jueves, 27 de septiembre de 2018

Escudo Verde Agroecológico

“La propuesta tecnológica de un escudo verde agroecológico, la implantación del verde productivo, el aprovechamiento de las plazas comestibles y la incorporación de huertas comunitarias e individuales en los nuevos barrios creados, contribuirán al fortalecimiento de las capacidades de sustentabilidad, la economía social y solidaria y la recuperación de bienes y servicios ambientales, perdidos en las ciudades actuales, más vinculadas a la economía marrón que a una economía sostenible”
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http://la.network/escudos-verdes-agroecologicos-para-mejorar-la-relacion-campo-ciudad/
https://www.ungs.edu.ar/new/escudos-verdes-agroecologicos-para-mejorar-la-relacion-campo-ciudad-pengue-en-la-network
http://argentinainvestiga.edu.ar/noticia.php?titulo=la_agroecologia_esta_creciendo&id=2968


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Notoria desinformación sobre agro-toxicidad por parte del gobierno nacional

Senasa da muy escasa información sobre agro-toxicidad en alimentos, y la poquitita que da, alcanza para saber que nos estamos envenando; y que los más pequeñitos van a sufrir muchísimo si no ponemos atención en el tema

Informe del último año:
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http://www.senasa.gob.ar/sites/default/files/ARBOL_SENASA/SENASA%20COMUNICA/plan_creha/res_resultados_2017_web_-_con_td_2.pdf

martes, 7 de agosto de 2018

Consulta Pública sobre fito-sanitarios: un aporte


https://consultapublica.argentina.gob.ar/bpafitosanitarios/consulta/5b50e251c97b060001cb5a90


"Gracias por la oportunidad de participar.
Lamento que se parta de presupuestos que ya han sido evidenciados como inexactos y en algunos casos, contrarios a la realidad. El "trabajo interministerial sobre aplicaciones de fitosanitarios" parece considerar sólo los tres tipos de deriva que se conocían antiguamente. Hoy se conoce los mecanismos de deriva mucho más a fondo y sabemos que no hay pulverización controlable. Necesitamos enfocar el problema en su real dimensión para decidir la política adecuada.
Argentina puede y debe cuidar la calidad y no sólo la cantidad de sus productos; y debe cuidar sus suelos, que evidentemente están entre los mejores del mundo por naturaleza, pero se están deteriorando demasiado rápido por mal manejo. Nuestra política agraria posibilita y hasta promueve el encostramiento (causal de inundaciones), la desertificación y también el envenenamiento masivo. Asumámoslo  y encaminemos la revolución indispensable en la forma de producir y consumir.
Se ha encontrado en el continente antártico restos de biocidas aplicados en la zona pampeana. Todo el aire que respiramos, aún en medio de las ciudades contiene más tóxicos agrícolas de lo recomendado. Nuestra lluvia contiene más agro-químicos tóxicos que la de Estados Unidos de Norteamérica. ¿No resulta hipócrita hablar de "buenas prácticas" como si hoy pudiéramos revertir medio siglo de usar venenos "a la que te criaste"?
Pero la gran pregunta es si de verdad queremos encarar el problema. Recién nos enteramos oficialmente de que toda nuestra comida está envenenada; y para que lo supiéramos, una ONG le tuvo que pedir judicialmente a SENASA la información. ¿De quién la esconde?
Lo inconcebible es que ni siquiera sabemos si algún organismo tiene potestad para velar por la salud de nuestros alimentos. Al SENASA se le quitó la atribución sigilosamente en los `90. Las direcciones de bromatología locales nunca la asumieron (no tienen laboratorios ni reactivos para testear los miles de productos tóxicos usados en agricultura y ganadería). Los mercados acopiadores de frutas y hortalizas, teóricamente, llevan un control. En la práctica, no tenemos información. Si no comparten públicamente los resultados, es grave. Si no hay ningún control, como parece ser, nos vamos  a un futuro  horroroso.
El problema ya pasó de ser una cuestión ambiental a una de salud. Estudios que se hicieron en Mar del Plata y Buenos Aires, mostraron que si nos hacemos un análisis de sangre, tenemos dentro al menos dos tipos de los insecticidas más comunes (fosforados, clorados, carbamatos, piretroides, etc). Quienes tenemos pocos años por delante quizás no seamos muy afectados, pero a la generación que recién llega o llegará la estamos enfermando con sustancias diseñadas para destruir el sistema nervioso a un insecto; obviamente nocivas para una persona.
Los agroquímicos tóxicos son también anti-económicos en el largo plazo. Obviamente no cuando el productor tiene el cultivo a punto de cosechar y la plaga está encima. Pero en el mediano y largo plazo, deterioran también las cuentas, como deterioran el ecosistema; la agronomía siempre es un eco-sistema dentro de otro mayor.
Cuanto antes trabajemos para revertir el daño económico, social, ecológico, y sanitario que hemos hecho, mejor nos va a ir.
En las zonas peri-urbanas tenemos que prohibir las sustancias tóxicas pulverizadas en el aire.
En la producción extensiva -para pulverizar con fitosanitarios- tiene que ser estrictamente obligatorio el monitoreo de plagas con cálculo de umbral de daño económico. Siempre. Además de un control estricto de derivas."

