

5) Según datos oficiales, desde la sanción de la Ley de Bosques hasta fines de 2016 se deforestaron más de 2,4 millones de hectáreas (120 veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires). El 80% de los desmontes se concentraron en cuatro provincias del norte: Santiago del Estero (735.462 hectáreas), Salta (567.805 hectáreas), Formosa (292.710 hectáreas) y Chaco (288.937 hectáreas).

 6) En la temporada 2014-2015 el fuego arrasó más de 40.000 hectáreas de bosques en Chubut, convirtiéndose en los peores incendios forestales de la historia en la región. Durante la temporada 2016-2017 se incendiaron más de 1 millón de hectáreas de pastizales y bosques en La Pampa, este de Río Negro y sur de Buenos Aires. 

7) Los últimos tres años la deforestación disminuyó notoriamente comparado a la década previa a la ley, cuando se desmontaban anualmente 300.000 hectáreas (fueron deforestadas 190.589 hectáreas en 2014; 157.947 hectáreas durante 2015; y 136.473 hectáreas en 2016). 

8) Las multas no son suficientes para desalentar los desmontes ilegales e incendios intencionales y casi nunca se reforesta. En muchos casos es clara la complicidad de los funcionarios en la violación de la normativa: modifican arbitrariamente los ordenamientos y/o entregan permisos de deforestación donde no está permitido. Datos oficiales estiman que hasta fines de 2016 se destruyeron 750 mil hectáreas de bosques protegidos (403.170 hectáreas en Santiago del Estero; 170.896 hectáreas en Salta; 72.275 hectáreas en Chaco; 28.396 hectáreas en San Luis; 18.106 hectáreas en La Pampa; y 13.311 hectáreas en Córdoba). 

9) El monitoreo satelital que realiza Greenpeace revela que, entre enero y octubre de este año, en el norte del país se deforestaron 96.085 hectáreas (33.050 hectáreas en Santiago del Estero; 32.061 hectáreas en Chaco; 17.881 hectáreas en Formosa; y 13.093 hectáreas en Salta). 

10) Casi la mitad de los desmontes realizados durante 2017 fueron ilegales, alcanzando las 45.718 hectáreas (22.107 hectáreas en Santiago del Estero; 21.882 hectáreas en Chaco; 1.123 hectáreas en Salta; y 606 hectáreas en Formosa).

Frente a esta situación, Greenpeace reclama al Congreso de la Nación la urgente sanción de una Ley de Delitos Forestales que: · Establezca como delito penal al desmonte ilegal y al incendio intencional (cambio de uso de suelo). · Constituya como delito penal al otorgamiento de permisos de desmonte en zonas protegidas. · Permita que las organizaciones de la sociedad civil se constituyan como querellantes. · Obligue a los responsables a la restauración de los bosques nativos ilegalmente desmontados o incendiados. Noviembre de 2017 Campaña de Bosques

Fuente:file:///C:/Users/Samsung/Downloads/Ley%20de%20Bosques%2010%20a%C3%B1os.pdf



martes, 28 de noviembre de 2017

AGROECOLOGÍA


Por Pablo Esteban - poesteban@gmail.com
La agroecología es un área que privilegia la aplicación de principios basados en la ecología del diseño, el desarrollo y la gestión de sistemas agrícolas sostenibles. El objetivo es disminuir la dependencia de insumos TÓXICOS no renovables, fenómeno instalado exclusivamente para la reducción de costos y aumentar la ganancia de los terratenientes (con contratistas, no agricultores).
La Agroecología adecúa prácticas del pasado, el campesino vuelve al campo y el campo vuelve a ser verde y confiable.
En la actualidad, el modelo intensivo, saturado de agrotóxicos, reniega de las personas, de su salud y del medioambiente. La agroecología devuelve el protagonismo a los productores rurales y los invita a recuperar su autonomía. Algo que jamás debieron perder.