jueves, 26 de julio de 2018

En Argentina la lluvia contiene herbicidas e insecticidas en una concentración que es record mundial

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/272080-macri-soja-argentina-campo-agua-agricultura-bayer-lluvia-organico-monsanto-agroquimicos-agro-conicet-glifosato-agroecologia-agronegocio-agroinsumos-agrotoxicos-Monsanto-y-Bayer-hasta-en-la-lluvia-a-niveles-que-rompen-marcas-mundiales-detectan-agrotoxicos-en-precipitaciones-de-Argentina


Monsanto y Bayer, hasta en la lluvia: a niveles que rompen marcas mundiales, detectan agrotóxicos en precipitaciones de Argentina

24-07-2018 Estudio del CIM y CONICET publicado en el exterior detectó glifosato y atrazina en 80% de las muestras tomadas en ciudades de Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y la provincia de Buenos Aires. La carga máxima de plaguicidas en las gotas fue hasta 20 veces superior a las registradas en EE.UU. y Canadá
Por Patricio Eleisegui
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La omnipresencia ambiental que ostentan los plaguicidas más utilizados por el agro en la Argentina dinamita cualquier límite del asombro.
Ahora, un estudio realizado por científicos del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), dependiente de la Universidad de La Plata, y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), develó que las lluvias presentaron recurrentes concentraciones de herbicidas como el glifosato y la atrazina.
Y que la carga máxima cuantificada de agrotóxicos en las precipitaciones locales es hasta 20 veces superior a la registrada en países como Estados Unidos, el territorio con mayor historia en lo que hace al uso de plaguicidas y el principal promotor mundial del uso de estas sustancias y su aplicación a través de las ultra cuestionadas fumigaciones.
Publicada en la revista internacional Science of the Total Environment, la investigación arrojó que, de 112 muestras de lluvia recolectadas, más del 80% dio positivo en glifosato y atrazina. También, que el elevado grado de concentración en las gotas es consecuencia de un uso mayor de herbicidas en comparación con otras naciones.
La experiencia cuyos resultados se conocen ahora tiene su origen en muestras tomadas a partir del año 2012. Según confiaron fuentes del CIM, los análisis se desarrollaron sobre precipitaciones ocurridas en las ciudades de Coronel Suárez y La Plata (provincia de Buenos Aires), Ituzaingó, Malvinas Argentinas y Brinkmann (Córdoba), Hersilia (Santa Fe) y Urdinarrain (Entre Ríos).
La presencia de herbicidas en la gota de lluvia, explicó a iProfesional Damián Marino, doctor en Ciencias Exactas y uno de los científicos que intervino en la investigación, ocurre a partir del trayecto que cubre el agua desde que se libera de la nube y hasta que alcanza el suelo. En ese camino, el líquido va lavando las partículas con las que se topa como parte de los fenómenos atmosféricos.
Al parecer, el glifosato y la atrazina ganan altura y se movilizan desde fuentes como los aerosoles que generan las fumigaciones, en modo fracción gaseosa, y a través de la erosión eólica. Este fenómeno es responsable de transformar al suelo (antes pulverizado con agrotóxicos) en polvo atmosférico, el cual puede transportar los plaguicidas a grandes distancias desde la zona de aplicación.
"Las concentraciones máximas cuantificadas en el agua de lluvia excedieron a las concentraciones reportadas anteriormente en Estados Unidos y Canadá", expone el estudio en uno de sus apartados.
Para luego añadir: "La zona estudiada involucra gran parte de la región pampeana, donde se concentra el 90% de la soja y entre el 80 y 90% del trigo, maíz, sorgo, cebada y girasol que se producen en el país".
Un aspecto a resaltar del trabajo en cuestión radica en que las concentraciones más altas de herbicidas en los eventos de lluvia tuvieron lugar en Córdoba antes que en Entre Ríos, siendo que el cultivo de soja transgénica atada principalmente al uso de glifosato es predominante en la segunda provincia.
Respecto de este enorme detalle, Marino argumentó ante iProfesional que en la ecuación intervienen variables como el régimen de lluvias de cada territorio. En tanto Urdinarrain ostenta una pauta de precipitaciones anuales muy por encima de las zonas cordobesas monitoreadas, la atmósfera es lavada con mayor frecuencia en comparación con Brinkmann o Ituzaingó.
"La lluvia en Córdoba mostró concentraciones hasta un 30% por encima de lo constatado en Entre Ríos. Pero en el análisis de suelo, Córdoba mostraba menos uso de herbicidas que la otra provincia. Entendimos que las isoyetas que marcan los regímenes de precipitaciones se relacionan con la acumulación de los herbicidas. En tanto Urdinarrain tiene más lluvias anuales que, por poner un ejemplo, Ituzaingó, la atmósfera en esa zona se ‘lava' mucho más y por eso la concentración del evento de lluvia es más baja, más allá de la carga total anual", dijo.
Marino sostuvo que estos resultados prueban que la presencia -elevada o no- de agrotóxicos en las gotas de lluvia no responde tanto a la práctica agropecuaria que se lleva a cabo en torno a una determinada ciudad si no a la dinámica atmosférica de cada lugar.
"Probablemente en provincias como Entre Ríos ubiquemos que la gota de lluvia tiene menos concentración de herbicidas que en Córdoba por la lógica del régimen de precipitaciones. Ahora eso no quita que lluvias frecuentes con menor carga de glifosato o atrazina no tengan un impacto similar a la precipitación escasa con carga elevada. Lo primero no sería más que la división en secuencias de un mismo problema", alertó, en diálogo con este medio.
Identidad tóxica
El glifosato es el producto estrella en la producción de soja, maíz y algodón transgénico en la Argentina. En la primera parte de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció un vínculo directo entre la aplicación de este herbicida y la proliferación del cáncer.
Desarrollado por la estadounidense Monsanto, ahora en proceso de fusión con la alemana Bayer, el agrotóxico en cuestión concentra el 65% de las ventas de este tipo de insumos a nivel doméstico. Más de 800 trabajos publicados en revistas internacionales demuestran la elevada toxicidad del glifosato.
En la actualidad, de forma anual se comercializa un promedio de 200 millones de litros del insumo y en términos de etiquetas más vendidas la nómina de marcas la encabeza Roundup, la formulación de la misma Monsanto. En la ArgentinaBayer también vende formulaciones del plaguicida vía nombres comerciales como Sitrin.
Por su parte, la atrazina es un herbicida que el agro local utiliza desde la década del 60. En Europa carga con un largo prontuario por su comprobado efecto nocivo sobre poblaciones de peces, aves y reptiles. De hecho, en el Viejo Continente su uso está vetado desde el año 2004.
En 2010, el químico en cuestión fue presa de una controversia internacional producto de un estudio de la universidad estadounidense de Berkeley que comprobó nuevos efectos sobre los anfibios.
La investigación arrojó que cuando los machos de los anfibios -se utilizaron ranas para la muestra- son expuestos a pequeñas cantidades de atrazina, el 75% de ellos queda estéril mientras que un 10% se convierte en hembra.
Llueven millones
La experiencia del CIM y el CONICET expone, además, que los niveles de herbicidas detectados son varias veces mayores a los ubicados en cuerpos de aguas superficiales como, por poner un caso, el río Paraná.
La carga de plaguicidas depositados sobre la superficie de la región estudiada, por estimaciones a partir de los resultados sobre lluvias, aseguran los especialistas, alcanza un volumen cercano a los 20 millones de litros anuales de formulaciones comerciales.
"Entre el 7 y 8% del total de litros de herbicidas que se venden en la Argentina vuelve a caer en las precipitaciones. Los 20 millones de litros estimados representan un cálculo conservador. Si se han ubicado moléculas de atrazina en zonas tan alejadas de un cultivo como la Antártida ¿cómo no pensar que el mismo fenómeno ocurrirá a mayor escala en el área lindante a las zonas fumigadas?", se preguntó Marino, en diálogo con iProfesional.
En el trabajo se hace mención a la necesidad de sumar la detección de este tipo de compuestos a los monitoreos sobre calidad de aire, al tiempo que recomienda se establezcan niveles regulatorios para ese ítem.
Llueve veneno sobre nosotros y, al menos dentro de la Argentina, no hay certeza de que exista un lugar exento de esta nueva variante de la que hace gala el bombardeo químico.
La confirmación científica aporta renovados argumentos a un reclamo de seguridad sanitaria que, lo confirman los últimos pronunciamientos oficiales, el sector político sigue esforzándose en desoír.