Gestión Ambiental y Ecorregiones del INTA.
El programa tiene mil quinientos investigadores asociados en todo el país. Hace pocos días, en la localidad de Bandera, Expuso el Ing Agrónomo Eduardo CERDA creador de RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología) al que este Municipio NO ADHIRIÓ.
Su principal objetivo es asegurar la sostenibilidad, a través de prácticas que no dependan solo de insumos químico-tóxicos que se agotarán, inevitablemente
La “Revolución Verde”, no es para nada verde y se vincula con el cambio de la morfología en las variedades de cereales (transgénesis) que se cultivan en un contexto internacional signado por el hambre.
Desde algunos ámbitos se relaciona la seguridad alimentaria solamente con la “cantidad”, y no es así. A  escala global, aunque se cultive más de lo que se necesita, la realidad muestra que hay ochocientos millones de personas que sufren hambre.
La Agroecología pretende que el agricultor vuelva al campo y pueda producir sin insumos costosos y sin auto-envenenarse; que la producción no quede exclusivamente en manos del mercado corporativo expoliador.
Debe cambiarse la localización de los productores: que vivan en el campo y manejen personalmente la producción (no a distancia por intermedio de terceros). Los productores agroecológicos son personas que conocen a la perfección cada rincón y potencial de su campo. 
Se deben reivindicar prácticas del pasado pero combinadas con la utilización de tecnologías de precisión como siembra directa, posicionamiento satelital y  nanotecnologías.
Hoy, la corporación transgénica desintegró  la figura del agrónomo, la redujo a un individuo que se dirige al campo y aplica (obligado por extorción) un paquete de semillas y químicos que está diseñado en otro punto del mundo Y QUE ES UN NEGOCIO EN SÍ MISMO, apartado de la agricultura y de los alimentos.
Respecto al Glifosato hay que diferenciar los síntomas agudos, de los “efectos” a largo plazo. El cáncer en los pueblos no se desarrolla por tocar el químico, sino por la exposición a bajas dosis durante largos períodos. “Nosotros hemos detectado toxicidad por herbicidas en el arbolado público de los pueblos, que se encuentran lejos de los campos”. De modo que existe una volatilización REAL posterior a la aplicación. Los Agrotóxicos circulan y siguen matando.
En Argentina, estamos a tiempo de revertir la situación y podemos recuperar parte de la biodiversidad perdida. Incluso, desde la propia rentabilidad: la agroecología también abre nuevas posibilidades económicas: igual o mayor rendimiento con la mitad de los costos y sin dependencias.
Cuando los estados internacionales prohíban (como ya lo están haciendo) la utilización de técnicas y productos que dañen el medioambiente y contaminen al ser humano y sus alimentos, será bueno estar del lado “verde”. Solo de ese modo no tendremos nada de qué arrepentirnos.

lunes, 6 de noviembre de 2017

El Ing, Agr. Eduardo Cerdá visita Bandera

victor krieger fabbroni

12:43 (hace 22 horas)


Eduardo Cerdá:

 “¿Para qué querés récord de una porquería llena de agrotóxicos cuando puedes producir alimentos sin venenos'”