viernes, 20 de julio de 2018

Bandera: cada vez más enfermedad y muerte por agro-toxicidad

Por Victor Krieger Fabbroni

17:51 (hace 53 minutos)


El Ingeniero Agrónomo Pablo Piguin falleció en  Bandera con tan solo 37 años de edad. Casado, tres hijos, víctima de un Linfoma producido por el glifosato y agravado por su exposición laboral a ese producto, y otros (muchos prohibidos).
Como era hijo de padres con buena posición económica, recibió todo lo que puede dar la medicina, dentro y fuera del país. Pero fue inútil.
Este joven, y otra media docena, trascienden por su exposición pública. Pero en Bandera hay “muchos otros” que padecen la tragedia del cáncer en el silencio de la pobreza o el "silencio silenciado".
Hoy es una jornada muy triste para Bandera, como lo son todas y cada una de las muertes injustas que cobran soja y agrotóxicos. Transitaremos un nuevo luto social, un luto que imputa tanto a las corporaciones, gobierno, como agricultores genocidas que bien saben nos están matando, lentamente. Cuando pasé por la sala velatoria y vi decenas de toyotas y alta gama, me pregunté: estarán allí para despedir a un amigo o “verificar su obra”.
Espero que estas muertes injustas y anacrónicas superen, en dolor, la avaricia fratricida que no cesa. Estas muertes son un precio que nadie debería pagar. Pasamos de ser un Pueblo Fumigado, a Pueblo condenado a la lotería de la muerte.
Que este suceso obligue a profunda reflexión a los que envenenan, a los que no controlan a los delincuentes y a nos, los envenenados.

martes, 17 de julio de 2018

En Bandera la gente no tiene acceso a los estudios oficiales de toxicidad

Por Victor Krieger Fabbroni

12:38 (hace 19 minutos)


    Acaba de publicarse que la Soja RR1 de Bayer/Monsanto “resistente a la sequía” (¿?) contiene un virus llamado RR1, que es el Herpes Simplex 1. Este Herpes, en cualquier parte del cuerpo, desarrolla ERISIPELA, aparte de otras gravísimas patologías. Yo fui víctima de la Erisipela y está documentado.
    Al respecto, les conté, no sé si lo leyeron, que el INTA BANDERA –Santiago del Estero- tiene Encriptado (SECUESTRADO) todo lo relacionado con un Análisis de Aguas Subterráneas de distintas zonas de nuestro pueblo. Yo lo he visto en la pantalla del monitor del Director del INTA LOCAL
     Al enterarse, diversos contactos, pidieron, por mi intermedio, les envíe esos resultados.
    Fui al INTA, me permitieron verlos en un trabajo bien realizado, pero no accedieron a otorgarme copia del mismo. Me dijeron que lo harán cuando una fulana no sé quién, de no sé dónde, habiéndose apropiado de estos IMPORTANTES DATOS PÚBLICOS, termine una supuesta Tesis (?). Como hemos visto en otros casos, puede perderse en el cajón intemporal de algún escritorio. Están reteniendo y ocultando tan sensible información. ¿Por qué, para qué?, pregunta uno.
    Pues bueno, no casualmente, en el día de ayer 16/07, la encargada de Bromatología Municipal dio una charla a todas las personas del pueblo que tienen contacto y/o manejan alimentos en comercios públicos. Ante una pregunta concreta, esta australopithecus negó que nuestras napas estuvieran contaminadas con agrotóxicos (acorde al ocultamiento del INTA). Sí admitió que se encuentran "trazas" de Off y Raid.
    Lo ocurrido, de ninguna manera es ignorancia, sino camuflaje, desinformación. La municipalidad, a través de su agente, nos estaría mintiendo por una razón meramente venal. Tratan de ocultar que la Corporación nos están envenenando, por lo menos, con GLIFOSATO, ATRAZINA Y AMPA (que es un metabolito del Glifosato). Digo: por lo menos, porque están presentes, también, en las muestras de agua tomadas por el INTA, casi todos los agrotóxicos utilizados en la zona, que son los mismos de Monte Maíz, prov. De Bs. As., Santa Fe, Entre Ríos y otros.
    El daño ya está hecho y es muy difícil pensar que esta fulana hubiera obrado GRATIS.

sábado, 7 de julio de 2018

Denuncian a Caputo y sus socios por desmontes ilegales

El presidente del Central es accionista de dos empresas agrícolas acusadas de arrasar bosques nativos en Santiago del Estero.


El caso ya le valió a la compañía una denuncia pública de y una carta abierta de la ONG al gobernador Gerardo Zamora











































El fiscal general de Tucumán denunció al presidente del Banco Central, Luis Caputo, por supuestos desmontes ilegales realizados por una empresa en la que el funcionario es accionista. Se trata de la compañía agrícola Sacha Rupaska SA, que opera en la localidad de Copo, en Santiago del Estero. En la denuncia, a la que accedió PERFIL, también solicitan investigar a dos socios del ex ministro de Finanzas, Horacio Iván Gandara y Luis María Méndez Ezcurra (casado con Rossana Pía Caputo). Además, el fiscal apuntó al accionar de funcionarios públicos de la provincia.
La empresa en la que Caputo es accionista protagoniza desde hace meses una disputa legal con ONGs, vecinos y sacerdotes que se oponen a los desmontes, ya que sostienen que la compañía arrasó con un área de bosques nativos que están protegidos por ley. El caso ya le valió a la compañía una denuncia pública de Greenpeace y una carta abierta de la ONG ambientalista al gobernador de la provincia, Gerardo Zamora.
La denuncia demuestra que Caputo ya había sido sancionado en Santiago del Estero por desmontes ilegales en 2013 y que las autoridades provinciales volvieron a autorizar a una de sus empresas a operar en la zona.
Caputo es uno de los dueños de Sacha Rupaska SA y Palmeral Chico SA. Ambas compañías agrícolas operan en la zona, con los mismos socios. Hasta fines de abril de 2017, Caputo figuraba en el directorio de ambas empresas e incluso participó de una asamblea general junto con uno de sus socios, Méndez Ezcurra. Entonces, ya era ministro de Finanzas.
En abril último, el asesor letrado de la Dirección de Bosques de la provincia aconsejó suspender el permiso otorgado a la compañía para desmontar en la zona, según la investigación del fiscal general Antonio Gustavo Gómez –con competencia en Santiago del Estero–. Sin embargo, Gómez denunció que el organismo “por un lado inspecciona y multa a las empresas investigadas, pero por otro favorece la deforestación incluyendo puntos verdes en lotes que, en el mapa aprobado por la Ley de Bosques, son calificados con colores rojo y amarillo”, es decir, que se trata de  zonas donde el desmonte está prohibido. Esa es justamente la carta que utiliza la compañía para defenderse de las acusaciones.
La denuncia  fue presentada ante el fiscal federal de Santiago del Estero, Pedro Eugenio Simón, quien debe analizar si abre una causa judicial contra Caputo y sus socios. Gómez también pidió que se investigue por qué Sacha Rupaska SA figura como “inactiva” en la Inspección General de Justicia (IGJ) cuando está realizando actividades en la provincia.
Pasado pisado. La investigación revela que Caputo ya había sido sancionado en Santiago del Estero por desmontes ilegales en 2013. En aquella oportunidad, debió rendir cuentas en la provincia por la empresa Palmeral Chico SA. Según consta en la denuncia, las hectáreas afectada habían sido adquiridas en 2007 por Méndez Ezcurra “en comisión para Luis Andrés Caputo con dinero de éste último”. “Palmeral Chico y Luis Caputo fueron multados por la destrucción del bosque nativo e intimados a recomponer el daño provocado”, dijo el fiscal en la denuncia.
La sanción fue impuesta en agosto de 2013 por un juez civil y comercial, quien castigó a la empresa y a Caputo con una multa de más de $ 10 millones. Sin embargo, la fiscalía de Estado de Santiago del Estero terminó acordando con Caputo y la empresa que pagarían una multa casi diez veces menor ($ 1.150.000) y en 36 cuotas. Cuando el fiscal consultó a las autoridades de la provincia si la multa había sido pagada, el Estado provincial dijo que “no pueden determinar que el convenio suscripto por la firma Palmeral Chico SA y el señor Luis Caputo se encuentre al presente cancelado o impago”, y agregaron que consideran “necesario” pedir los comprobantes de pago a Caputo.
PERFIL se comunicó con la vocera de Caputo para conocer su versión o la de las compañías en las que es accionista, pero no obtuvo respuesta.


Fuente: https://t.co/rMoKbRkXnR