Hace poco leí en FACEBOOK el anuncio de que el Ing. Agrónomo Eduardo CERDÁ, el día martes 07 del cte. estaría disertando en la Ciudad de Bandera – Santiago del Estero patrocinado por INTA. Después de ese escueto anuncio, silencio. Por eso me pareció importante recalcar la importancia del evento. Sería la primera vez que en esta zona exponga un profesional INDEPENDIENTE y de esta categoría con un mensaje que va a sorprender, seguramente. Esperemos que “realmente” se produzca porque Cerdá no es un improvisado, es el fundador de (RENAMA) Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología.
Nos dirá que estamos perdiendo el recurso del suelo. Su trabajo fue premiado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como una de las mejores experiencias agroecológicas de cereales y carne bovina en el mundo.
El cultivo agroecológico experimentado con éxito por Cerdá produjo un promedio de trigo de 3.100 kilos por hectárea, sólo 200 gramos por debajo del promedio de la zona con manejo transgénicos, y un promedio de 100 toneladas de carne por año con menor gasto en insumos. Los costos directos por hectárea en la zona transgénica demanda 350 dólares por hectárea, mientras que con manejo agroecológico sólo 100, lo cual explica el margen bruto de ganancias muy por encima que el de campos sojeros.
 Hoy están trabajando con esta metodología más de 20 mil hectáreas en total. Que se sumen los que quieran. No queremos imponer nada a nadie, detalla Cerdá.
“Estamos produciendo mediante un proceso de enajenación. No hay leyes para proteger el suelo, ni siquiera hay contratos largos que obliguen a los arrendatarios a cuidar las tierras de los terratenientes”. Que un ministro salga a decir que tenemos un récord de producción (en esas condiciones) me parece aberrante. No entienden nada”.
A nivel nacional, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) señaló que el consumo de pesticidas aumentó 858% en las últimas dos décadas, la superficie cultivada sólo en un 50% y el rendimiento de los cultivos un 30% (dato de la Red Universitaria de Ambiente y Salud). En la actualidad, Argentina es el tercer país que más agroquímicos usa en el mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil. Pero no sólo eso. De acuerdo el Congreso de Médicos de Pueblos Fumigados (a los que también quisiéramos escuchar), es el mayor consumidor mundial de glifosato, que en 2015 fue clasificado como "cancerígeno probable" por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CICR, en francés) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“La Corporación Transgénica ve al suelo como una empresa. Hablan deexplotaciones agropecuarias… ¿Cómo que una “explotación”? “La agroecología es tener en cuenta y poner en juego todos los procesos ecológicos. No es una mirada empresarial cortoplacista.
Las facultades de agronomía hacen foco en la rentabilidad productiva yalientan el uso de agrotóxicos haciendo hincapié en la enfermedad, en cómo diagnosticarla y cómo curarla y no en como producir para estar bien y sanos: un suelo enfermo genera una planta enferma y un animal enfermo, de los que nos alimentamos, generan un ser humano enfermo y débil”.
Cerdá remarca que la agroecología nada tiene que ver con volver a los métodos agrícolas antiguos, como los defensores del agronegocio suelen argumentar para confundir. Nosotros también hacemos siembra directa, pero no drogadicta, sin agrotóxicos. Estamos atrás del concepto de la salud”.
Para alcanzarlo es necesario desarrollar los principios de la biodinámica:
 “ES NECESARIO ENTENDER QUE LOS CAMPOS ESTÁN VIVOS Y QUE HAY QUE PROTEGERLOS. HAY QUE CUIDAR LA TIERRA PARA CURAR”.

martes, 31 de octubre de 2017

Registro y categorización de plaguicidas; debate en el Congreso Nacional

Sobre la reunión en la cámara de diputados de la Nación Argentina en relación al análisis de la ley sobre registro y categorización de plaguicidas desde La Red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina queremos realizar la siguiente manifestaciones

Marcos Paz, 30 de octubre de 2017

A los Miembros de la cámara de diputados
y Senadores de la Nación Argentina

Por medio de la presente queremos manifestarnos, una vez más, en contra de la sanción de la ley sobre registro y categorización de “fitosanitarios”, plaguicidas u agrotóxicos “que fue aprobada en comisión y será discutida en el recinto en que ustedes participan.
Presentamos los siguientes motivos:

1- La necesidad de preservar la salud socio ambiental a partir de una ley efectiva que promueva una disminución real en la utilización de agrotóxicos
2- Sobre el concepto fitosanitario; insistimos sobre que este concepto no es neutro, las formas o modos a partir de las cuales denominamos a objetos, hechos y procesos puede darse a partir de la familiaridad, cierto acercamiento, a los hábitos y prácticas, pero también subsiste el intento de ocultar la posible incidencia de esos hechos o elementos por ejemplo en la salud socio ambiental.
3- No se avanza sobre modificaciones sustanciales en las normas sobre registro y categorización de los plaguicidas. Dada la información creciente sobre el efecto crónico de los plaguicidas es inaudito y obsoleto seguir categorizando a los productos químicos principalmente por su toxicidad aguda, la DL 50 o dosis letal media de cada producto, ignorando la absoluta mayoría de los daños subletales y crónicos, salvo los dermales y oculares.
4- No se avanza en la creación de un organismo realmente independiente para la regulación integral de los plaguicidas. Al igual que otros países de Latinoamérica se debe crear una agencia autárquica la cual deberá tener la facultad de autorizar importaciones y el registro de los principios activos, determinar las pautas y realizar las categorizaciones toxicológicas y establecer las normas de distribución y aplicación de los plaguicidas. No es posible que la misma institución, el SENASA, sea quien reglamente, ejecute y se autoevalué. Datos de la realidad, así como evaluaciones realizadas por organismos de contralor nacional corroboran la afirmación. El organismo creado deberá contar con miembros del Ministerio de Salud y Ambiente además del Ministerio de Agricultura y con la participación de la sociedad civil. La autarquía y transparencia en las resoluciones seguramente redundarán en una limitación al uso de los plaguicidas en general y de los extremadamente peligrosos en particular.
5- Se requiere del apoyo, mediante políticas específicas, que lleven una reducción en el uso de plaguicidas que debe ser más explícito. La incorrecta nutrición de los suelos junto a una reducción drástica de la biodiversidad natural cultivada ha determinado que una gran cantidad de insectos “perjudiciales” posean más alimentos y se vean menos sometidos a la presión de predadores y parásitos lo cual implica mejores condiciones de supervivencia y reproducción
6- Se deben prohibir los plaguicidas prohibidos en otros países. Nada se dice en el proyecto presentado sobre la autorización, el registro y distribución de plaguicidas prohibidos en sus países de origen, como el imidacloprid y el friponil. Éste debería ser un punto de vital importancia
7- Respecto a la publicidad, se deberá actuar de acuerdo con lo afirmado en el código de conducta de la FAO – artículo 11- respecto a la publicidad, promociones, manipulación por personal capacitado, uso abusivo de resultados de la investigación, etc.
8- Respecto a la información declarada en los envases, se debería incorporar una leyenda que advierta sobre la posibilidad de que la exposición reiterada, aún a bajas dosis, puede provocar enfermedades crónicas. Seguramente esta información redundará en cambios de estrategias y hábitos en aquellos que utilizan plaguicidas. Debe estar indicada también la toxicidad del formulado.
9- Respecto de la posibilidad de suspender, restringir o prohibir la importación, elaboración, fraccionamiento, comercialización y uso de determinadas sustancias activas y/o productos formulados cuando razones científico-técnicas así lo ameriten, las medidas deben darse en todo el territorio nacional y en todos los cultivos a fin de evitar que se compren un lugar y utilicen en otro territorio o que se adquieran para un cultivo y se usen en otro.
10- Sobre la participación del Ministerio de Salud en el registro y categorización de plaguicidas. Se hace indispensable que el Ministerio de Salud participe activamente en las evaluaciones y determinaciones referidas a la admisión, categorización y autorización de los plaguicidas dada la vinculación entre el uso de plaguicidas y el deterioro en la salud.
11- Acerca del Observatorio científico tecnológico, se debería ampliar la comisión con la participación de la sociedad civil sino quedaría en las mismas condiciones de la comisión nacional de seguimiento sobre agroquímicos y la CONABIA, cerrada a organizaciones que puedan ofrecer una mirada crítica. En el mismo sentido y respecto al consejo consultivo del SENASA, no se establece de manera taxativa cómo será la participación de la sociedad civil, esto puede dar paso una discrecionalidad en las invitaciones.
Recordamos que siempre es mejor no utilizar plaguicidas, y que por lo tanto se debe apoyar la sanción de la ley nacional e agroecología, así como la aplicación de políticas específicas que posibiliten el desarrollo de las producciones agroecológicas
Saludamos a ustedes cordialmente
Ing. Agr. Ms. Sc. Javier Souza Casadinho
Coordinador regional de la Red de Acción y plaguicidas
y sus alternativas de América Latina